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La asociación La Gaviota de Personas con Diversidad Funcional ha mantenido en recientes fechas diferentes reuniones con técnicos municipales del área de Mantenimiento Urbano de cara a que sus reivindicaciones en materia de accesibilidad sean tenidas en cuenta a la hora de la ejecución de las obras que se desarrollan en la ciudad.

Además, La Gaviota propició una reunión con un técnico especializado en accesibilidad del CEAPAT, Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, que se desplazó desde su centro base en San Fernando para clarificar con los técnicos municipales y representantes de la asociación los criterios de accesibilidad que emanan de la normativa.

En el entorno de la plaza de toros a petición de la asociación, y consensuado con los técnicos municipales y la contrata de las obras, se han incorporado criterios que benefician a las personas con discapacidad visual, tanto con ceguera total como con baja visión. En este sentido se han incorporado mejoras como: conectar con pavimento podo-táctil el paso de cebra de la esquina de calle Los Moros con calle San Bartolomé con el nuevo acerado de la Plaza Elías Ahuja, dotar de un bordillo a ese acerado para facilitar la orientación de estas personas, colocar bloques de hormigón para que los coches que aparcan no invadan el acerado, eliminar señales que invadían la línea de fachada, o crear un nuevo paso de peatones accesible. También se han ejecutado unas pequeñas rampas que facilitan el acceso al acerado desde las plazas de aparcamiento reservado para para personas con movilidad reducida que antes contaban con un escalón que dificultaba o impedía el acceso de forma autónoma a usuarios de sillas de ruedas.



En calle Golondrina también se han ejecutado mejoras de este tipo en determinadas zonas y se ha empezado a utilizar pavimento podo-táctil direccional con diferenciación cromática con el suelo circundante, que supone una mejora para las personas con baja visión pues pueden identificar más fácilmente dónde se sitúan los pasos de cebra. Este tipo de pavimento con diferenciación cromática ya venía recogido en la normativa de accesibilidad desde el año 1.992, pero no se utilizaba en las obras de la ciudad. Por parte del área de mantenimiento urbano se ha indicado que se utilizará a partir de ahora.

Se están llevando a cabo otras actuaciones en C/ Áncora, zona de la Sericicola, y C/ Manuel Álvarez, algunas de ellas a falta de pequeños detalles para su culminación, todas ellas mejorando la accesibilidad previa.

No obstante, desde La Gaviota creen que hay mucho por hacer y aseguran que “no bajaremos la guardia para que se respeten los derechos de las personas con discapacidad pues la falta de cumplimiento de la normativa de accesibilidad supone la discriminación de las personas que forman nuestro colectivo”.

Un capítulo con grandes carencias es el de la señalización de las plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida, pues en muchos casos no se cumple lo que indica la normativa. El departamento responsable de la materia aduce escusas como no disponer de una plantilla de madera o metal para pintar en el suelo el símbolo internacional de accesibilidad (como es preceptivo), en otros casos no se cuenta con la señal informativa y la prohibitiva como indica la norma, o cuando se le solicita reposición de señales, se quitan de un lugar para ponerlas en otro, dejando desprovisto de ellas al primero. También se están eliminando plazas de aparcamiento reservado en el centro de la ciudad sin ninguna comunicación al respecto ni motivo aparente cuando con motivo del envejecimiento de la sociedad cada vez hay más personas con movilidad reducida.

Desde La Gaviota también se va a solicitar una reunión con la Delegada de Urbanismo para solicitar la creación de una ordenanza de terrazas pues hay un gran descontrol con la ubicación de las mismas, especialmente desde la expansión de éstas con motivo de la pandemia del covid. En la mayor parte de los casos las terrazas invaden las aceras, los itinerarios peatonales accesibles, o provocan un desnivel entre el acerado y la terraza. En los casos más extremos llegan incluso a situarse a la salida de un paso de peatones. Existe una ordenanza de terrazas pero a nivel fiscal, es decir para cobrar tasas, pero no a nivel urbanístico con objeto de respetar las medidas de accesibilidad, de tener una disposición ordenada o mantener una estética u ornato acorde con una ciudad moderna que debe ser disfrutada por toda la ciudadanía.