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Ana Rizo.- Una vez más, la iniciativa privada gana la batalla a la desidia que presenta el gobierno de Beardo en materia de cultura y nos saca del aprieto apostando por la práctica del arte en sus diferentes versiones. No es la primera vez que la Fundación Osborne se convierte en mecenas en nuestra ciudad. Pero, esta vez, lo hace con un gesto entrañable que a la vez nos hace reflexionar sobre la falta de oportunidades que nuestro Ayuntamiento ofrece tanto a las asociaciones, como a los grupos de teatro, academias y al arte en general.

Nuestra ciudad rebosa de ganas de hacer cultura, muestra de ello son los numerosos grupos teatrales entre los que destaca la trayectoria del grupo Balbo, las diferentes asociaciones culturales que, mes tras mes, hacen una apuesta por abordar diferentes actividades culturales, las cuales han ido adaptando desde inicios del 2020 con motivo de la pandemia.  Academias de baile, que piden abiertamente espacios donde actuar; un sin fin de artistas que solo reivindican ser escuchados, que se les proporcione escenarios y herramientas para poner en valor y desarrollarse como personas y como artistas.



A todo ello debo añadir que nuestros artistas necesitan de un público que valore sus cualidades interpretativas, y a su vez, los portuenses necesitamos que sean ellos los que nos nutran de cultura, porque un pueblo sin cultura es un pueblo sin identidad. Sin embargo, pese a todas las ganas, nuestra ciudad no cuenta con ningún Centro Cultural. No tenemos simplemente un espacio adaptado y acondicionado para hacer cultura. Solo tenemos un teatro, dónde paradójicamente alguna vez, pisa las tablas algún grupo portuense; pese a presentar una cartelera casi completa durante todo el año.

Todo esto no es más que una pequeña muestra de la falta de respeto continuado por parte de la concejala Lola Campos en materia de cultura; así como del Concejal Curro Martínez en materia de turismo cultural. No existe un compromiso real con las artes, ni con las asociaciones y grupos que las materializan en nuestra ciudad. Ejemplo de ello es el abandono de las subvenciones culturales, la ausencia de un consejo municipal de cultural o la falta de fomento del turismo de cultura.

Demasiados vacíos que me lleva a pensar que no les interesa políticamente, dar la relevancia que este campo ofrece en cuanto a la comunicación, promoción, difusión en sus diferentes versiones.

Sobre la autora: Ana Rizo es la coordinadora de Patrimonio Cultural de Unión Portuense.