El Puerto de Santa María ha cerrado una Semana Santa histórica, marcada por una climatología excepcional que ha permitido que todas las Hermandades realizaran sus estaciones de penitencia sin incidencias y completaran íntegramente sus recorridos procesionales. La ciudad ha ofrecido durante toda la semana una imagen de calles llenas de vida, familias, cofrades y visitantes, consolidándose una vez más como uno de los grandes referentes del turismo cofrade en la provincia.

La edición de este año ha estado protagonizada por la normalidad en todos los desfiles procesionales, algo especialmente valorado al no haberse podido vivir con esta continuidad en ejercicios anteriores. A ello se ha sumado una Semana Santa especialmente brillante por los estrenos, el aumento del número de nazarenos y el trabajo desarrollado por juntas de gobierno, costaleros y bandas de música, que han contribuido a elevar el nivel general de la celebración.

Desde el Ayuntamiento se ha puesto el acento en el papel central de las Hermandades y Cofradías, destacando el esfuerzo con el que cuidan el patrimonio, preparan cada salida procesional y sostienen durante todo el año una importante labor social y solidaria. También se ha subrayado la implicación de quienes hacen posible cada estación de penitencia, desde los responsables de organización hasta los músicos y equipos humanos que acompañan cada cortejo.



Uno de los momentos destacados de la semana ha sido la salida y recogida de la Hermandad del Cautivo y María Santísima del Dolor y Sacrificio en la jornada del Martes Santo desde la capilla de la iglesia de Las Esclavas, su sede canónica desde el pasado año. La imagen ha tenido además un valor especial tras lo ocurrido en 2025, cuando la lluvia obligó al regreso anticipado del Cautivo desde la calle Palacios y dejó sin procesionar a María Santísima del Dolor y Sacrificio.

También ha sobresalido la consolidación de nuevas incorporaciones al calendario cofrade. La Hermandad Lasaliana y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento ha completado su segunda estación de penitencia en el Lunes Santo, mientras que la Agrupación Parroquial de la Redención en el Beso de Judas ha vuelto a recorrer las calles en el Sábado de Pasión, afianzando su crecimiento con itinerarios hacia zonas como Las Nieves y Sudamérica.

La jornada del Jueves Santo ha vuelto a confirmar además el tirón de una de las citas más señaladas del calendario portuense. La gran afluencia de público y la expectación generada en torno a la salida de El Nazareno refuerzan el peso de este día dentro de la Semana Santa local, tanto por participación como por seguimiento popular en la calle.

Junto al componente devocional y patrimonial, la Semana Santa ha dejado también un notable efecto en la actividad de la ciudad. La elevada presencia de público durante toda la semana ha llenado plazas, itinerarios procesionales, bares, restaurantes y comercios, generando un importante impacto económico. La alta ocupación hotelera y el ambiente vivido en el centro y otros puntos del municipio apuntalan además la capacidad de El Puerto para atraer visitantes en torno a sus tradiciones.

El Consistorio ha valorado igualmente el funcionamiento de los servicios municipales, con dispositivos especiales de limpieza, seguridad y movilidad, además de la habilitación de bolsas de aparcamiento para facilitar la llegada de visitantes. A ello se ha sumado la programación paralela organizada durante estos días, con iniciativas como Saetas desde los balcones, que han contribuido a enriquecer el ambiente de la celebración.

En paralelo, el gobierno local ha recordado el respaldo económico municipal a las Hermandades, señalando que la subvención se ha incrementado hasta los 100.000 euros, el doble que el pasado año. Asimismo, se ha avanzado ya que se trabaja en la Semana Santa de 2027 con el objetivo de seguir mejorando la celebración, incluyendo la posibilidad de ampliar la Carrera Oficial en colaboración con el Consejo Local de Hermandades y Cofradías.

En definitiva, la ciudad despide una Semana Santa marcada por el éxito organizativo, la totalidad de las hermandades en la calle, el crecimiento del calendario cofrade y una respuesta masiva de público. El balance deja una imagen de tradición, orgullo colectivo y consolidación de El Puerto como una plaza cada vez más fuerte dentro del panorama cofrade andaluz.