El Puerto de Santa María es famoso por muchas cosas, como sus bodegas, su historia y su gastronomía. Pero para los amantes de la mecánica y aquellos que buscan salvar su coche de una avería importante, esta localidad gaditana también es un punto neurálgico en cuanto a la venta de motores y cajas de cambio de segunda mano, gracias a la labor que desempeña el desguace El Puerto de Santa María, un centro de alta tecnología donde se practica la llamada "cirugía mecánica" con una precisión asombrosa.
Todos lo que han tenido la oportunidad de entrar a este Centro Autorizado de Tratamiento (CAT), han sido testigos de un fascinante proceso de ingeniería inversa, cuyo principal objetivo es tratar de recuperar las piezas más importantes de cada vehículo que llega al final de su vida útil -el motor y la caja de cambios- con la máxima integridad.
Acompáñanos a descubrir el paso a paso de este proceso, para que comprendas el papel que juega este lugar en la búsqueda de los componentes más demandados de un coche por su fiabilidad y buenos precios.
Fase 1: Descontaminación, el protocolo "Eco-Friendly"
Antes de que un solo tornillo sea aflojado, cualquier vehículo que entra en este desguace debe pasar por la estación de descontaminación. Este es un paso innegociable por ley y por ética ambiental, ya que un coche es una fuente potencial de contaminación si no se trata correctamente. De tal manera que, los aceites, líquidos de frenos, refrigerantes y gases del aire acondicionado deben ser extraídos y almacenados en depósitos cerrados para su posterior tratamiento.
Aunque no lo creas, este proceso también es vital para asegurar la calidad de las piezas, ya que, por ejemplo, la descontaminación permite que los fluidos antiguos no dañen los componentes internos del motor durante el tiempo que permanezca en el estante, garantizando que cuando lo compre, este se encuentre limpio y libre de residuos corrosivos. Además, en El Puerto, la cercanía al mar obliga a ser especialmente cuidadosos con la gestión de los residuos para proteger el ecosistema de la Bahía de Cádiz.
Fase 2: Diagnóstico y chequeo de salud mecánica
Una vez que el coche está "limpio" de fluidos, los técnicos proceden a la evaluación de las piezas. Ten en cuenta que no todos los motores ni cajas de cambio que entran en el desguace son aptos para la venta. Por eso se realizan pruebas de compresión y, si el estado del vehículo lo permite, se arranca el motor para escuchar su sonido, comprobar que no emite humos sospechosos y verificar que la temperatura se mantiene estable.
En el caso de componentes modernos y tecnológicos, como los de un Hyundai i20, se conectan máquinas de diagnóstico para leer la centralita y descartar fallos eléctricos internos. De esa forma, solo las piezas que superan este riguroso examen pasan a la fase de extracción, lo que da al comprador la tranquilidad de que está adquiriendo un recambio con mucha vida por delante.
Fase 3: La extracción del motor
Aquí es donde comienza el trabajo pesado. A diferencia de lo que se hacía hace décadas, hoy no se utilizan soplete ni cadenas que puedan dañar la culata o los colectores de un motor. Los mecánicos del desguace de El Puerto de Santa María utilizan elevadores hidráulicos y herramientas neumáticas de precisión.
Para extraer, por ejemplo, un motor Hyundai i20 segunda mano, el proceso se realiza por la parte inferior del vehículo. Se suelta la cuna del motor, se desconectan con cuidado los manguitos y el cableado (sin cortarlos, para que el comprador tenga los conectores originales intactos) y se desanclan los tacos de motor. Con esta extracción se busca proteger los sensores y los componentes periféricos, ya que de nada sirve un bloque de motor sano si los conectores electrónicos o los soportes están rotos por una mala manipulación.
Fase 4: La caja de cambios, la compañera inseparable
La caja de cambios es el segundo componente más valioso en este proceso. Por eso, al igual que el motor, requiere de un trato delicado. En este desguace, tras separar la transmisión del bloque del motor, se procede a su inspección. Se comprueba que las marchas entran con suavidad y que el eje de entrada no tiene holguras excesivas.
En las cajas automáticas, que son cada vez más comunes en modelos recientes, el proceso es aún más técnico si se puede, ya que se deben proteger los solenoides y los sensores internos de la humedad y el polvo. Además, se procede a sellar los orificios de los palieres inmediatamente después de la extracción, para evitar que entre suciedad en el sistema de engranajes, preservando así la suavidad original de la conducción.
Fase 5: Etiquetado, trazabilidad y almacenamiento
Una vez fuera del chasis, estas piezas reciben su "DNI digital". En El Puerto de Santa María, utilizan sistemas de gestión que vinculan el motor con el número de bastidor del coche de origen. Así, en la etiqueta del motor aparece el kilometraje exacto, el código del motor y la fecha de extracción.
Finalmente, el almacenamiento es el último paso crítico. Allí las piezas se guardan en estanterías industriales, protegidas de la humedad marina y bajo techo. Y la trazabilidad absoluta de cada una de ellas es lo que permite que, meses después de la extracción, este desguace pueda ofrecer una garantía real a sus clientes, sabiendo exactamente de dónde viene la pieza y en qué condiciones se encontraba el vehículo donante.
Sin duda, el proceso de extracción en el desguace El Puerto de Santa María es un testimonio de cómo la industria del automóvil ha abrazado la profesionalidad y la ecología. Ya no se trata de vender "chatarra", sino de ofrecer recambios de alta calidad que superan controles de seguridad y eficiencia.











