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Javier Bello.- Este Domingo de Resurrección terminó una Semana Santa que ha hecho historia, porque tras la Guerra Civil los portuenses no habíamos pasado nunca años completos sin ver Hermandades procesionando por las calles de nuestro casco histórico. Una ciudad que además tiene la suerte de contar con la Hermandad más antigua de la provincia de Cádiz.

Una Semana Santa histórica para El Puerto, porque después de dos años de pandemia, hemos podido cumplir el sueño de ver de nuevo salir a los titulares de las Hermandades y Cofradías; a los que  todos los cofrades hemos añorado muchísimo durante este difícil tiempo que nos ha tocado vivir.  

Y hoy tengo que confesar que también ha sido especialmente histórica para mí, porque ha sido la primera que he vivido como representante del Gobierno de la ciudad, en la que he visitado a todas y cada una de las Agrupaciones y Hermandades que hacen estación de penitencia, conociendo muy de cerca sus particularidades, sus trabajos previos a las salidas, sus nervios, sus rezos de hermandad, sus funciones principales, sus preparativos para lucir en las calles de El Puerto mientras evangelizan, sus inquietudes, sus miradas a las aplicaciones meteorológicas y sus momentos de recogimiento antes de abrir las puertas de los Templos.

Una Semana Santa, donde desde la puerta de nuestro Ayuntamiento hemos visto como hacía Carrera Oficial cada Hermandad, luciendo sus mejores galas, tratando con mimo a las Madre de Dios y desgarrándonos con la Pasión, Muerte y Resurrección.

Una Semana Mayor que nos ha hecho vibrar a portuenses y visitantes, porque la Semana Santa es la representación de los pasajes en los que Cristo nos hizo entender que vino para salvarnos a todos, con un mensaje de esperanza y de alegría que hoy sigue teniendo vigencia y que a veces pienso que es más necesario que nunca.  Una enseñanza que nos hace llegar a través del arte de los imagineros, músicos, floristas, bordadores, costaleros, vestidores, saeteros… y portuenses que desde sus balcones hacen llover pétalos dibujando un manto natural desde el cielo a la Madre de Dios.

La Semana Santa de El Puerto son hermanos, mantillas, silencio y bullicio, puertas de templos que se abren, salidas y recogidas, horas de espera pero también de un reloj que corre demasiado rápido para ver a Dios hecho hombre y a su Bendita Madre por las calles de la ciudad, cirios encendidos, levante y poniente, algún que otro chaparrón, pasos nuevos, itinerarios, palios, mantos, racheos, chicotás, incienso y azahar, terciopelo y sarga, guantes blancos, cadenas en los pies, sobriedad, alegría y devoción,y sobre todo mucha fe.

Una Semana Santa en la que he aprendido muchísimo, porque aunque desde muy pequeño he sido cofrade, jamás pensé que tendría la oportunidad de conocer tan de cerca las distintas realidades de cada Hermandad los días previos a sus salidas procesionales. Y lo he hecho al lado de un compañero de excepción como David Calleja, que quizás sea la persona que conozco que más sabe de Semana Santa, de lo que luce, de lo que adorna, de lo que viste, pero también de los entresijos y hasta los problemas que puede llegar a vivir y a sufrir una hermandad a lo largo de su historia.

Queridos portuenses, la Semana Santa es Historia, la de Jesucristo. Una historia de siglos y tradiciones, de evangelización, de arraigo y de orgullo, manifiesto del verdadero sentir de los portuenses, de explicarle al mundo cómo entendemos las Sagradas Escrituras y cómo pensamos que el Hijo de Dios hecho hombre, vivió su Pasión, Muerte y Resurrección.

Solo me queda agradecer a todos los Hermanos Mayores, cofrades, costaleros y hermanos que conforman cada Agrupación y Hermandad, haberme permitido compartir con vosotros momentos tan únicos que no olvidaré nunca. Quiero felicitaros por vuestro trabajo diario, no sólo durante la Semana Santa sino a lo largo de todo el año. Enhorabuena de corazón porque El Puerto ha vivido una Semana Santa excepcional, que estoy seguro se convertirá en referente y en ejemplo para muchas localidades. Porque El Puerto es reclamo no sólo por su clima y sus hermosa playas, sino también como se ha demostrado estos días por el patrimonio histórico, cultural, religioso y humano, que los portuenses y en este caso los cofrades han puesto de manifiesto en esta más que hermosa Semana Santa 2022, que ya ha iniciado la cuenta atrás para la próxima.