Dos árboles de más de veinte años de antigüedad situados en la calle Búho Real, en la urbanización El Águila de El Puerto de Santa María, presentan signos de deterioro que Ecologistas en Acción atribuye a un posible envenenamiento intencionado. La organización ha denunciado estos nuevos casos y reclama una investigación para determinar qué ha ocurrido y tratar de evitar la pérdida de ambos ejemplares.

Según explica el colectivo ecologista, los árboles, de considerable porte, presentan defoliación y un proceso de secado progresivo que considera anómalo. Durante una inspección realizada por miembros de la organización se observaron orificios practicados en los troncos, compatibles, según su valoración, con la introducción deliberada de sustancias destinadas a provocar su muerte.

Detalle de uno de los orificios detectados en el tronco de los árboles de El Águila cuyo posible envenenamiento denuncia Ecologistas en Acción.

La entidad advierte de que no se trataría de un episodio aislado. En marzo de este mismo año ya denunció ante el Ayuntamiento un presunto envenenamiento de características similares en un gran ficus situado en la avenida Rosa de los Vientos, en la urbanización El Ancla.

Con estos dos nuevos ejemplares, serían ya tres los árboles afectados por posibles episodios de envenenamiento denunciados por Ecologistas en Acción en la ciudad durante 2026, una circunstancia que la organización considera suficientemente preocupante como para reclamar una respuesta municipal.

“Los árboles son seres vivos, no mobiliario urbano que puedan sustituirse cuando dejan de resultar convenientes, ni objetos que puedan eliminarse porque sus raíces levantan una acera, proyectan sombra o interfieren con intereses particulares”, defienden los ecologistas.

Reclaman una investigación y medidas para salvar los ejemplares

Ecologistas en Acción solicita al Ayuntamiento que investigue las circunstancias en las que se ha producido el deterioro de los dos árboles, determine si existe una actuación intencionada e identifique, en la medida de lo posible, a sus responsables, adoptando las medidas legales que correspondan.

La organización también pide que se comprueben las actuaciones realizadas tras las denuncias anteriores y que se estudien medidas para prevenir nuevos episodios de daños al arbolado urbano.

En el ámbito legal, el colectivo recuerda que, si se confirma una actuación deliberada, los hechos podrían ser constitutivos de un delito de daños, conforme al artículo 263.2 del Código Penal, que contempla supuestos agravados cuando se emplean sustancias venenosas o corrosivas o cuando los daños afectan a bienes de dominio o uso público.

No obstante, la posible existencia de un delito dependería de que se acreditaran tanto la causa del deterioro como las circunstancias concretas de los daños.

La entidad reclama igualmente que se estudien las posibilidades de recuperación de los árboles afectados y que, si finalmente no fuera posible salvarlos, se proceda a su reposición por otros ejemplares de características adecuadas, así como a la reparación de los daños ocasionados en el pavimento.

El valor ambiental de los árboles urbanos

Ecologistas en Acción insiste en que la pérdida de un árbol adulto supone también la desaparición de los beneficios ambientales que ha desarrollado durante décadas. Los ejemplares urbanos proporcionan sombra, contribuyen a reducir las temperaturas, mejoran la calidad ambiental y ofrecen refugio y alimento a numerosas especies.

“Si se confirma una actuación deliberada, no estaríamos simplemente ante la eliminación de una planta, sino ante la destrucción de un ser vivo que forma parte del patrimonio ambiental y colectivo de la ciudad”, señala la organización.

Por ello, el colectivo hace un llamamiento a la ciudadanía para que comunique a las autoridades cualquier indicio de daño intencionado al arbolado y contribuya a proteger los ejemplares existentes en calles, plazas y espacios públicos.

“No se trata solamente de proteger estos árboles concretos, sino de protegerlos a todos. Cada árbol es singular y único. Una ciudad verdaderamente habitable y saludable también debe ser una ciudad que respete la vida de los árboles que forman parte de ella”, concluye Ecologistas en Acción.