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Esta simple palabra encierra mucho significado, y en algunos momentos mucho más.

En poco tiempo hemos sacrificado muchas cosas, no solo nosotros, no solo todos los españoles, todos, todo un mundo en general.

La Semana Santa supuso un sacrificio, y una vez pasada, el mundo siguió, la ilusión no se perdió, no se extinguió nada. Vinieron las Fallas, las cuales se perdieron sin que nada cambiase, El Rocío, cientos de fiestas… no quiero pensar que no pasó nada, porque sí pasó. Cada uno de esos sacrificios dejó una huella en quienes los hicieron, cada sacrificio fue personal, local, incomprendido.

Hoy vamos viendo pasar los días con la incertidumbre de que ocurrirá el próximo año. Asistimos a devastadoras noticias de otros países, a eventos en otros que demuestran que todo pasa, todo nos da la esperanza de que el mundo no se acaba, que las películas son eso, películas y que superada la pandemia todo volverá a la normalidad.

Hoy es Feria, porque así lo marca el calendario festivo de la localidad, pero no la viviremos como siempre la hemos vivido, nos limitaremos a realizar fiestas particulares, reuniones… y todo pasará, la semana que viene habremos olvidado el sacrificio realizado. [La Feria 2020 se celebra en El Puerto, desde casa]

La huella, la innegable huella que dejará y que cada día se nota más es la del enfrentamiento social. Todos y cada uno de nosotros nos hemos quedado sin algo, nos afecta de distinta forma, para algunos será un duro golpe económico, para otros social, para algunos familiar. Pero a todos por igual nos afecta, algo que estamos empezando a olvidar.

En feria, la tónica general es de desenfado, se vive bajo unas mismas lonas, aunque cada uno es la suya, pero todos compartimos un techo. Que este año no tengamos feria, no debe hacernos olvidar que se puede convivir, no lo olvidemos, bastante daño está haciendo el virus, las medidas y el Facebook para que encima terminemos enfrentados por algo que al fin y al cabo nos jode a todos por igual.

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