La mañana ha amanecido en la playa de Valdelagrana con una de esas imágenes que obligan a detener el paseo. Entre cañas, ramas y barro acumulados en la orilla tras la crecida del río han aparecido varias cajas de madera con panales en su interior, localizadas por paseantes a lo largo de la arena.

Al acercarse, la escena no dejaba lugar a dudas. En el interior se distinguen los cuadros con cera de estructura hexagonal, la rejilla inferior de ventilación y la tapa metálica superior, elementos propios de las colmenas apícolas. Algunas se encuentran semienterradas y otras dispersas entre restos vegetales, todas rodeadas de lodo seco, señal del arrastre sufrido.

Todo apunta a que el Guadalete las ha transportado hasta su desembocadura durante los días de mayor caudal. La acumulación de cañas y sedimentos fluviales en torno a las cajas refuerza la relación directa con la avenida del río, que en las últimas jornadas ha registrado uno de sus episodios más intensos de los últimos años.

La aparición ha despertado además interés fuera de la ciudad. Según relatan personas presentes en la zona, algunos apicultores de la Sierra de Cádiz se han desplazado hasta la playa para comprobar si las colmenas pudieran pertenecerles, aunque por el momento no se ha podido determinar su procedencia exacta ni localizar a su propietario.

Playa de Valdelagrana este domingo. / EA

Más allá de la curiosidad, el hallazgo sugiere posibles afectaciones en explotaciones apícolas situadas cerca del cauce, ya que este tipo de instalaciones se emplea para albergar colonias de abejas y producción de miel. Su presencia en la orilla refleja que la crecida no solo ha arrastrado vegetación y lodos, sino también infraestructuras agrícolas.

Desde el entorno local se recomienda no manipular los restos y avisar a los servicios municipales si aparecen nuevos objetos de gran tamaño en la playa, puesto que pueden encontrarse deteriorados o inestables tras el paso del agua.