La Pasarela Flamenca Tío Pepe celebrada en Jerez volvió a situarse como uno de los grandes escaparates de la moda flamenca, y lo hizo con presencia portuense gracias al dúo de diseñadores Peca, integrado por el portuense Pedro Serrano Arcila y el montillano Carlos Rey Carmona, que presentaron su nueva colección “Hijas del quejío” en las Bodegas González Byass. El acto contó con la asistencia del teniente de alcalde de Fiestas y Comercio, David Calleja, quien acompañó y felicitó a los creadores tras el desfile.

La Pasarela Flamenca Tío Pepe alcanza este año su decimonovena edición, consolidándose como un referente nacional e internacional que reúne a más de 70 diseñadores. El evento se ha convertido en un punto de encuentro para la creatividad, la artesanía y las nuevas tendencias, dando visibilidad tanto a firmas emergentes como a casas consolidadas, en un contexto donde la moda dialoga con la cultura, la música, el baile y la gastronomía.



Durante su visita, David Calleja subrayó el orgullo que supone para El Puerto de Santa María contar con representación local en una pasarela de este nivel, destacando la trayectoria de Peca y su arraigo en la ciudad, donde mantienen su establecimiento en la calle Cielo. El edil recordó además la colaboración reciente del dúo con la Concejalía de Fiestas en la confección del vestido de la Estrella de la Ilusión, así como del traje de Baltasar y los turbantes del Cartero Real, el Gran Visir y Gaspar, trabajos que evidencian su versatilidad y oficio.

Por su parte, Carlos Rey agradeció el respaldo institucional y explicó que “Hijas del quejío” nace del encuentro entre pasado y presente: una voz flamenca que conserva el gesto, el lamento y la fuerza emocional, pero se proyecta al ahora con códigos estéticos renovados y una actitud urbana. La colección habla de mujeres que llevan el quejío dentro y avanzan sin quedarse ancladas en el origen.

La propuesta se articula en dos bloques. El primero bebe de los referentes clásicos de la moda flamenca, con volúmenes reconocibles, estructuras tradicionales y una paleta cromática de raíz ancestral en rojos, verdes, mostaza y negro. El segundo, sin perder la esencia, evoluciona hacia un lenguaje contemporáneo, con influencias urbanas y toques trap, incorporando el blanco y tonos flúor que aportan contraste, fuerza visual y una silueta más atrevida.