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Hoy me he decidido por la Ciencia ficción con un estreno sensacional y otras pelis consagradas: Proyecto Salvación (2020) de Ph. Lord y Ch. Miller; La llegada (2016), de D. Villeneuve; Marte (2015), de D R. Scott; E.T. El Extraterrestre (1982), S. Spielberg; y 2001: Una Odisea en el espacio (1968), de S. Kubrick.

PROYECTO SALVACIÓN (2026). El joven profesor de ciencias Ryland Grace (Gosling) vive feliz en sus clases con sus aplicados e interesados alumnos. Está en esas cuando lo visitan gente importante que le proponen ocupar un puesto en su organización. Ryland les dice que es un modesto docente, pero le recuerdan que también es un científico de primer nivel y debe acompañarlos.

El profesor y los astrófagos

Aunque Ryland quiere seguir de profe, la élite científica, con una imperturbable Eva Stratt (Sandra Hüller), apuesta por el joven como persona idónea, en aras a la supervivencia de la tierra.

Como Ryland se resiste, acaban inyectándole un somnífero y despierta en una nave espacial, con el pelo alborotado y un fuerte ataque de amnesia. Al mirar por la ventana está en una nave espacial, a años luz de casa.

A Ryland le han obligado a participar en una operación desesperada: detener a una misteriosa alga que devora estrellas y amenaza acabar con el Sol, antes que la Tierra se congele.

La forma en que Grace se encuentra en esta tarea se narra a través de flashbacks, mientras reconstruye su memoria tras los efectos de la droga hipnótica.

Una historia de colegas

Ryland recurre a sus conocimientos científicos y a sus ideas poco ortodoxas. Debe cumplir su misión y salvar cuanto hay en la Tierra, antes de su fatal extinción. Pero está muy solo.

Hacia la mitad del metraje conocemos a una criatura alienígena pétrea, parecida a una araña, a quien el protagonista bautiza como Rocky (con la voz y la marioneta de James Ortiz), del planeta Erid, que también está amenazado.

Ryland y Rocky se conocen con gran sorpresa para ambos y deciden formar equipo; la barrera del idioma se supera rápidamente con una computadora, deben evitar un apocalipsis universal.

Una amistad inesperada es ayuda incalculable para el protagonista en lo personal, en lo científico y como salvadores del cosmos. Estrecho vínculo de Ryland con un ser de otra galaxia, criatura de cinco patas. Pues esta cinta es en gran parte una comedia de soledad y de colegas, donde Gosling y el extraterrestre acaban afectivamente unidos.

Excelente dirección

Los directores Phil Lord y Christopher Miller, firman su quinta película, una muestra del talento, con lo emotivo de la relación con el extraterrestre Rocky.

En la historia se exponen conceptos científicos complejos de una manera accesible para el público: los astrófagos, por ejemplo, consumen luz para aumentar su velocidad.

Está por supuesto la idea de un Robinson Crusoe en la inmensidad del espacio, adaptación de la novela de Andy Weir, “Proyecto Hail Mary”, 2021, con guion de Drew Goddard.

La soledad como elemento clave

La soledad es el elemento clave de esta película, más que la supervivencia física o la misión de evitar que nuestro planeta llegue al final de sus días. Sin embargo, lo que podría ser melancolía, con Ryan Gosling se convierte en una mirada reflexiva y optimista hacia nuestra necesidad de comunicarnos.

Es mérito del talento de Gosling y el equipo que hay detrás, que esta película, que durante largos tramos presenta a un solo personaje humano, se sienta tan viva. Está ambientada en la fría inmensidad del espacio profundo, pero siempre transmite calidez, con un ligero tono cómico.

Reparto y otros aspectos de interés

Película visualmente impecable gracias a su cuidada combinación de decorados reales y efectos visuales. Su director de fotografía, Greig Fraser, es uno de los mejores en el arte de la iluminación.

En cuanto al reparto, esta obra necesitaba un actor carismático como Gosling para interpretar con éxito a este personaje. Gosling aporta encanto y talento. Además, el protagonista cumplirá sus objetivos nada más aprenda a manejar la nave.

La música

Estupenda la banda sonora escrita por Daniel Pemberton, una música sugerente y envolvente, de uno de los compositores más destacados actualmente. Se incluyen también temas como: “El Amanecer”, tango del compositor argentino Roberto Firpo; o la conocida canción “Gracias a la vida”, cantada por Mercedes Sosa.

Sandra Hüller interpreta la canción “Sign of the Times”, de Harry Styles, muy bien entonada. Sin olvidar la canción de The Beatles: “Two of Us” del álbum Let It Be.

Mirar hacia atrás

Esta película ha sido concebida para transportar a cierto sector del público a su infancia, con la entrañable y amigable figura de Rocky, el extraterrestre amigo y afectuoso, que se prodiga en acciones buenas y amor sincero.

Además, es una película visualmente impecable, gracias a su cuidada combinación de decorados reales y efectos visuales.

La obra exhibe la misma fascinación por el sonido y el diseño de producción de finales de los sesenta y setenta y el traje espacial de Gosling es del mismo color rojo que el de Una odisea del espacio (1968) y tararea la misma melodía que usaban los extraterrestres en Encuentros en la tercera fase (1977) para comunicarse.

Al cine, que se encuentra en una situación delicada, le conviene mirar hacia atrás y volver a repensar las razones por las cuales los espectadores se enamoraron de él décadas atrás.

