La Policía Local ha multado al concejal de Unión Portuense, Javier Botella, en el recinto ferial de Las Banderas, donde su coche presentaba un faro delantero roto, una imagen que vuelve a abrir el debate sobre la responsabilidad y el ejemplo que deben dar los cargos públicos.

Según la información recabada por este medio, el vehículo había sufrido en la mañana de este miércoles, en torno a las 09:30 horas, un accidente leve en la avenida del Descubrimiento, al subirse a una mediana tras un episodio de aquaplaning. El impacto dejó daños materiales, sin heridos, pero visibles en la parte frontal del coche, especialmente en el faro.

El accidente en la avenida del Descubrimiento. / EA

Horas después, ya en la Feria, donde el edil se encontraba colaborando en el montaje de una caseta, una patrulla detectó el estado del vehículo y procedió a tramitar una denuncia administrativa, al considerar que el faro presentaba elementos cortantes potencialmente peligrosos.

Más allá de la sanción, el hecho de circular —o acudir al recinto— con el coche en ese estado vuelve a poner sobre la mesa la obligación de mantener el vehículo en condiciones adecuadas, una exigencia básica que, en el caso de un representante público, adquiere además una evidente dimensión de ejemplaridad.

El faro roto. / EA

Javier Botella sostiene que el coche estaba estacionado en el momento de la intervención, aunque sí reconoce que había llegado hasta el recinto ferial con el vehículo en ese estado. El edil ha denunciado en sus redes sociales lo que considera una persecución por sus críticas al gobierno local.

Javier Botella siendo multado en el Real. / EA

Frente a esta versión, fuentes municipales niegan que exista ningún tipo de persecución y defienden que la actuación responde a una intervención ordinaria de la Policía Local, en aplicación de la normativa vigente. En este sentido, el concejal de Seguridad, Jesús Garay, ha señalado que los agentes actuaron al detectar un vehículo con deficiencias visibles en un elemento esencial como el alumbrado, subrayando que este tipo de situaciones se tratan “como cualquier otra”, con independencia de la persona implicada.

No es la primera vez que un episodio en la Feria acaba con una sanción al edil. En 2016, la Policía Local ya lo denunció tras ser sorprendido miccionando en la vía pública, según recogía entonces un atestado en aplicación de la ordenanza municipal. Son hechos distintos, pero ambos vuelven a situar el foco en la conducta pública dentro del recinto ferial y en el nivel de exigencia que debería asumirse desde una responsabilidad pública y una aspiración a la Alcaldía.