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Hace muy poco se estrenó el interesante documental Cerca de Vermeer (2023), sobre una importante exposición de las obras del pintor: la mayor exposición de Vermeer jamás realizada. Hablaré de esta cinta. También comento aquí la adaptación de la novela de Tracy Chevalier, La joven de la perla (2003), un relato ficticio sobre la confección de uno de los cuadros más famosos de Vermeer. P. Webber, su director, adapta la novela y llena los vacíos de la vida de Vermeer, que es poco conocida.

Un poco de historia

En Delft, donde nació y vivió Vermeer, floreció así la llamada Escuela de Delft, de la que Vermeer fue el más ilustre representante. Fue el segundo y último hijo de un matrimonio de clase media que tenía una posada y compraba y vendía cuadros. El joven Johannes optaría por la pintura y a los 21 años fue admitido en el gremio de los pintores y artesanos, pudo firmar sus obras y venderlas.

Ese mismo año contrajo matrimonio con Catharina Bolnes, hija de una familia acomodada, en contra del parecer de su suegra, pues el pintor era de una familia menos pudiente y era protestante. Tras la boda ambos fijaron su residencia en el “barrio papista”, lo cual que pudo convertirse al catolicismo.

Vermeer elevó lo cotidiano a la categoría de sublime. Sus protagonistas irradiaban una dignidad y un misterio nunca vistos. Sus espacios respondían a una minuciosa planificación. Las texturas parecían reales. En sus telas hay ilusión de realidad: cada superficie es fruto de cientos de cuidadas pinceladas.

Pero Vermeer era lento y no tenía mucha producción. Los expertos creen que no pintó mucho más de 35 cuadros, mientras el catálogo de cualquier pintor de la época incluye cientos de obras.

Johannes y Catharina fueron un matrimonio feliz, pero siempre falto de dinero. Tenían muchas bocas que alimentar. Por eso tuvieron que recurrir a menudo a los préstamos.

En 1672 los franceses invadieron Holanda, estalló una guerra de cinco años. El país cayó en una importante crisis económica y el pintor se sumió en la desesperación. Escribió su esposa: “Entró en un desánimo tal que en un día o día y medio pasó de estar sano a estar muerto”.

El 15 de diciembre de 1675 Johannes Vermeer recibía sepultura a los 45 años. Su esposa e hijos sobrevivieron gracias a la ayuda de su madre, la Sra. Thins.

CERCA DE VERMEER (2023). De Johannes Vermeer (Delft, 1632-75) se conoce poco, algo completamente normal en un artista sin vinculación a una corte, donde todo quedaba registrado y archivado.

Este documental, magistralmente llevado por su directora Suzanne Raes, es una alegría para los amantes de la obra de este pintor de culto que fue Vermeer, de cual no hay documentación escrita, sólo lo que dejó reflejado en sus lienzos. Esto es lo que analiza y expone este documento.

El protagonista de este documento es Gregor Weber, historiador del arte, reconocido experto a nivel mundial en Vermeer y conservador del Rijksmuseum de Ámsterdam. El año previo a su jubilación, Weber se empleó a fondo en lo que era su gran sueño: conseguir la mayor exposición conocida de Vermeer.

La planificación y ejecución de esta retrospectiva es el tema central de esta película que se despliega en una fascinante exploración de 79 minutos con la participación de expertos, con debates que interactúan con el artista y con su legado..

Relatado el filme por Jonathan Janson, intervienen como versados Pieter Roelofs, Abbie Vandivere o Betsy Wieseman, entre otros. Acompañado ello de una hermosa y envolvente música de Alex Simu y una brillante y sensacional fotografía Viktor Horstink.

Muchas de las obras de Vermeer, incluidas las reconocibles “La lechera” o “El arte de pintar”, forman actualmente parte de colecciones en museos extranjeros. Weber y varios colegas del Rijksmuseum, incluido el historiador de Vermeer, Pieter Roelofs, consiguieron obtener prestadas esas pinturas para la muestra. Anna Krekeler las colocó bajo su microscopio, pudiendo, además, disfrutar los detalles de las pinceladas de Vermeer desde muy cerca.

Uno de los grandes enigmas es saber cuántos cuadros pintó realmente. Fue este uno de los desafíos, entre otros, de esta gran exposición, que además, profundiza en el entendimiento de su autor, intentando resolver el debate sobre el discutido Vermeer, sus cánones morales, su religiosidad, sus conceptos de la justicia o del amor, y otros.

