Pensión Las Columnas: “In articulo mortis”

Temporada taurina 2018 en El Puerto. / P.P.M.

Temporada taurina 2018 en El Puerto. / P.P.M.

Alamares (Pensión Las Columnas).- Corría el año de 1963 cuando el torero chiclanero Emilio Oliva se casó “in articulo mortis” en el extinto Sanatorio de Toreros con su novia a la que había prometido matrimonio. La boda se celebró por especial deseo de Oliva debido a la poca esperanza de vida, ya que había sufrido una grave cogida en Las Ventas. Actuó como padrino don Livinio Stuyck, el promotor de la feria de San Isidro, y gracias a Dios el chiclanero se pudo recuperar.

Los toros y la iglesia siempre han tenido una estrecha relación. Sonada era la afición del antiguo capellán de la Maestranza de Sevilla, el padre Estudillo, quien presumía de ser “currista” y de Pepe Luis. ¿Qué aficionado no era del torero del barrio de San Bernardo? También alardeaba de su afición por el Sevilla, y gozaba de un gran humor hasta el punto de que un día fue a ver un Betis–Sevilla cuyo marcador final fue 1-2. A la finalización del partido tenía que celebrar la misa en una parroquia del cercano barrio de Bellavista. Estudillo comenzó su sermón diciendo: “dos han sido”, y los fieles creyeron que se refería al resultado del derbi, pero en un alarde torero ejecutó magistralmente una larga cambiada y prosiguió, “dos han sido los problemas de la Iglesia en Polonia”, aprovechándose de que se conmemoraba el día de la Iglesia perseguida.

En estos días hemos asistido a un acto digno de la España costumbrista y profunda. Una hermandad de Cádiz ha donado un cuadro del Cristo de Medinaceli para que sea exhibido en la capilla de la plaza de toros de El Puerto. Parece ser que no faltaron el acetre y el hisopo, y la representación política correspondiente. Entre ellas es de destacar la del señor alcalde, quien a juzgar por las imágenes parece que estaba redimiendo su pecado por no aceptar que el pueblo le rindiese tributo a un hijo suyo, a Víctor Manuel Coronado, cuyo azulejo sigue esperando, atesorado con cariño y añoranza por la madre del torero. Ya se sabe que a los beatos les va muy bien el adagio de “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Desconozco si en el sermón el cura hizo referencia a la multiplicación de los panes y los peces. Y es que me cuentan que a pesar de que el nuevo pliego certificó el óbito de las entradas de convite, algunos afines siguen gozando de boletería por la cara, y no se sabe bien si estas entradas cayeron del cielo, o han sido “revertidas” por la empresa a modo de favor por incumplir el pliego. Sea de la manera que sea la tradición de ir gratis a los toros sigue instaurada en El Puerto.

Aunque la fiesta en El Puerto parece que está “in articulo mortis”, algo hemos avanzado. El alcalde ya es beato. Ahora, para alcanzar la santidad tiene que contraer méritos. Debería empezar por exigir la apertura a las visitas de la plaza de toros. Seguir por arreglar el alumbrado del coso. Continuar por firmar un decreto para que Víctor Manuel Coronado pueda verse honrado en su memoria en la puerta principal de la plaza. Proseguir por exigir una verdadera temporada taurina y no un sucedáneo. Y terminar por suprimir el gañoteo entre sus pelotas. Si lo consigue, no le auguro que promueva el expediente eclesiástico ante el Vaticano, pero le aseguro que le pago un desayuno ibérico en el Sol y Sombra, y esta vez no será criticado por irse sin pagar. Así sea.

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