La comparsa Los Gitanos de El Puerto prepara su vuelta al Gran Teatro Falla, marcando el inicio de una nueva etapa tras años de ausencia en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. El regreso se producirá bajo el nombre de “Los Soperanis”, con una renovación en su estructura creativa y organizativa.
El proyecto contará con Roberto Fabio Gómez y Jesús Selma en la autoría de las letras, mientras que la música será responsabilidad de Ramón de los Ríos. La dirección recaerá en Juan Antonio de los Ríos, “El Sopa”, acompañado en la dirección musical por Alejandro Díaz y con la supervisión de José de los Ríos Núñez, configurando un equipo que combina experiencia y continuidad dentro del grupo.
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La trayectoria de la comparsa se remonta a 1997 con Tablao Romaní, donde ya mostraba su identidad flamenca y un estilo propio muy definido. Un año después, con Makandé, alcanzaron las semifinales, consolidando una línea artística que tuvo su punto culminante en 1999 con La Parra Bomba, agrupación que logró el primer premio y se convirtió en uno de los grandes referentes del concurso.
Tras ese éxito, la formación mantuvo una presencia destacada en el certamen con propuestas como El Tronio de Cádiz, segundo premio, o La Plaza de las Canastas, finalista. Con el paso del tiempo, la comparsa alternó etapas de mayor y menor protagonismo, incluyendo un parón prolongado antes de su regreso en 2007 con La Guapa de Cádiz.
En su última etapa sobre las tablas del Falla, presentaron títulos como Huele a Romero o La Tribu del Compás, ambas semifinalistas, mientras que propuestas posteriores como El Cante de los Puertos o Juanito el Papelera no lograron superar los cuartos de final. Su última participación fue en 2015 con El Callejón del Duende, cerrando entonces un ciclo con resultados más discretos.
Con este anuncio, Los Gitanos de El Puerto retoman su actividad tras más de una década alejados del concurso, en un contexto en el que su estilo flamenco característico ha ido perdiendo presencia. Su regreso introduce así un elemento reconocible para los aficionados y recupera una propuesta que marcó una época en el Carnaval de Cádiz.












