La Salina San José, en El Puerto de Santa María, ha acogido recientemente una visita técnica y un taller de expertos centrado en el riesgo de inundación y en los beneficios que aportan las marismas y salinas de la Bahía de Cádiz como espacios naturales capaces de contribuir a la protección del territorio.
El encuentro fue organizado conjuntamente por los proyectos EcoC2S y Convivial Waterfronts, con la colaboración de Salarte, entidad anfitriona en la salina, y reunió a investigadores, especialistas ambientales, representantes de entidades vinculadas al territorio y profesionales relacionados con la gestión de estos espacios.
Entre los participantes estuvieron Adriana Sánchez-Tembleque Gil, bióloga y jefa del Servicio Municipal de Limpieza y Mantenimiento de Playas y Pinares de El Puerto de Santa María; Eva Van der Berg, de National Geographic España; Juan Carlos Sánchez de Lamadrid, de Sal Dama Blanca; Sokratis Papaspyrou, catedrático de la Universidad de Cádiz; Federico Fernández Ruiz Henestrosa, de la Plataforma Bahía Azul; y los investigadores de la UCA Gonzalo Muñoz Arroyo y María del Carmen Durán Ruiz.
También participaron José Carlos Macías, de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar y colaborador de Salarte; Antonio Figueroa, geógrafo y presidente de la cooperativa Agua y Territorio; Amanda Stoltz, investigadora de la Universidad de Santiago; María Bermúdez, directora del proyecto C2S; Miguel Ortega, de la Universidad de Granada; y Juan Martín, presidente de Salarte.
La jornada comenzó con un recorrido por San José para conocer sobre el terreno su proyecto de restauración y revalorización. Posteriormente, los participantes analizaron desde distintas perspectivas cómo se percibe el riesgo de inundación en la Bahía de Cádiz, los cambios experimentados por las marismas y el papel que estos ecosistemas pueden desempeñar en la protección costera, la biodiversidad, la actividad productiva y el uso social.
El debate abordó además las posibles tensiones entre los distintos usos del territorio y la necesidad de incorporar la participación ciudadana a la evaluación y gestión del riesgo. Uno de los principales ejes fue la búsqueda de soluciones que permitan combinar la restauración de los ecosistemas con otras actuaciones necesarias para preparar el litoral ante episodios meteorológicos cada vez más extremos.
La Huerta Marina Salinas San José puede visitarse desde hace meses gracias a la colaboración impulsada para recuperar un enclave que sobrevivió a la transformación industrial del entorno. Un espacio que llegó a sufrir un fuerte deterioro ambiental funciona actualmente como salina natural en activo, explotada por Juan Carlos Sánchez de Lamadrid.
De sus esteros se obtiene actualmente flor de sal, comercializada y exportada bajo la marca Sal Dama Blanca, en un proyecto que combina recuperación ambiental, aprovechamiento tradicional y divulgación del patrimonio natural ligado históricamente a la Bahía de Cádiz.

Foto de familia de los participantes en la jornada celebrada en la Salina San José, en El Puerto, dedicada al análisis del riesgo de inundación y al papel de las marismas y salinas de la Bahía de Cádiz.
El encuentro también puso sobre la mesa el comportamiento de las marismas durante los episodios de fuertes lluvias y temporales, cuando estos terrenos pueden actuar como zonas naturales de expansión y almacenamiento temporal del agua, reduciendo la presión sobre otros espacios más vulnerables a las inundaciones.
Esta capacidad para funcionar como una especie de “esponja natural” convierte la conservación de salinas y marismas en una de las líneas que los especialistas estudian dentro de las estrategias de adaptación al cambio climático y protección de las comunidades costeras.
El proyecto EcoC2S analiza precisamente de qué manera los beneficios proporcionados por los ecosistemas pueden incrementar la capacidad de las poblaciones costeras para afrontar inundaciones. Por su parte, Convivial Waterfronts trabaja con comunidades de Cádiz, Burgas y Vlorë en nuevos modelos de conservación de los espacios costeros junto a las personas que viven y trabajan en ellos.

Momento del taller de trabajo celebrado en la Salina San José, donde expertos y representantes de distintas entidades analizaron el riesgo de inundación en la Bahía de Cádiz y el papel de las marismas y salinas como espacios de protección natural.
Dentro de este último proyecto, Salarte es responsable del laboratorio urbano vivo de Cádiz, convirtiendo este entorno en un espacio de experimentación y participación en el que analizar las relaciones entre naturaleza, actividad económica, comunidades locales y riesgos climáticos.
Las aportaciones recogidas durante el taller serán incorporadas a un resumen destinado a los participantes y servirán de base para el diagnóstico participativo que se desarrolla en Cádiz y para las siguientes fases de trabajo de los proyectos.
El objetivo final es aprovechar las sinergias entre las distintas iniciativas que se están desarrollando en la Bahía de Cádiz, reforzar la coordinación entre los actores implicados y avanzar en soluciones que permitan anticiparse a posibles episodios futuros de inundaciones extremas.