Weber comenta que su primer encuentro con Vermeer en su adolescencia hizo que casi se desmayara. Pues, aunque Weber es un señor equilibrado, las emociones siguen aflorando en él, pues siente pasión por nuestro pintor.

La película está llena de tomas que enfocan hasta lo microscópico de la obra: pequeñas grietas en la pintura, pinceladas oscuras, con un acercamiento a los detalles.

También vemos el escaneo de las telas para confirmar la autenticidad de las obras y observarlos pincelada a pincelada, los pigmentos usados, por capas, sin restauraciones ni añadidos posteriores; también se analiza la metodología pictórica del maestro.

Hay un momento en el cual Vandivere, conservadora del Museo Mauritshuis de los Países Bajos, describe que la primera vez que sostuvo la obra “La joven de la perla”, la embargo la euforia y el asombro, y sus ojos brillan en la pantalla. Así es con cuantos participan de este evento.

Vermeer tuvo un éxito modesto en su época y no fue muy prolífico. Sus pinturas tienen un formato bastante pequeño y presentan casi siempre las mismas habitaciones exquisitamente representadas hasta el más mínimo detalle. Con las mismas fuentes de luz, los mismos utensilios y tal vez las mismas personas.

Porque pintó a personas que conocía íntimamente, con un predominio de personajes femeninos (tenía ocho hijas). No hay idealización ni halagos abiertos. Se las ve en el hogar, haciendo encajes, aprendiendo música, tasando joyas o bebiendo vino. Son pinturas populares.

En un mundo de prisa y superficialidad, los expertos de esta cinta son un grupo encomiable y reconfortante. Saben mucho, comparten lo que saben y nos ayudan a mirar con ojos curiosos, atentos y llenos de sorpresa.

La película permite una conexión genuina entre los espectadores y los expertos, permitiéndoles debatir y hablar las maravillas de un artista genial. “Quiero entender cómo pudo pintar estos maravillosos cuadros”, reflexiona Krekeler.

"Sería interesante saber cómo era realmente", le dice Krekeler a Weber mientras contemplan una pieza que alguna vez se creyó que era un Vermeer auténtico (un autorretrato). "Creo que necesitamos este enfoque personal", y añade: "Todo lo que tenemos son sus pinturas".

Obra técnicamente impecable, muy bien documentada y llevada por entendidos de gran de reconocido prestigio. Y hay un algo enigmático, esto es, se respira un aire de emoción contenida e intriga que le va muy bien a la película, debido a dos aspectos: las combinaciones de la exhibición y las muchas incertidumbres y misterios que representa una figura como la de Vermeer.

Más extenso, revista ENCADENADOS

 

LA JOVEN DE LA PERLA (2003). Delft, Holanda, 1665. Griet es una muchacha que entra a servir en casa de Johannes Vermeer, el cual, sabedor de la capacidad de la joven para reflejar la luz y el color, se dispone a introducirla en el mundo de su pintura.

Maria Thins, la suegra de Vermeer, cuando observa que la joven se ha convertido en la musa del pintor, toma una decisión interesada: no se meterá en esa relación, esperando que su yerno, inspirado en ella, aumente su producción de cuadros.

Pero Griet se enamora de Vermeer, aunque ignora los sentimientos del pintor hacia ella. El astuto Van Ruijven, que envidia la intimidad de la pareja, se las arregla para que Vermeer, a través de un encargo, pinte a Griet, siendo el resultado la obra maestra que da título a esta película.

Con una magnífica dirección de Peter Webber y un sensacional guion de Olivia Heltreed, se consigue alumbrar un filme hecho con celo, intuición, imaginación y una ambientación maravillosa. Una cinta preciosa a la vez que cruel y llena de desconsuelo. Está llevada a cabo talentosamente, con sensualidad y con una rica diversidad de matices psicológicos interesantes.

El reparto se luce con un reparto de lujo con Scarlett Johanson (que mezcla belleza, pasión e ingenio), Colin Firth (sensacional), Tom Wilkinson, Cillian Murphy o Judy Parfitt, a cuál mejor. Acompañados por una deliciosa música de Alexandre Desplat y la luminosa fotografía de Eduardo Serra.

Un trabajo de impresionante diseño, tan ambicioso e intrigante que el espectador se queda inmóvil y embelesado enfrente del lienzo de la joven con la perla, deleitándose con sus detalles.

Una película que cuenta una historia hermosa con recursos sencillos, pero bien dosificados. Perfección fotográfica y minuciosidad de los vestidos y objetos que componen las imágenes.