Revista Encadenados

 

LA LLEGADA (2016). Película de ciencia ficción con pretensiones y cierta grandilocuencia en el mensaje. Se habla de casi todo: de extraterrestres, de ciencia o de lingüística.

El afamado director Denis Villeneuve, con tres décadas de carrera exitosa, acomete este filme, habiendo elegido un proyecto interesante con un equipo importante de colaboradores y técnicos de primer nivel.

Tiene un guion de Eric Heisserer, adaptación del relato breve “Story of Your Life” (“La historia de tu vida”) de Ted Chiang, basado en indagaciones sobre el idioma extraterrestre, explorando las principales hipótesis de la moderna lingüística; aborda también las ideas actuales de la Física desde una maniobra puramente literaria.

 

Película con trasfondo pretencioso y meta-científico, tiene tres sólidos puntales en el reparto, al cual agrego un cuarto de menor entidad. La que más destaca es sin duda una Amy Adams, que aguanta como nadie los primeros planos, incluso los desenfocados, como científica tenaz y dispuesta a la heroicidad.

A su lado, un sólido Jeremy Renner que cumple como experimentado físico y hombre enamorado. Forest Whitaker, como es habitual en él, da la talla como el eficaz y resolutivo Coronel Weber. Y menciono también al laudable Michael Stuhlbarg como agente Halpern.

Estamos ante una cinta compleja pues no es lineal, se desplaza en el eje temporal adelante y atrás. Una película cuya componente de ciencia-ficción acaba por ser descripción de la parte más íntima del alma. Afecta al lado humano de la protagonista, que es capaz de asumir un futuro sombrío.

Esta cinta me traído a la memoria algunos destellos kubrickianos: una mujer que va caminando por el pasillo circular de un hospital, o una gran habitación de color blanco como homenaje a un secreto de calado filosófico; y en estos casos es imposible no pensar en “2001: Una odisea del espacio”, de 1968, que comento más abajo. También tiene un regusto spielbergiano en “Encuentros en la tercera fase”, 1977.

 

MARTE (The Martian) (2015). Tras la llegada a Marte de una misión tripulada, el astronauta Mark Watney (Matt Damon), es dado por muerto tras haber sufrido la comitiva un una terrible tormenta de arena.

El director Ridley Scott hace un gran trabajo con el drama de un superviviente en tierra hostil. Guion magnífico de Drew Goddard, adaptación de la novela de Andy Weir, The Martian.

Música excelente, turbadora a veces, y sinfónica; simbólica y fuerte, entregada a la causa del náufrago en Marte, música de Harry Gregson-Williams. Bella fotografía de Dariusz Wolski y gran puesta en escena, hacen muy creíble el planeta Marte.

El peso actoral recae en un enorme Matt Damon que da el “do de pecho” con un registro de primer orden y matices variados en su interpretación del primer hombre en Marte de la historia.

Película amena, abiertamente divertida, dinámica y con un sentido del humor en ocasiones descacharrante, coronado por un espectro técnico impecable, instructiva, y excepcionalmente filmada.

Vocación hiperrealista, imágenes de avasalladora pulcritud, dosificación narrativa y sentido del espectáculo. Esto es lo que hace de esta cinta una obra honesta, que introduce además cierta esperanza en la humanidad.

 

E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982). Entrañable película que vi en su estreno junto a mi madre en una sala de Madrid. A ella le encantaba, y con razón.

Como su título indica, E.T. (extraterrestre), es un ser de otro planeta que accidentalmente ha sido olvidado por sus paisanos que se han vuelto dejándolo en el planeta Tierra. El pobre E.T. está aterrorizado y suspira por “su casa y su teléfono”, por volver a su mundo con sus amigos y familia.

Son los niños quienes lo salvan, la inocencia infantil es la que pone su empeño para que el singular ser que apenas dice unas palabras, pueda regresar a su casa antes que los adultos, la policía, el ejército o los científicos lo encuentren y hagan con él quién sabe qué tipo de experimentos o estudios.

Al modo de un cuento, Steven Spielberg dirige con sutileza esta cinta que tiene un genial guion de Melissa Mathison, una música encantadora de John Williams y una hermosa fotografía de Allen Daviau

Una historia sencillamente bonita, rodada al modo de fantasía encantada, divertida y apasionante, con mensajes de esperanza y buena onda, en fin, todo un clásico.

El corazón de quien la vea se elevará como el águila y descubrirá otra realidad desde lo alto: la del candor.

 

2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO (1968). Stanley Kubrick hizo de todo y todo bien o archibién. Y no iba a ser menos con esta cinta magnética, genial y polémica; polisémica y balsámica a la vez que inquietante. Porque es una obra sobre la que todos opinamos de manera diferente.

Película maravillosa, una experiencia visual sin límite con un misterio insondable que habla del ser humano, sus orígenes y avatares, pues cuenta esta película de ciencia-ficción, la historia desde nuestros ancestros hommínidos, con Strauss de fondo, hasta el futuro más insospechado.

El guion de Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke es complejo y sugerente, la música de los Staruss, padre e hijo, amén de György Ligeti y Aram Khachaturyan no puede estar mejor introducida.

Ello mirando nuestra pasada historia de monos rompehuesos, una máquina-NASA, HAL 9000 con inteligencia artificial que controla todos los sistemas del artefacto.

Hay hipnosis, también puede por momentos resultar tediosa, pero no deja impasible. Todos salimos del cine cuando la vimos en su estreno, anonadados y pensativos.

En aquellos años hablar del año 2001 parecía algo cosa futurista. Hoy ya estamos en 2026 y esta cinta y su director siguen tan viguentes como siempre.