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“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.

Después de más de tres décadas en los medios de comunicación, la vida del director José Mª Zabala Gasset (autor de un documental al que ahora me referiré), dio un vuelco tras pasar por una “conversión tumbativa”, una experiencia inmediata producida por la acción de Dios, que transforma la esfera de las creencias de una forma radical. 

Este tipo de vivencia es universalmente conocida por la conversión de Pablo de Tarso y ha sido estudiada, contemporáneamente, por la Psicología Humanista. Se produce de manera súbita y va acompañada de un sentimiento transformación, de armonía, fe y paz interior. Esta conmoción fue definida por el Dr. Maslow como «experiencia cumbre». Como tituló mi colega el Dr. José Lorenzo en su último libro: «La experiencia de Dios y la supervivencia después de la muerte», estas «vivencias cumbre o cúspide son naturales, universales, poseen la llave del reino transcendente y la manera de llegar a la prueba de la realidad de Dios y de la vida superior».

Según otro gran psicólogo, E. Spranger, la trascendencia y la religiosidad se acompañan de la pasión por buscar y perseguir el más alto sentido de la vida, de lo divino o lo ideal, y conseguir plenamente y con un sentido cuyo mayor valor es la unidad. Esta tendencia a trascender es una cualidad del hombre y las «experiencias cumbre» que las acompañan son súbitas y momentáneas, pero sus efectos y consecuencias son duraderos.

También en la obra del gran psiquiatra Viktor Frankl (1905-1997) se subraya el lado espiritual de la persona como pieza de salud mental. Para Frankl, la raíz de la motivación humana está en la “voluntad de sentido”. Incluso en algo más importante: el “suprasentido”, un sentido último en la vida que no depende de otros, ni de nuestros proyectos, en clara referencia a Dios.

En las películas que comentaré hoy, sus protagonistas y director manifiestan haber descubierto un mundo insólito y culminante que los transformó de raíz. Son películas que sirven a modo de evidencia de experiencias cimeras que van más allá de lo personal, vivencias trans-personales o de conversión.

Para ilustrarlo comentaré sendos documentales testimoniales: Amanece en Calcuta (2021); y Converso (2017).

AMANECE EN CALCUTA (2021). Documental escrito y dirigido por José María Zavala, una entusiasta glosa dedicada a esa pequeña-gran mujer que fue Teresa de Calcuta, que se entregó en cuerpo y alma a los más pobres del mundo.

Tiene la cinta una Banda Sonora Original maravillosa de Ray Pherz; unido a una excelente fotografía de Miguel Gilaberte que sabe reflejar la intensidad de las imágenes de Calcuta y la potencia del mensaje del film.

Zavala va a ir reconstruyendo la carismática figura de la Madre Teresa por medio de personas que la conocieron y estuvieron a su lado. Los entrevistados son seis personajes que desde diferentes lugares del mundo y con historias variadas, evocan sus recuerdos y sensaciones con Santa Teresa de Calcuta.

Estos personajes son:

Un padre misionero que se considera deudor de la Santa Teresa en su profunda vocación sacerdotal.

Un joven indio Doctor en Filosofía, que fue salvado de una muerte segura tras ser rescatado por Teresa. Gracias a ella manifiesta poseer el don de la fe y la constancia en la oración.

Una nadadora de élite que resultó gravemente accidentada en un incendio asegura que logró superar sus graves secuelas físicas y mentales y alcanzar la fe, gracias al conocimiento de la santa y su entrega como colaboradora con las Misioneras de la Caridad de Calcuta con los leprosos.

Una enfermera abortista hace un relato vívido y sentido de cómo se sintió llamada por la madre Teresa y su orden, habiendo tenido una “experiencia cumbre” que la “convirtió” plenamente a la fe en Cristo.

Un padre jesuita de Bután relata su irremediable atracción por el Cristo crucificado, en gran medida porque Teresa le alentó a seguir la llamada de Jesús.

Y finalmente, está el testimonio de una mujer cuyo esposo tuvo un gravísimo tumor cerebral y fue operado por la intercesión de la santa, por un neurocirujano indio que lo curó; la señora sintió la fuerza de una conversión radical.

Casos en los que la trascendencia se explica con meridiana claridad como experiencia interior. Personas que han experimentado la vivencia divina. Vivencia que implica desprendimiento y superación de los límites personales. Todos cuentan su viaje espiritual que los empujó, entre otras, a ayudar a los más necesitados.

La cinta profundiza en la evidencia de sujetos que cuentan los cambios que experimentaron caminando al lado de santa Teresa. Cambios que implicaron la activación de potenciales espirituales elevados y una consciencia que trascendía su ego.

En mi opinión, el valor principal del documento es testimonial y referido a lo que hemos calificado en estas líneas como “experiencias cumbre”, que los protagonistas cuentan con detalle. Las valiosas y admirables lecciones del batallar y el cuidado hacia los descartados del mundo.

No estamos ante un documental al uso, en este caso sobre Teresa de Calcuta. Más bien es un viaje al centro espiritual del hombre.

