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EL PUERTO.- Quienes me conocen, saben de sobra que las canciones con estribillo facilón y artistas que son ídolos de veinteañeras no tienen cabida en mi discoteca, no obstante, uno se plantó en el tendido del coso taurino porteño/portuense para, in situ, ver al cantante almeriense y por ende el estreno del Cabaret Festival que durante el mes de agosto traerá a El Puerto de Santa María artista a nivel nacional como antaño.

David Bisbal capeó con habilidad en el coso portuense a pesar de las circunstancias

En esta primera ocasión, como cabeza de cartel, David Bisbal congregó a poco más de un millar de personas en un recinto donde, en situaciones normales y precios asequibles, hubiese llenado hasta la bandera en otros  anteriores veranos o venideros -siempre que no continúe esta pesadilla pandémica-, no obstante, el otrora ‘triunfito’, que surgiera hace veinte años con aquella hornada de jóvenes que querían triunfar en la música patrocinados por TVE mediante esa cosa llamada “Operación Triunfo”, cumplió con su cometido en un desangelado ruedo donde pocos días antes se congregaron miles de aficionados a la tauromaquia (…).



Mucho cemento en los tendidos, filas de mesas con sillas con dos o cuatro personas sobre el albero tapizado de verde, seguridad a raudales y algún personaje que intenta recrear el ambiente cabaretiense del Moulin Rouge en el estreno de este experimento veraniego en El Puerto con nombre de aquel musical dirigido por el maestro Bob Fosse. Lamentablemente no me consigue enganchar, y ni por asomo se acerca al clima parisino de espectáculos teatrales pero se agradece el intento de homenajear esa época de varietés.

Tras cuatro años de su anterior trabajo, y tras su último paso por la ciudad en 2017, se presentó en El Puerto un Bisbal con una gira más íntima y recortada. En todo momento sonriente y conversador, animó a bailar a los asistentes desde sus asientos porque la cosa estaba bastante decaída. Aún así, él a lo suyo, como buen profesional qBuue es, y junto con sus músicos fueron desgranando todos sus grandes éxitos o “rumbillas románticas” como él las llama con su habitual desparpajo. Flashes de los móviles en mano cuando sonaron temas como “Bulería” que hicieron las delicias de sus incondicionales y clubs de fans. A esto siguieron clásicos como “Silencio” entre gritos de torero, torero.

Despidió su actuación con tres bises, tres, tras una hora y cuarenta minutos donde no pudo faltar su genuina pirueta a lo Taz o Demonio de Tasmania -aquel dibujo animado de la serie Looney Tunes-, antes del tema “Perdón” que fue coreado por un mayormente público femenino presente. “Ave María” cerró ‘divinamente’ el primer evento de este festival donde el impar artista andaluz capeó con habilidad en el redondel a pesar de las circunstancias.

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