“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.

El cine español ha sido pródigo en películas de robos. Hay innumerables ejemplos: A sangre fría (1959); Turistas y bribones (1969); Perros callejeros (1977); El baile de la Victoria (2009); La banda de Picasso (2012); Way Down (2021).

Aquí he comentado algunas de ellas: La trilogía negra de Rovira Beleta, o Deprisa, deprisa (1981).

Hoy traigo a colación cuatro títulos interesantes: Cien años de perdón (2016); La estanquera de Vallecas (1987); Atraco a las tres (1962); Los ladrones somos gente honrada (1956).

CIEN AÑOS DE PERDÓN (2016). Es una mañana de lluvia torrencial, las calles con intenso tráfico y una mujer que se baja de un Taxi y corre a la Sede Central del Banco Mediterráneo de Valencia. Es su Directora y acaba de enterarse de que va a ser despedida.

En las puertas de la misma sede bancaria entran en forma organizada seis hombres con máscaras, fuertemente armados, dispuestos a atracar el Banco. Pero las cosas empiezan a complicarse y no salen conforme al plan.

Hay también la caja de caudales de un político de nombre Soriano y esa información dada por la Directora ahora retenida, va a provocar recelo y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda. A partir de aquí la trama nos llevará por caminos insospechados.

Daniel Calparsoro, un director con fuerza, teje una tupida red que involucra a políticos corruptos, banqueros y policías a las órdenes de las altas esferas del poder. El guion de Jorge Guerricaechevarría acierta con esta historia de atraco con implicaciones sociales. Traslada al espectador el malestar por la corrupción rampante entre los políticos.

Excelente con Rodrigo de la Serna que se luce y lidera la historia; Luis Tosar, genial como sujeto duro; Raúl Arévalo hace un trabajo serio como político corrupto; Patricia Vico es la bancaria que se vende por unos diamantes; o José Coronado, que le da enjundia al filme.

Calparsoro hace una película con tintes de thriller tenso, visceral y penetrante. Una película de ejecución brillante y osada en sus contenidos. Además, la obra va ganando en complejidad y en cuota de emoción e intriga conforme avanza la trama.

Película que tiene pulso narrativo, excelente montaje y actores. Filme que hace un complejo relato poliédrico con una espiral de acontecimientos, intriga y tensión. Bien hecha, se hace amena, tiene suspense y se pasa un buen rato.

 

LA ESTANQUERA DE VALLECAS (1987). Un atraco realizado por dos personajes cotidianos e inexpertos a los que las circunstancias de la vida los lleva a robar. Está realizada en clave de humor, algo poco habitual en su director Eloy de la Iglesia que hace un trabajo sensacional.

Es comedia, pero están presentes los temas relacionados de una sociedad marginal de barrio, con personajes marginales, comedia disparatada que refleja y analiza un robo desde la visión crítica de De la Iglesia.

La cosa es así: dos amigos, Tocho, un joven de la calle de unos veinte años y Leandro, un albañil en paro de entre 40, deciden atracar un estanco en una plaza del barrio madrileño de Vallecas. La inesperada reacción de la estanquera frustra el intento de los atracadores.

Los gritos de la mujer hacen que los ladrones se pongan nerviosos y reaccionen cerrando la puerta del local, y tomando a la estanquera, de unos cincuenta años, y a su sobrina (adolescente) como rehenes.

El filme es adaptación teatral de la obra de José Luis Alonso de Santos “La estanquera de Vallecas”. Eloy declaró que el interés que le había causado la obra de Santos, centrada en los personajes y en el tratamiento ficticio que se hace de una historia real.

En la elaboración del libreto intervinieron el propio Santos, junto con Eloy y Gonzalo Goicoechea, sin romper la esencia original de la obra, a pesar de que el número de actores se multiplica pues hay momentos en los que participan quinientos extras, algo extraordinario en nuestro cine.

Hay también helicópteros, coches antidisturbios, cargas policiales; en la película participa casi todo Vallecas. Se trató de un trabajo ambicioso que disfrutó de un presupuesto holgado.

Las interpretaciones corren a cargo de: Emma Penella, en el papel de Doña Justa, la dueña del estanco, papel que hizo con enorme ilusión: “Soy muy consciente de que mi físico no da para muchos personajes protagónicos”; así que muy contenta con el trabajo.

Los atracadores son encarnados por José Luis Manzano (“tocho”) y José Luis Gómez (Leandro). El primero de ellos, un habitual como protagonista en las películas de Eloy de la Iglesia, el otro atracador, José Luis Gómez no es común que interprete papeles cómicos, como comentó Eloy.

El ultimo papel protagonista es para una jovencísima Maribel Verdú, que a sus dieciséis años da vida a la sobrina de la estanquera. Un gran trabajo y el nacimiento de una gran estrella.

La historia sucede en dos escenarios: el interior del estanco y la plaza Vallecana, estos están completamente diferenciados y poseen protagonistas distintos.

Por un lado, la parte de la película centrada en el interior del estanco está protagonizada por el enfrentamiento entre los atracadores y la estanquera, pero poco a poco esta situación se irá relajando y surgirá simpatía entre los protagonistas.

