Investigan en Sevilla a un hombre por abuso sexual contra la hija con discapacidad de su expareja

fotonoticia_20180630102535_470_59_59_0_0El Juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla investiga a E.F.B., un varón de 62 años de edad, como presunto autor de un delito continuado de abusos sexuales contra la hija, mayor de edad y con un grado de discapacidad psíquica reconocido del 38 por ciento, de la que era su pareja sentimental.

El acusado, con dos hijos de una relación anterior, y la madre de la joven fueron pareja durante ocho años, relación que duró hasta que ésta conoció los hechos denunciados por su hija, quien, junto a su hermano menor de edad, fue adoptada por la mujer con una pareja anterior al varón denunciado, según han indicado a Europa Press fuentes del caso.

La joven denunciante, con 23 años actualmente, tiene diagnosticada una inteligencia límite, con alteración de la conducta y trastorno adoptativo, una limitación de sus capacidades intelectivas, que condicionan de manera importante sus capacidades volitivas, “le hace fácilmente influenciable”, según el auto por el que el Juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla acordaba el ingreso en prisión de E.F.B. en junio de 2016, si bien, el noviembre del 2017 el encausado logró quedo en libertad provisional tras el escrito presentado al juez instructor por su abogado David Pareja.

En el citado auto de 2016, el juez instructor recoge que la joven vive con su madre, quien no convivía con el acusado en los primeros años de relación con éste, que pernoctaba en ocasiones en casa de su pareja por aquel entonces. A partir de septiembre de 2014, sí vivían juntos en casa de la denunciante.

El juez instructor recoge en el citado auto que existen indicios de que al menos desde octubre de 2013 el investigado, “aprovechando la discapacidad de ella, la ha venido sometiendo a continuos e innumerables tocamientos, masturbaciones, felaciones y penetraciones que, aunque normalmente eran vaginales, en algunas ocasiones fueron anales”.

“SI SE ENTERABA SU FAMILIA NO LA IBA A QUERER”

Además, apunta que estos actos se produjeron “siempre condicionando a la joven, diciéndole que si se enteraba su familia no la iban a querer, que la iban a echar de casa, que era adoptada, etc.”.

Según el juez, “ya antes de la convivencia en el mismo domicilio, el investigado llegó a pedir a la joven que se desnudara para que él la viera, a lo que ella accedió”.

A partir de octubre de 2013, contando con 18 años la joven, el acusado “sometió” a ésta “a continuos tocamientos por todo su cuerpo, tocamientos vaginales y masturbaciones mutuas que él dirigía”. “A inicios de 2014, el acusado pidió a la joven que le hiciera felaciones, la instruyó a hacerlo y consiguió que se las hiciera reiteradamente”, recoge el auto.

Hacia finales de abril de este año, según el instructor, E.F.B. comenzó a introducir “dedos en la vagina” de la joven y hacia septiembre “comenzaron las penetraciones”, que primero fueron vaginales y “en algunas ocasiones a partir del verano de 2015, anales”.

“Tales relaciones eran muy frecuentes, siete u ocho veces al mes, con periodos de más intensidad, y a veces hasta en dos ocasiones un mismo día”, añade el auto del juez instructor.

ELLA “SIEMPRE ANDABA BUSCÁNDOLE”

“Resulta de ‘factum’ ya expuesto, indiciariamente, y a salvo de ulterior calificación, la existencia de un delito continuado de abusos sexuales, existiendo indicios bastantes para afirmar la participación del investigado detenido a disposición judicial, sustentados, por ahora en la creíble declaración de la víctima y en las restantes declaraciones de testigos. A ello suma la fría y escasamente creíble declaración del investigado a presencia judicial”, concluye el auto.

Precisamente, durante su declaración, el acusado, en libertad provisional con obligación de comparecer en la Oficina de Presentaciones del Juzgado Decano y con prohibición de aproximarse a menos de 300 metros o de comunicar con la joven, negó los hechos denunciados y cualquier tipo de relación o contacto sexual con la hija de su expareja, aunque sí que reconoció que recibió dos fotos desnudas de ella en el móvil, pero “las borró”. Además, admitió que “su fallo fue no contarle a su pareja” que su hija “siempre andaba buscándole” y le “acosaba”, quien incluso “le dio un beso en los labios sorpresivamente delante de la madre”.

LOS DETALLES DE LAS RELACIONES EN UN DIARIO EN EL MÓVIL

De otro lado, obra en la causa fotografías de un calendario incluido en una aplicación del móvil de la joven para calcular sus periodos de fertilidad, ovulación y menstruación. En el calendario, según explicó ella en su declaración judicial, iba haciendo anotaciones a diario de las relaciones que mantenía con la pareja de su madre. Estas anotaciones, a las que ha tenido acceso Europa Press, recogen de manera muy explícita y detallada las relaciones.

Igualmente, obra en la causa dictamen técnico facultativo de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social sobre el grado de discapacidad, el atestado de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional realizado tras la denuncia presentada por la madre y la joven por abusos sexuales con penetración, así como el informe médico forense del Instituto de Medicina Legal de Sevilla sobre la salud mental de la denunciante.

El citado informe, al que ha tenido acceso Europa Press, concluye que la joven presenta una inteligencia “límite o retraso mental ligero” en una personalidad “inmadura”; “dificultad para la previsión y orientación de su propia vida”; “fácilmente influenciable”; que “conoce lo que es una relación sexual y las diferencias entre tocamientos, penetración, felación,…”; y que “sus capacidades para conocer la ilicitud de los hechos y la trascendencia de la judicialización del caso son suficientes”.

A este respecto, el informe, en sus consideraciones médico-legales, expone que la joven “tiene capacidades intelectivas y volitivas suficientes para conocer las diferencias entre el bien y el mal”.

PRÁCTICA DE NUEVAS PRUEBAS

La causa, que en sigue fase de instrucción, está a la espera de la práctica de nuevas diligencias. Así, el abogado de la defensa, David Pareja, ha solicitado que vuelvan a valorar los forenses el grado de discapacidad de la joven y que, entre otras cuestiones, analicen si es compatible los comentarios recogidos con todo detalle en su diario en el móvil con la actitud de una joven víctima de abusos sexuales. Asimismo, valorar su capacidad de decisión para saber y tener conocimiento de lo que hace, para comprobar que “no fue intimidada ni coaccionada”, como expone la denunciante.

Además, ha solicitado para su cliente la práctica, de nuevo, de una prueba de impotencia sexual, con la que pudiera descartarse, como dice la joven, que la penetrara de forma anal.

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