“Partidos raros, raros”

Toca votar.

Toca votar.

Daniel Bastida (Desde La Pasarela).- Los partidos políticos suelen ser, a rasgos generales, de dos tipos: de derechas o de izquierdas, pero hay algunos que son muy raros. Los hay para vampiros, partidos pro-sexo, pro-menos trabajo, pro-drogas y pistolas, partidos que prometen la vida eterna y la paz mundial y otras propuestas que sobrepasan los límites de lo bizarro. Puede ser por sus candidatos, sus ideales o las políticas de campaña, pero lo que está claro es que estos partidos no se pueden llamar serios. Aquí, a medida que se van acercando las próximas elecciones municipales, surgen agrupaciones de colorines y de diversa ideología, amén de los que pretenden serlo escudados en sociedades de amiguetes con perfil en el “feisbú” y que disponen de ideas para mejorar la situación económico-social de la ciudad. El transfuguismo también da para crear inventos o cambios de camisa diversos, algo que se estila mucho por estos lares.

Busque la formula Ikea, con soluciones imaginativas para su ciudad, y monte usted mismo un partido político, oiga. Propongamos uno: Suspiremos, el partido de los que suspiran por El Puerto, con un logo semejante a los suspiros de La Pastora. ¿Y si lo que realmente necesitase la ciudad fuese una libre asociación de ciudadanos liderados por un personaje cómico a lo Beppe Grillo, adalid del movimiento que triunfó en las elecciones italianas? Y es que gracejo tenemos de sobra en la tierra del maestro Muñoz Seca, y solamente se necesitaría un talentoso actor de buena planta y que no tuviera un pasado vinculado a la administración pública o a la banca para que, a posteriori, no fuese utilizado como arma arrojadiza contra él. Algo así como un individuo que sepa canalizar el descontento general de un sector de los portuenses con la clase política. Gobernantes muy ‘salaos’ hemos tenido, aunque también muchos fueron los “siesos maníos” que nos tocaron a lo largo de la democracia y la época anterior a ella.

No se trataría de colocar un demagogo de ideas conservadoras, ni tampoco un radical sindicalista, simplemente alguien del lugar con poder de convocatoria, buen verbo, y con cierta experiencia en sainetes y el astracán. Es más que probable que este ficticio personaje lograse arrastrar a los indignados mediante un programa cuyo eje estuviese inspirado en las cinco estrellas: agua pública, movilidad sostenible, desarrollo, conectividad y medio ambiente.

Un eslogan: “Suspiremos por este Puerto que está muerto”.

No se sabe si ganamos, pero si queremos, podemos.

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Apemsa

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