“Las manos del presidente”

A 5 de julio, y sin noticias de la temporada taurina 2018 en El Puerto.

A 5 de julio, y sin noticias de la temporada taurina 2018 en El Puerto.

Alamares (Pensión Las Columnas).- Las manos en el toreo son la base fundamental para el manejo del capote y la muleta. En la historia de la tauromaquia sólo unos cuantos privilegiados fueron tocados con el don de jugar las muñecas para mecer el capote de manera sublime. Decía Rafael de Paula que las muñecas más prodigiosas del toreo han sido las de Rafael el Gallo, y las de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Aunque no podemos olvidar a Manolo Escudero, Curro Puya y el genial Manolo del Pino “El Niño del Matadero”.

En estos días estamos asistiendo a la campaña de marketing político orquestada por Moncloa en la que nos mostraron “las manos del presidente” cuyo mensaje subliminar quería transmitirnos la determinación y firmeza del gobierno. También nos han exhibido las fotos de Pedro Sánchez, con gafas de sol en el Falcon gubernamental, rememorando las instantáneas que en su día retrataron a J. F. Kennedy.

Decía Lorca, que “los toros es el drama puro, en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis”. Y no se equivocaba don Federico. El esperpento que se está viviendo con el contrato de la plaza de toros de El Puerto es indigno para una ciudad que vive fundamentalmente del turismo. ¡Es el drama puro! Pasan los días, nos adentramos en el mes de julio, y parece ser que el “presidente” sigue deshojando la margarita. Los aficionados derraman lágrimas y bilis, incrédulos y sorprendidos por la opacidad con la que se está llevando el asunto. Sin duda que huele mal y se habla de que la empresa adjudicataria está jugando una partida de póquer para reducir el número de festejos que le obliga el pliego, con lo que el “presidente” tiene un toro difícil de lidiar. Y es que, se ha quedado de sobresaliente de espada en la encerrona en la que se anunció el concejal Quintana, puesto que previo parte facultativo, se ha caído del cartel.

A De la Encina le ha ocurrido como a Manuel Rodríguez “El Estudiante”, el torero de Jerez que actuó en numerosas corridas de toros como sobresaliente de espada y que el 12 de octubre de 1984, actuando de sobresaliente en la Real Maestranza de Sevilla, el único torero del cartel Tomás Campuzano resultó cogido en su segundo toro, teniendo que lidiar El Estudiante los cuatro restantes. En el caso del Estudiante, salió triunfante, dio dos vueltas al ruedo en el quinto, y sonó en su honor el pasodoble “Nerva”, interpretado por la banda del Maestro Tejera. Todo lo contrario que De la Encina, cuyo saldo artístico es bronca, y para el que la banda empieza a interpretar la marcha fúnebre de Chopin. Porque a este paso, le está haciendo el trabajo a los antitaurinos; está aniquilando la tradición taurina de El Puerto; dilapidando la frase de Joselito; y cercenando la inyección económica que para la hostelería supone la programación taurina portuense. Ya se sabe que debido a las características técnico-taurinas del sobresaliente, normalmente sus actuaciones les suelen venir grandes.

Me cuentan que el “presidente – sobresaliente” es también el responsable de turismo, y ahora tras la dimisión de Quintana también lo es de la plaza de toros. Lástima que no tengamos una foto de las manos del “presidente” firmando el contrato de la plaza, con sus gafas de sol empuñando con firmeza una pluma, y acomodado en los bancos de madera del Vaporcito del Puerto. Pero no, no hay novedad en el frente. Todas las noticias que nos llegan son carteles de ferias del entorno y de allende nuestras fronteras. A las puertas de San Fermín, en El Puerto la única novedad que se nos anuncia es la terraza que ha montado el Sol y Sombra. Sentarte en ella a degustar la excelente cocina de este establecimiento será lo más parecido a acomodarse en los tendidos de la plaza. Pero eso sí, recuerden los políticos que ahí no hay convite, que el gañoteo ya se acabó. Que lo que se pide se paga, y de este modo evitar que el dueño tenga que pasar fatiguitas para cobrar el desayuno ibérico que se zamparon hace un par de años. Eran otros tiempos, como cuando había “toros en El Puerto”. 

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