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Dentro de la maldita pandemia, dentro de sus normas, la mayoría de ellas discutibles e incompresibles para los que no somos del comité de expertos; dentro de la obediencia debida a los Teletubbies y los Muppets, que son los que actualmente asesoran tanto a la Junta como al Gobierno, no podemos por menos que tomárnoslo a risa.

Desde el gobierno central, en un asombroso alarde de sensatez, extiende dentro del grupo de 10 personas a los allegados, figura más popular, al día de hoy, que la del caganet independentista del Belén. La Junta, ve con malos ojos dicha figura, y es lógico y comprensible, porque aquí, en Andalucía, eso de compartir mesa, tomarse algo o hacer pandilla con gente de fuera del entorno familiar está mal visto. Si por algo se caracteriza esta Región es precisamente por la endogamia represiva; por el más absoluto rechazo a sentarse a la mesa con alguien que no sea de nuestro más estricto entorno familiar.



De hecho, son conocidos los casos en los que, en celebraciones familiares, los parientes políticos han sido sentados en mesas aparte, y a ser posible en salones independientes, y no por su condición de políticos en el sentido estricto de la expresión, lo cual sería comprensible.

Al día de hoy, y con los allegados temblorosos por no saber con quién pasarán las fiestas, aquellos que siendo  allegados, hijos, hermanos, esposos, primos y concursantes de Un, Dos, Tres residentes en Benidorm nos preguntamos… ¿Qué es un Allegado?, según Juanma Moreno, alias el Iluminado; uno que se cuela, según Salvador Illa, alias el Penumbra; ese miembro no oficial de la familia que gozando de un estatus sentimental, no cuantificable en el tiempo, no formal que aspira a formar parte, o no, de un entorno familiar estable según la normativa regional de cada comunidad.

Ante esta tesitura, sólo nos queda ver qué harán los agentes del orden público frente al allegado, que cargado de viandas, para dejar claro que más que colarse es un pelota, camina entre la nieve camino del que no siendo su hogar pudiere o no ser bien recibido.

El tiempo dirá que hará la Junta con los allegados, pero me temo que terminarán todos en un Centro para Allegados sin Fronteras celebrando todos juntos la Navidad.

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