La normativas para contener y dar tiempo para que investigadores puedan descubrir cómo realmente actúa el Coronavirus, ha hecho que el uso de mascarillas se convierta en algo legalmente imprescindible. Desde el día 21 de mayo, en España el uso de mascarilla se ha vuelto obligatorio en espacios públicos para todas aquellas personas mayores de seis años si no se puede garantizar la distancia de seguridad exigida de dos metros.
La realidad es que el susto con la llegada del COVID-19 y el número acelerado de contagios de manera exponencial, colabora con que esta pieza desaparezca de los puntos disponibles para su compra. Su uso se hace imprescindible. Tanto para la sociedad como para los profesionales que están trabajando duro para salvar vidas y mantener los hospitales en condiciones para que todos tengan acceso a sanidad. Los gobiernos las ven como la única salida momentánea, junto al distanciamiento social, para contener el virus.

Una nueva vida con mascarilla. / Julia Santos.
Mientras se hagan estudios acerca del virus, de cómo realmente contenerlo y combatirlo de forma general hasta que se encuentre una vacuna, Skokka, con el apoyo de las escorts de Sevilla, sigue afirmando que es necesario mantenerse sano y salvo. La mascarilla se ha convertido en un accesorio imprescindible en la vida cotidiana de prácticamente todas las personas alrededor del planeta.
Por ello, hay algunos puntos que deben ser aclarados para que su uso sea más que un accesorio de impacto visual y estético, sino, de verdadero valor para combatir ese virus que está cambiando el curso del mundo.
Más que una moda pasajera, viene para quedarse
Los bolsillos de los novios o amigos, realmente están llenos de todo elemento de los bolsos que a las mujeres les da pereza llevar encima. Y los bolsos de las escorts de Valencia, nunca dejan de ser un armario ambulante con cualquier cosa que haga falta. Desde medicinas hasta maquillaje, las mujeres suelen estar preparadas con su kit de supervivencia del día a día.
Ahora, este nuevo accesorio imprescindible, es la mascarilla. De momento es un poco curioso, quizás complicado, entender cómo eso puede funcionar sin demasiados líos.
Es cuando uno piensa ¿ligar en una discoteca con mascarilla? ¿Habrá que llevarla siempre? ¿Cómo tomar unas cañas si lo recomendable es no tocar a la cara para evitar la contaminación?
Así como se ha establecido el término “obligatorio” para su uso, también existen varios puntos donde se pueden ver las excepciones, entre los que cuentan los motivos de salud por problemas respiratorios o incluso el desarrollo de actividades en las que, por su propia naturaleza, su uso resulta incompatible. Es ahí donde se da respuesta a alguna de las preguntas anteriores. También se puede ir a correr o montar en bici sin la “exigencia de llevarlas”. Es ahí donde esta obligación, deja de ser exigible y se torna un poco más transigente.

Una nueva vida con mascarilla. / Julia Santos.
Si, puede ser un desafío tener cerca a las escorts, pero con higiene y todos los cuidados, es posible. Todo en la humanidad es una cuestión de adaptación, es lo que cuenta la historia.
Y el ser humano tiene un poder de imaginación increíble. Las adaptaciones van a venir muy despacio, aunque las mascarillas ya se presentan de todos los tipos, formas, estampados, tejidos y más o menos seguras para contener los virus y los males que el aire puede tener. Al fin y al cabo, Skokka prefiere seguir reforzando que ¡es para un bien general además de favorecer a uno mismo!
Adaptación al uso de la mascarilla. El nuevo desafío
El uso de las mascarillas es común en países asiáticos como China, Corea del Sur, Hong Kong y Japón. Ya desde hace tiempo se ve las caras cubiertas en los medios de comunicación y entre los grupos que pasean por ciudades haciendo turismo.
Además de símbolo del combate por la contaminación atmosférica, ha ganado fuerza como un acto de solidaridad desde la epidemia del SARS en el año 2003 y todo el cuadro de problemas de salud que un ambiente con tanta población y por los cambios climáticos, puede presentar.
No obstante, la mascarilla se convierte en un accesorio de moda a la vez que conlleva a la responsabilidad social. Es un reto para que las enfermedades pierdan fuerza en gran potencial, cambiando un posible cuadro de muchos otros problemas que puedan aparecer.
Su uso es tan importante en momentos de incertidumbre que hacen que las diferentes culturas dejen de asociar la imagen de la mascarilla como parte de un proceso de enfermedad. Es cuando, a ejemplo de Europa, refuerza la “cara tapada” como una herramienta para evitar mínimamente que hayan muchos más contagios.
Al fin y al cabo, es una nueva fase, de estas permanentes que generan dudas y a veces, algunos miedos. Es normal, nadie dijo que sería fácil, porque al final, vivir en sociedad es buscar un equilibrio para que todo siempre salga bien.











