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El último estudio del Plan de Gestión y Conservación del Control de Plagas Forestales realizado en el Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida ha confirmado la existencia de una nueva especie de murciélago en este entorno natural de la Bahía de Cádiz, la Tadarida teniotis, conocida comúnmente como murciélago Rabudo. Con la incorporación de esta especie al catálogo de murciélagos identificados en el parque, son seis las especies de quirópteros cuya presencia está constatada, pertenecientes a cinco géneros diferentes.

Este hallazgo ha sido posible gracias a un muestreo realizado por la Asociación Gaditana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (Agaden) y Ecologistas en Acción (EA) para estudiar el impacto que el murciélago de Cabrera (Pipistrellus pygmaes) tiene sobre las poblaciones de procesionaria en el pino, estudio llevado a cabo en colaboración con investigadores de la Universidad portuguesa de Évora.

La investigación forma parte del proyecto financiado por la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, como entidad gestora del parque metropolitano, para analizar el impacto que produce la comunidad de murciélagos de Los Toruños sobre las plagas forestales y el beneficio que supone este método de control natural, al evitar el uso de productos insecticidas con componentes químicos.



Además de constatar la presencia del murciélago Rabudo, el estudio ha permitido corroborar la existencia de otras cinco especies de la orden Chiroptera en el parque metropolitano, ya identificadas en muestreos anteriores: el murciélago Enano (Pipistellus), el Hortelano Mediterráneo (Eptesicus isabellinus), el de Cabrera (Pipistrellus pygmaeus), el murciélago de Cueva (Miniopterus schreibersii) y el Nóctulo Grande (Nyctalus lasiopterus), éste último de gran interés para su conservación por tratarse de una especie en riesgo de extinción.

El equipo de investigadores medioambientales del Plan de Gestión y Conservación del Control de Plagas Forestales instaló en marzo de 2019 un dispositivo de detección de ultrasonidos en el centro de visitantes del parque metropolitano, para analizar la actividad del conjunto de especies de la orden Chiroptera presentes en este espacio natural.

Durante el periodo de muestreo, los zoólogos consiguieron registrar 5.356 grabaciones identificadas como ecolocalizaciones emitidas por murciélagos, seleccionando 793 registros para su identificación a nivel de especies. La identificación de los sonidos que han permitido identificar al murciélago Rabudo ha sido un proceso complicado, debido a que esta especie cosmopolita se desplaza y alimenta a grandes altitudes.

El Rabudo es un murciélago de gran tamaño, con alas largas y estrechas, aptas para el vuelo rápido y la caza en espacios abiertos. Esta especie se caracteriza por sus peculiares orejas rígidas proyectadas hacia delante, ojos grandes, hocico largo y una cola sobresaliente a la que debe su nombre de murciélago Rabudo.

La proliferación de murciélagos en este parque metropolitano ha permitido combatir las plagas de procesionaria que de manera cíclica afectan sobre todo a los numerosos pinos que pueblan el recinto. Con ello, se ha conseguido reducir notablemente la desinsectación con productos químicos.

Por otra parte, el Plan de Gestión y Conservación del Control de Plagas Forestales en el Parque de Los Toruños ha impulsado la repoblación de murciélagos, mediante la colocación de cajas-refugios en diferentes zonas de este espacio natural. Estas cajas son monitorizadas mensualmente por el personal del parque, que previamente recibió la necesaria formación para ello, a fin de conocer el grado de ocupación de dichos refugios en cada momento. La presencia de murciélagos en el parque ayuda también a minorar la población de mosquitos en el recinto.

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