La imagen sorprendió a media ciudad: colmenas varadas en la arena de Valdelagrana tras el temporal. Detrás de aquellas cajas no había un misterio, sino la historia de Adrián y Ainhoa, una joven pareja apicultora que ha visto desaparecer prácticamente todo su negocio en cuestión de horas.

Su explotación, Surmiel, funciona desde 2010. Él es apicultor de tradición familiar —su madre también lo fue— y ella colabora en la gestión diaria. Ambos viven en Marismillas (Sevilla), pero tenían su colmenar instalado en el entorno del Poblado de Doña Blanca, donde desarrollaban su actividad principal y fuente de ingresos.

Según relatan los propios afectados, contaban con alrededor de 70 colmenas antes del temporal. Tras la crecida del río Guadalete, la mayoría fueron arrastradas por la corriente hasta la costa. Hasta el momento solo han podido recuperar 12 cajas en la playa de Valdelagrana, y muchas de ellas vacías. “Desde la carretera, con prismáticos, vimos cómo todo nuestro negocio se lo llevaba el agua”, explican a El Puerto Actualidad.

La pareja afirma que acudía diariamente a revisar la producción hasta que, el pasado viernes, efectivos de la UME les impidieron acceder a la zona por seguridad. Fue entonces cuando comprobaron a distancia que la riada había arrasado el colmenar.

 

15.000 euros en pérdidas

Adrián y Ainhoa, con uno de sus panales de miel antes del temporal.

La pérdida no se limita a la madera. Una colmena llena puede alcanzar los 50 kilos de peso, pero lo realmente valioso es la colonia: abejas, reina y ciclo productivo anual. Según estiman, los daños rondan los 8.500 euros en material y unos 6.500 euros en producción.

El golpe llega además en el peor momento del año. La primavera es la campaña clave para la apicultura, y la desaparición de las colonias supone, en la práctica, perder la temporada completa. “Mucho dolor e impotencia… es empezar de cero. Para nosotros esto es nuestra vida, un negocio y una vocación”, señalan.

El seguro agrario básico del que disponen no cubre este tipo de desastre natural salvo que exista una declaración oficial de zona catastrófica, por lo que la continuidad de la actividad queda ahora en el aire.

A pesar de ello, la historia ha despertado una notable solidaridad vecinal. Numerosos ciudadanos de El Puerto les envían mensajes y ubicaciones cuando aparece alguna caja en la costa, mientras la entidad Campus Ocio Verde, del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de El Puerto. está colaborando en la recogida y localización de colmenas.

La pareja dispone actualmente de unos 200 botes de miel en stock, cuya venta les permitiría afrontar los próximos meses mientras intentan reconstruir la explotación. El contacto se realiza a través de sus perfiles en redes sociales de la marca. Instagram y Facebook. Así como por Whatsappo telefónicamente llamando al 663 927010.

“Gracias a los vecinos de El Puerto por los ánimos y la ayuda. Esperamos que entre todos encontremos una solución y recuperar la sonrisa”, concluye Ainhoa.

La situación abre también la puerta a que las administraciones competentes —agrarias y de emergencias— puedan estudiar posibles líneas de apoyo o ayudas extraordinarias para actividades económicas afectadas por la riada, con el objetivo de que explotaciones familiares como esta no desaparezcan tras el temporal.