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Los transportistas en huelga por el coste de los carburantes han organizado esta mañana una caravana para pedir al Gobierno Central "medidas para que el sector pueda seguir viviendo".

La concentración contó con la presencia del alcalde de la ciudad, Germán Beardo, que quiso apoyar a este gremio que ahora se encuentra entre la espada y la pared tras haber estado dos años al pie del cañón durante la pandemia de la Covid-19, jugándose la salud y trabajando sin descanso para nutrir de productos los supermercados y tiendas en todo el país.

Los prohibitivos precios del combustible en alza constante han provocando una inestabilidad que los transportistas ya no pueden soportar ni un minuto más. "Realizar cualquier salida a carretera ya no es que no deje margen de beneficio, es que causa pérdidas", lamentan desde la Asociación de Transportes Ligeros de El Puerto.



La situación que se lleva arrastrando desde hace semanas, sin que el Gobierno Central intervenga para frenar su efecto asfixiando a los transportistas y camioneros hasta límites que no se recuerdan, ha sido el detonante para que la Asociación de Transportes Ligeros de El Puerto, tras reunión en asamblea, haya tomado la decisión de sumarse al paro técnico indefinido que comenzó el pasado lunes 14 de marzo.

El presidente de la Asociación de Transportes Ligeros de El Puerto, Antonio Andrades, confirma que solo se están realizando servicios esenciales, parando así la flota de camiones y transportes que llevan mercancías, víveres y cualquier otro tipo de carga por carretera, sumándose a sus compañeros de oficio de toda España y a la Plataforma de Defensa del sector del Transporte de Mercancías nacional e internacional, que no encuentran otra salida para denunciar su hartazgo, "ante la falta de respuestas o soluciones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, que todo lo excusa con la Guerra entre Rusia y Ucrania", lamentan, y al que reivindican "la reducción del impuesto de hidrocarburos para compensar la escalada de precios del combustible, para poder continuar trabajando, con un mínimo de estabilidad".

Un varapalo al trabajo de los autónomos y pymes de este gremio que de seguir así están abocados a una situación de "quiebra total" por el incontrolado aumento del precio de los combustibles.