
Vista aérea de El Puerto.
EL PUERTO.- Hay un dicho popular que dice que “se pone antes la venda que se produzca la herida”. Así el edil de Comercio, Raúl Capdevila, tras el anuncio de que El Puerto será ciudad de gran afluencia turística refleja que “es consciente de las críticas y la incertidumbre que a priori puede suscitar la propuesta”, para comentar después que “en tiempos tan difíciles que está atravesando el comercio local consideramos que es nuestra obligación unificar criterios y buscar nuevas vías que revitalicen la economía de nuestra localidad”.
Pero según los especialistas consultados por este medio “el turismo no pasa únicamente por el horario del comercio”. Para ello “debe haber aspectos propicios para ello” y, no pasan precisamente por “mostrar a una población como Jerez o Lebrija como turismo de tortilla y filete empanado, con botella de agua congelada para que dure todo el día”. Otros aspectos que muestran los especialistas es que se “pongan trabas al mundo empresarial de turismo para que hagan realidad sus proyectos”, comentan que el caso del Vapor sería uno de ellos“. Así, comentan que “poner unas flechas y una caseta, que nadie sabe quién debe pagar, sea la solución para este emblemático barco”. Al igual que desde el equipo de Gobierno se diga que “esta propuesta evidencia la falta de suficiencia económica para reparar el buque y la intención de especular con los sentimientos de El Puerto”. Por no hablar de la “denominada zona naranja de Valdelagrana”.
Los especialistas consultados reflejan que “la opinión de las personas es muy importante”, por ello recomiendan la lectura del artículo, de opinión, que publicó en el reconocido periódico Levante- El Mercantil Valenciano (levante-emv.com) de la Comunidad de Valencia, el prestigioso y reconocido Joaquín Rábago, para que alguien reflexione.
El Puerto: un caso de desidia colectiva en el país del turismo
Joaquín Rábago
Permítanme que les hable hoy de El Puerto. Me refiero por supuesto a El Puerto de Santa María, la ciudad de “los cien palacios”. Una ciudad con un espectacular castillo mandado edificar por el rey sabio sobre el solar de una antigua mezquita en pleno centro, propiedad hoy de una bodega, y numerosas casas de cargadores a Indias con sus pintorescas torres vigía. Lugar estrechamente vinculado también a las gestas colombinas y donde el piloto de la Santa María, Juan de la Cosa, realizó en 1500 el primer mapamundi que incluye los territorios hasta ese momento descubiertos de América.
Una ciudad cantada por Rafael Alberti, el de “La Arboleda Perdida”, y asociada a otro gran poeta andaluz y universal, Juan Ramón Jiménez, que estudió también aquí con los jesuitas. Y antes que a ellos, a la escritora romántica Cecilia Böhl de Faber, que firmó como Fernán Caballero, y cuyo padre, Juan Nicolás, fue, además de notable hispanista, cónsul honorario de la Liga Hanseática. O al autor de “Cuentos de la Alhambra”, el estadounidense Washington Irving, a quien hay dedicada una placa en la casa donde se alojó.
¿No tiene esa ciudad – gastronomía aparte- todos los activos para ser un auténtico imán del turismo nacional e internacional? Pues ¡desengáñense!. El Puerto es hoy una imagen de desidia colectiva. Algunos de los palacios de los cargadores a Indias se encuentran en estado de abandono cuando no amenazan ruina. Las piedras se caen de su espectacular iglesia prioral.
El centro, en parte peatonalizado, parece a ciertas horas del día una ciudad fantasma, situación agravada por la apertura de grandes centros comerciales en las cercanías. En los lugares más emblemáticos de la ciudad sólo hay abierto algún bar de aspecto un tanto cutre. Y la plaza frente al castillo o el paseo del río Guadalete, a la altura de los muelles donde atracan los barcos de pesca, están totalmente desaprovechados para el turismo.
Cuando uno pregunta a los vecinos y comerciantes, la queja es unánime. El centro de la ciudad está muriendo. Cierran los comercios y no abren nuevas tiendas capaces de atraer a una clientela joven. Las casas palacio, muchas de ellas compradas, según cuentan, en los años previos a la burbuja inmobiliaria a las viejas familias propietarias con exclusivos fines de especulación, resultan inasequibles para los jóvenes, que se ven obligados a irse a vivir a barriadas lejos del centro, lo cual contribuye a la decadencia de este último.
Restaurar una casa antigua o pintar simplemente una fachada desconchada exige, según se quejan los comerciantes y miembros de algunas cofradías, un oneroso papeleo burocrático y sumas de dinero que muy pocos quieren afrontar. Y es notorio que unas pintadas atraen siempre otras nuevas y el deterioro no hace sino agravarse.
El Puerto está unido a Cádiz por un excelente servicio de catamaranes y la travesía de la bellísima bahía es una experiencia siempre placentera. Pero hay un problema: el último catamarán sale de Cádiz con dirección a El Puerto a las diez de la noche y el último tren, diez minutos más tarde, por lo que si uno asiste a un espectáculo en el teatro Falla o a cualquier otro acto por la tarde, tendrá que ir en coche o regresar en taxi.
¿No tendría sentido que hubiera un último servicio por barco a las once o doce de la noche aunque el precio del billete fuese, por ejemplo, el triple de la tarifa normal? Sería en cualquier caso más barato que la gasolina empleada en el viaje particular y el necesario aparcamiento en Cádiz y lo agradecería además el castigado medio ambiente.
¿Cómo es posible, se pregunta uno, tanta falta de imaginación, por decirlo suavemente, en las autoridades y tanta falta de orgullo y, por el contrario, desidia y resignación colectivas entre los vecinos de una ciudad que, con tal de que se lo propusiera realmente, podría ser puntera en turismo? ¿No es un ejemplo muy elocuente de lo que falla en nuestro país?
La Semana Clásica de Puerto Sherry vaticina un fuerte impacto en la ciudad…jajaja Los organizadores del duelo náutico estiman que podría dejar en la ciudad unos tres millones de euros al atraer a unas 10.000 personas. (Sin contar a los de Lebrija eh?… Ya tendrán que vender pipas, botellas de agua y cobrar por aparcar para esos tres millones de Euros no?
Magnífico artículo el de Joaquín Rabago, define perfectamente la realidad del decadente municipio de El Puerto de Santa María. El Alcalde está perdido, no sabe para donde mirar, con tanta página web de las ciudades iberoamericanas del toro, va y reduce la temporada taurina a cuatro corridas. Dentro de poco no tendremos corridas de toros, ni hoteles, ni el Vaporcito,ni quedaran casas palacio, pues todas tendran expediente de ruina. Perdón, tendremos 3 puentes.
Este equipo de gobierno del PP se ha quedado sin argumentos para solucionar los problemas de esta ciudad,será la crisis ó es que ya no tienen los consejos de sus jefes de Cadiz ó de Madrid, ven enemigos por todas partes, y no se ven a ellos mismos y a su alcalde Enrique Moresco con su socios del PA, que les pasan, pueden ser tan inutiles que dejan perder el vapor, los grandes hoteles, los toros y esos aparcamientos naranjas en Valdelagrana que repelen turistas por doquier cada dia de Julio y venideros, y muchas mas cosas que antes tenia esta ciudad, y los perjudicados, los sufridos Portuenes y sus abituales veraneantes que ya no podran disfrutar de las playas de esta ciudad como antes, ¿tendra solucion alguna vez este desaguisado?