De haber sido un documental al modo convencional, habría bastado con mostrar la obra y milagros de Teresa de Calcuta, con fragmentos de su vida y anécdotas de personas cercanas a la santa. Pero en este caso, Zabala se hace a un lado para mostrarnos a seis personas inspiradas e impulsadas por Teresa. Con estos testimonios íntegros Zabala firma una película atemporal y necesaria para cualquier persona del credo o condición que fuere, un discurso al que se llega por la construcción que el director hace y cuyo producto habría sido de difícil acceso para el público sin su participación. Documental hecho por una razón de gratitud, desde el amor y para trasladar al espectador el sentido religioso de la vida, junto con la vocación de entrega a los indigentes.

Más extenso en revista Encadenados.

CONVERSO (2017). Se trata de una obra sobre la armonía familiar y la fe. Conceptos con los que el director David Arratibel intenta explicar algo profundo y a la vez inefable, difícilmente descriptible.

Las hermanas de Arratibel y gran parte de su familia se han convertido súbitamente al catolicismo. Además, como comentan las hermanas, el cuñado o la madre, han sido conversiones sentidas, con lágrimas, con emoción, con vivencias religiosas profundas e intensas. El cuñado Raúl se confesó y se sintió liberado y elevado hacia una sublime espiritualidad. María, la hermana mayor, rezando el rosario se emocionó hasta el extremo con la pasión de Cristo. La pequeña Paula un día entró en casa y dijo: “he comprendido que Dios existe”. Y Pilar, la madre, cuando fue testigo “del proceso de sus hijas” decidió convertirse al catolicismo con devoción. Y así otros episodios, algunos de “experiencias cúspide”.

Además, en momentos en los que el catolicismo o el cristianismo a secas parecen algo trasnochado. Cuando comprar una Biblia o ir a la iglesia resulta freak, raro o desusado.

El director, que se declara agnóstico, pretende averiguar qué se esconde detrás del fenómeno de transformación en su familia. En su casa hacía años que no se iba a misa ni se rezaba ni se leían las Escrituras, cuando empezaron a aparecer los primeros rosarios y crucifijos. “Yo necesitaba entender lo que estaba ocurriendo”, confiesa Arratibel, “porque siempre he tenido muy poca sensibilidad trascendental, nunca he pensado demasiado en la muerte y con la iglesia he tenido una relación de cuestionamiento y de rechazo”. Y en breve tiempo todos, salvo David, se entregaron devotamente a la fe católica. Como declaró Arratible: “Quise documentar cómo es ese proceso de fe en el que alguien pasa del ‘Dios no existe’ a en tres segundos tener la certeza de que Dios existe”.

La interesante dirección y guion de Arratibel trastoca la clásica forma del documental basado en entrevistas y es el mismo director quien en dinámica participativa se sienta en una silla que sirve para lanzar preguntas haciendo las veces de confesor o analista de los otros miembros familiares y de sí mismo.

Hay que recordar el doble sentido semántico del término “converso” que además del significado de entrar en una creencia religiosa, tiene también la acepción del verbo “conversar”, tener una coloquio con los demás. Así que estamos ante una película familiar, de búsqueda personal, con la pregunta sustancial de si el Espíritu Santo que ha entrado en el hogar podría ser rodado.

En la cinta vamos siendo testigos de argumentos sinceros y espontáneos; también la sensación de sus protagonistas de sentirse raros en un mundo laico, por el hecho de confesarse o rezar el rosario. La religión sirve a Arratibel para lograr que su familia se sincere con pareceres y sentimientos que habían permanecido en la esfera privada.

Recuerda mucho este documental familiar a una especie terapia grupal, unida a cierta experimentación en toda regla sobre el tema intenso y hondo de la conversión.

Evitando en lo posible la improcedencia, el sarcasmo o la impertinencia, sin hacer juicios de valor, la intención del film es aclarar cómo esas personas tan cercanas se han trasmutado, casi en “militantes del misticismo”.

Hay elementos muy oportunos en este curioso trabajo fílmico. De una parte, Arratibel hace evidente la puesta en escena del documental, grabando los tiempos precedentes y posteriores a las conversaciones. Todo muy distendido.

De otra parte, el realizador juega la baza de la comprensión y evita los comentarios inoportunos o calificar a sus familiares, sino centrarse en la “conversión” familiar.

Aborda igualmente la tendencia frecuente en toda familia a distanciarse, pues no suelen conversar entre ellos. Pero el director consigue, no sólo hacer un poco de terapia personal suya, sino también un ejercicio de apertura al diálogo que a muchos puede servir.

Pero el film evidencia la distancia enorme en nuestra sociedad entre los creyentes y un mundo mayoritariamente laico y receloso que desatiende las creencias seculares de una cultura y una civilización.

Aunque no comparte la fe de su familia, Arratibel admira su decisión. “Me parece valiente su reflexión, porque a los humanos contemporáneos no nos da por quedar a debatir sobre la otra vida o el universo. No estamos acostumbrados a la reflexión profunda y a la valentía para acercarnos a la verdad. Mi hermana buscaba la verdad, fuera cual fuera. Y la buscaba con convicción, un caso raro en una actualidad en la que es más cómodo quedar a tomar unos gin-tonics. La sociedad tendría que tender a la religiosidad. Antes había como una especie de utopía social, pero ahora que todas las utopías se nos han caído, a lo que la sociedad nos está empujando es a buscar el significado de las cosas en algo más grande, algo que le dé sentido a una vida cuando es complicado vérselo”.

Para ver la película entera:

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