El Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas vivió anoche un arranque cargado de sentimiento y reivindicación con la actuación de la comparsa La Palabra de Cádiz, primera en pisar las tablas del Gran Teatro Falla en la sesión. Desde la presentación, la agrupación dejó claro su propósito: defender el idioma, la forma de sentir y la manera única de hablar y vivir de Cádiz y su provincia.
Con letra de Joaquín Fernández y música de José María Fuentes, el grupo ofreció una puesta en escena cuidada, con vocalización limpia y una presentación muy fiel al tipo, convertida en una declaración de amor al “idealecto” gaditano, tratado con arte, respeto y autenticidad. A la dulzura mostrada el pasado año se le sumó ahora un plus de fuerza y valentía en el mensaje.
En los pasodobles, la comparsa se creció. Especial mención merece el segundo, dedicado a los hijos y a la denuncia de los abusos a menores en el seno de la Iglesia. Una letra valiente y directa, con un giro a mitad que estremeció al teatro, cantada desde la dulzura, logrando uno de los aplausos más sinceros de la noche.
Los cuplés llegaron precedidos de una introducción repleta de palabras de Cádiz, compás y guasa. El primero puso el foco, con ironía y retranca, en los cambios de costumbres entre la juventud; el segundo, dedicado a Feijóo, arrancó las risas con un remate directo y sin filtros. El estribillo, bien encajado en el tipo, cerró un bloque ligero y efectivo.
El popurrí fue uno de los momentos más destacados del pase. Un recorrido emocional por el significado de “la palabra de Cádiz”, entendida como legado generacional, de abuelas a nietos y de padres a hijos. A mitad del popurrí, el juego de luces y voces dio paso a mensajes reivindicativos por el sur y su historia, en lo que muchos ya señalan como la cuarteta más potente de la noche. El cierre, con un particular “diccionario” gaditano, puso el broche a una actuación redonda en lo musical, vocal y escénico.
La sensación que dejó la comparsa fue clara: La Palabra de Cádiz ha dado un paso adelante. Por calidad, mensaje y emoción, la agrupación portuense se ganó el respeto del Falla y se postula como una propuesta a tener muy en cuenta en el concurso. La suerte está echada, pero anoche demostraron que merecen seguir escribiendo su historia sobre estas tablas.











