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“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.

Viggo Mortensen es un personaje de sobra conocido en el mundo del cine. Para quien no lo sepa, Mortensen nació en los EE.UU. (1958), su madre es de Canadá, su padre de Dinamarca, ambos se conocieron en Noruega y se casaron en Holanda. Vivió en Argentina, pasaron luego a Suecia. Pasó su infancia en Venezuela, Argentina y Dinamarca. A los 11 años de edad, cuando sus padres se divorciaron, se mudó a Nueva York con su madre y sus dos hermanos. Se formó como actor bajo la dirección de Warren Robertson y debutó en los escenarios en 1982. Es un ciudadano del mundo que habla ocho idiomas, incluido el español.

Es igualmente polifacético, es pintor abstracto, músico, activista político, editor y fotógrafo, y cultiva la poesía de verso libre, como en este poema:

Te veo como si aún estuvieras sentada a mi lado.

Te oiré hasta que olvide por qué no te quise más este invierno.

Guardo el peine que dejaste,

la miel que curó tu herida

y la perla negra de mi duda.

 V.M.

 

Y es un actor de reconocido prestigio que en este año 2020 se ha estrenado como director con su película: Falling. Abajo hablo de ella.

Mortensen actor

Después de una primera experiencia en el cine con Woody Allen en La rosa púrpura de El Cairo (1985) (esas escenas fueron cortadas en la edición), Viggo apareció caracterizado como amish en el film Único testigo de Peter Weir en 1985. Vi esa película en su momento, una muy interesante cinta tensa y romántica. Fue la primera vez que vi en la gran pantalla a un joven Viggo Mortensen junto a Harrison Ford. No tenía apenas diálogo, pero sí buena presencia y buena sintonía con la cámara.

A continuación, encadena una serie de películas de género, para posteriormente ser elegido por Sean Penn para encarnar a un hombre violento obsesionado por la guerra de Vietnam, en Extraño vínculo de sangre (1991). Ambos también protagonizan Atrapado por su pasado (1993), en la que Mortensen interpreta a un gánster en silla de ruedas, a las órdenes de Brian de Palma.

Continuó su carrera en a mediados de los 90 en películas de acción como La teniente O’ Neill (1997), de Ridley Scott; y de suspense, en el film de Andrews Davis, Un crimen perfecto (1998). Trabaja con Jane Campion en Retrato de una dama (1996) y con Gus Van Sant en Psicosis (1998).

En 2001 conoce el reconocimiento internacional al convertirse en el Rey Aragorn, uno de los pilares de El Señor de los anillos, el éxito de Peter Jackson que tendría dos entregas más en 2002 y 2003.

Se convirtió en el rostro de la aventura con la película Océanos de fuego (Hidalgo) (2004), para luego sumergirse en el oscuro mundo de David Cronenberg en Una historia de violencia (2005) y Promesas del este (2007).

Posteriormente se convirtió en el brazo derecho de Ed Harris en Appaloosa (2008), un interesante western, y encarnó al valiente capitán Alatriste en 2006 con Díaz Yanez como director. En 2008 se embarca en La Carretera (The Road) (2009), adaptación del best-seller de Cormac McCarthy, película dirigida por John Hillcoat.

Sin olvidar Jauja, de Lisandro Alonso, Lejos de los hombres de David Oelhoffen y Las dos caras de enero de Hossein Amini, todas ellas en 2014. En 2016 participó en la interesante obra Captain Fantastic (que comentaré en una entrega futura) de Matt Ross, y en 2018, Green Book de Peter Farelly. La última, Falling, es actuada y dirigida por el propio Mortensen.

Mortensen es de esos actores que posee poder de atracción, un actor que resulta creible para el espectador en cualquiera de sus papeles. Hay en él, como dice Boyero, “algo muy limpio, luminoso y atractivo”; sí, algo que se presta a la epopeya. Aunque en ocasiones también es violento sin límite, un personaje volcánico que puede dar miedo.

Su muy merecido estrellato no le ha impedido a Mortensen interpretar proyectos de escasa producción en los que tenía fe.

Tiene en su curriculum: Premio Donostia a toda su carrera, una nominación a los Goya, cuatro nominaciones a los Globos de Oro, un Premio del Sindicato de Actores y nada menos que tres nominaciones a los Oscar.

Películas de éxito con Mortensen de protagonista

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (2001). La esperada adaptación cinematográfica de la magistral novela de J.R.R. Tolkien no sólo encandiló a casi toda la crítica y público, también supo superar las expectativas más exigentes. Un relato al tiempo épico, abrumador y emotivo que puede considerarse una auténtica maravilla. Reparto impecable donde Viggo Mortensen juega un papel crucial.

 

 

 

 

 

 

 

OCÉANOS DE FUEGO (HIDALGO) (2004). En 1890, A Frank T. Hopkins (Viggo Mortensen), legendario soldado de caballería, es considerado el mejor jinete del oeste. Tras algunos trabajos en el circo de Buffalo Bill, recibe un buen día una oferta de un jeque árabe (Omar Sharif), que puede ayudarle a recuperar su dignidad y su autoridad. Frank y su caballo Hidalgo son invitados a participar en una carrera conocida como el Océano de Fuego, de 3.000 millas por el desierto de Arabia. Film basado en un hecho real. Un magnético Viggo Mortensen capitanea este filme aventurero.