Estos se sinceran: se cuentan sus vidas y se comprenden. Las victimas sufren el conocido “síndrome de Estocolmo”, ya que estas empiezan a verse identificadas con los atracadores, se dan cuenta de que todos son gente de clase baja.

Los personajes forman un microcosmos de la sociedad española de los años 80, mientras que al otro lado de la puerta se encuentra la otra parte de los personajes, que complementan este panorama.

Los objetivos de los ladrones van cambiando en la historia. En principio querían robar el dinero del estanco, pero luego su preocupación es salir de allí sin ser detenidos. A su vez las dos rehenes también cambian sus objetivos, pues a la llegada de los delincuentes se centraban en defenderse y pedir ayuda, mientras que luego es ayudar a los atracadores.

Filme cargado de una fuerte crítica social. El simple hecho de que el atraco sea realizado por parados es una crítica al sistema, que ha condenado a estos hombres al delito. Como dice Leandro “No somos profesionales, robamos para papear”.

 

ATRACO A LAS TRES (1962). Fernando Galindo es un pobre infeliz y soñador que trabaja de cajero en una sucursal bancaria. Un día, convoca a una reunión a sus compañeros y les expone un plan que ha diseñado minuciosamente para desvalijar la oficina donde trabajan. Tendrán que fingir un atraco.

Inicialmente los compañeros rechazan la idea, pero Galindo con tesón y dotes persuasivas, acaba convenciéndoles. Harán la operación tras el despido de su estimado director Don Felipe.

Se llevará a cabo el robo para compensar sus salarios de miseria y las nefastas condiciones laborales. La preparación del robo la hacen al modo de las películas americanas, simulando y ejercitándose según los típicos atracos.

Todo está preparado, pero el falso robo se frustra, porque el día elegido aparecen unos atracadores de verdad, a los que ha avisado Durán, una vedette que es el amor imposible de Galindo.

Genial dirección de José María Forqué en una de sus mejores películas. Sabe llevar a buen puerto un estupendo guion de Vicente Coello, Rafael J. Salvia y Pedro Masó, que desarrolla un agridulce retrato de ambientes y un preciso engranaje humorístico.

Fantástica banda sonora de Adolfo Waitzman y buena la fotografía de Alejandro Ulloa (B&N).

Reparto impresionante. El ya consagrado José Luis López Vázquez en el papel de Galindo, el ideólogo. Cassen, ese gran humorista que hace de conserje a las mil maravillas. Gracita Morales, la secretaria chillona y ocurrente. Manuel Alexandre es Benítez, simplemente magnífico como empleado vividor. Alfredo Landa en su primer papel en el cine, haciendo del pobre Castrillo, personaje apocado y miedoso. Y Katia Loritz como Katia Durán, que pone el toque sensual.

Acompañan Manuel Díaz González como nuevo interventor déspota. Agustín González que no falla. José Orjas es Don Felipe el pobre ex interventor del Banco. Lola Gaos y Rafaela Aparicio. Enormes todos/as.

José María Forqué consiguió eludir la censura de una época difícil, presentando una diatriba sarcástica de la sociedad española de los sesenta, exponiendo sus faltas, desventuras y jerarquización, envuelto todo en humor negro con un desenlace algo azucarado e ingenuo.

Esta película no agradó en su momento a los distribuidores, a quienes les pareció “una broma tonta”. Pero tras su estreno, el filme se reveló un auténtico éxito en taquilla. Críticos de la época como Florentino Soria, que dijo: “La parodia discurre por cauces tan sorprendentes como divertidos sin que falte una crítica condescendiente y cierto leve tono patético que envuelve el disparate”.

Hoy es considerada una película emblemática, un ejemplo de la mejor comedia española, de las mejor cuadradas, con un reparto excepcional. Película de culto.

Encadenados

 

LOS LADRONES SOMOS GENTE HONRADA (1956). Dirigida con oficio por el artesano y ecléctico Pedro Luís Ramírez, con un buen guion, adaptación de la obra de teatro homónima de Enrique Jardiel Poncela, escrito por Vicente Escrivá y Vicente Coello.

Una obra que como dijera Jardiel es para divertirse, pues no hay en ella cimientos psicológicos, filosóficos o pasionales para mucho más… lo cual no es poco. Así que sobre todo Escrivá hizo un buen trabajo que respetó el espíritu de la obra de Jardiel.

Música aceptable de Federico Contreras y una buena fotografía en blanco y negro de Federico G. Larraya, con magníficas tomas exteriores del Madrid de la época.

 

El reparto es de lujo con dos actores sobresaliendo: José Luís Ozores y José Isbert que hacen trabajos memorables. Les acompaña un elenco de nivel supremo: Encarna Fuentes (magnífica como la heredera Herminia), Antonio Garisa (perfecto), Carlos Miguel Sola (como Daniel 'El Melancólico'). Y más: Juana Jinzo, María Isbert, Julia Caba Alba (Premio del sindicato: Mejor actriz secundaria) o el celebérrimo Antonio Ozores.

La película se mueve en una atmósfera costumbrista, con diálogos jocosos bordados por los actores, que son el nódulo sobre el que se asienta la obra, grandes actores y una antología de situaciones grotescas.