Córdoba ha vivido este domingo una grave tragedia ferroviaria tras el choque de dos trenes de alta velocidad en el término municipal de Adamuz, que deja al menos 39 personas fallecidas y más de 150 heridos, 24 en estado grave, según el último balance provisional de los servicios de emergencia. No se descarta que la cifra de víctimas mortales pueda aumentar en las próximas horas conforme avancen las labores de rescate e identificación.

El accidente se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que cubría la línea Málaga–Madrid, descarriló e impactó contra un convoy Alvia que realizaba el trayecto Madrid–Huelva. Como consecuencia, la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía ha quedado completamente suspendida, con desvío o retorno de los trenes que se encontraban en tránsito.

Los pasajeros fueron trasladados inicialmente al municipio de Adamuz, donde se instaló una carpa de emergencia para la primera atención sanitaria y logística, antes de ser derivados a Córdoba y otros destinos hospitalarios. El pueblo se ha volcado de forma ejemplar en la atención a los afectados, colaborando con los servicios de emergencias y sanitarios.



Los testimonios de los viajeros reflejan el caos y el pánico vividos en el interior de los vagones. Yuri Montoya, pasajera del tren Iryo, relataba que “en mitad del vagón había un muerto y gente que estaba muy mal”, describiendo cómo el convoy “alcanzó una velocidad horrible y se salió de lado; lo frenó el monte”. Viajaba en uno de los vagones que resultaron más dañados por el descarrilamiento.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el siniestro como “extraño, muy raro”, subrayando que ocurrió en una recta, con una máquina de menos de cuatro años y una vía renovada en mayo, dentro de un tramo en el que el Ministerio había invertido 700 millones de euros. Las causas del accidente no están aún determinadas y permanecen bajo investigación.

Durante la noche, los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona, donde el convoy con destino Huelva quedó destrozado tras caer por un talud de cuatro metros. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha explicado que las labores son extremadamente complejas debido al amasijo de hierros y al peso de los vehículos, lo que obliga al uso de maquinaria pesada para avanzar en la recuperación de los cuerpos y esclarecer el alcance final del siniestro.

Por su parte, Adif ha habilitado el teléfono 900 101 020 para atender a los familiares de las víctimas, además de activar puntos de asistencia en Madrid, Huelva y Córdoba. La compañía Iryo ha puesto igualmente a disposición de los afectados el teléfono 900 001 402, para ofrecer información y apoyo a familiares y pasajeros.

Las víctimas mortales y sus familias se sitúan en el centro de todas las actuaciones en estas horas críticas, mientras España permanece pendiente de una investigación que deberá aclarar responsabilidades y evitar que una tragedia de esta magnitud vuelva a repetirse.