 

 

 

 

UNA HISTORIA DE VIOLENCIA (2005). Tom Stall (Viggo Mortensen) vive con su mujer y su hijo en un pueblecito de Indiana. Un día logra evitar un robo en su restaurante. Pero su pasado le persigue. Un templado y vigoroso Mortensen se luce en ersta película.

 

 

 

 

 

 

 

 

JAUJA (2014). Estamos en el siglo XIX. Un grupo de soldados de adentra en el desierto, el más impío de los laberintos. Todos ellos siguen al danés, soldado y científico, al que da vida un Viggo Mortensen sensacional que busca a su hija, y los conduce a la mítica ciudad de Jauja, una tierra mitológica de abundancia y felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

GREEN BOOK (2018). Tony Lip (Viggo Mortensen) es un italoamericano del Bronx a quien contrata de chófer el virtuoso pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali). Ambos emprenderán un viaje para una gira de conciertos por el Sur de Estados Unidos. Road movie entrañable, bonita, humanista, de crítica social y racial, con elementos de la reciente historia americana. Actores impecables con un Mortensen genial. Es cine para que todo público disfrute de una obra que alegra el corazón.

 

 

 

 

 

Primera película como director y guionista

Mortensen afirma que esta primera película como director, no es propiamente autobiográfica, aunque está dedicada a sus hermanos. Es una obra fruto de años de aprendizaje en el cine, con influencias muy variadas de otros directores.

FALLING (2020). En Falling, Mortensen es actor, guionista, autor de la música y director. No se puede hacer más por una obra filmada. Nada más que por esto, y por una razonable de calidad, ya merece un respeto.

John Petersen (Mortensen) es un piloto de aviación homosexual que vive con su marido Eric (Chen) y la hija adoptiva de ambos en el sur de California. El padre del protagonista, Willis (Henriksen), es un granjero de ochenta años, de pueblo y muy conservador que cuando eran pequeños, ya su madre lo abandonó por ser un sujeto violento, poco empático y nada cariñoso. La madre ha fallecido, el padre es mayor y Petersen decide traerlo a Los Ángeles a petición de éste que ya no puede mantener su granja.

Al principio se queda en su casa. Todo ello mientras busca un lugar apropiado para que su padre viva cerca de él y de su hermana. Una vez todos juntos, dos mundos muy diferentes colisionan. Willis muestra señas de estar perdiendo la cordura y lo expresa con un comportamiento cáustico, soez, por momentos cómico, y siempre dañino para quienes le rodean.

El objetivo del film es la abstracta e inasible esfera del patriarcado, del padre como institución y rémora. Falling hace suya las dudas de sus personajes, lo cual deviene buena narrativa cinematográfica, Falling es puro y feliz ruido y también furia.

Como director se ve que Viggo Mortensen ha aprendido mucho de su trayectoria de actor con múltiples realizadores. El guion (que va adelante y atrás constantemente), también de su autoría, narra una historia con personajes diversos y todos con su peso en la trama, si bien cobra especial relevancia el padre demente que es un tipo desagradable y despreciable que suelta constantemente por su boca todo lo peor que un espectador pueda escuchar en términos de insultos, procacidad, inmoralidad, etc., etc.

La cinta habla de una familia canadiense peculiar, pero creíble. Un padre misógino, cruel, machista y demente. Un hijo liberal, pacificador, gay y de sensatez en exceso; demasiada paciencia y prudencia. El primero es un Lance Henriksen desmedidamente genial y el segundo, el propio y brillante Mortensen. La narración avanza y retrocede en una espiral de recuerdos y sentimientos.

Cuando nace el hijo, al principio de la cinta, el padre de John le dice apenas nacido: «Siento haberte traído a este mundo para que luego tengas que morir». Un hijo, pues, dudosamente deseado al cual el padre pide disculpas por haberlo engendrado. Esa bienvenida con mezcla de maldición, encarrila la pauta del relato, y cuán difícil es explicar el vínculo que une a un padre y a un hijo en un universo cruel y machista. 

La música de Viggo Mortensen, sin ser excelente, es amable y acompaña la abigarrada trama. Fotografía de las buenas de Marcel Zyskind. Exteriores y puesta en escena, correcta.

En el nutrido reparto descuella un veterano grande y rotundo Lance Henriksen en un papel que da miedo a la vez que repugna por su desagrado de demente fiero y lengua podrida. Viggo Mortensen, como siempre, está creíble en su rol de hijo bueno que apenas en una escena, atreve a enfrentarse a su insufrible padre; Mortensen es un actor que domina perfectamente sus muchos registros. El resto del acertado elenco es muy acertado y eficiente con actores y actrices como Terry Chen (marido de John, bien), Sverrir Gudnason (como el Willis joven, correcto) o Hannah Gross (la madre, mujer bonita y buen trabajo).

Es una historia dura y conmovedora, que tiene pinceladas de humor corrosivo, manteniendo un elegante equilibrio entre la originalidad de sus maneras y las exaltaciones delirantes del impetuoso y demente padre.

Habla igualmente del enorme coste emocional de un hijo que quiere a un padre que no corresponde a su afecto que, además, aporta laa visión compasiva de un padre cuyas faltas son imposibles de ignorar, que efectivamente tiene un mensaje de perdón e incluso de esperanza.

Más extenso en la revista de cine Encadenados.

 

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