“Un monete en la ribera”

El Monkey Weekend ha llenado de música y ambiente este fin de semana El Puerto de Santa María. / P.P.M.

El Monkey Weekend ha llenado de música y ambiente este fin de semana El Puerto de Santa María. / P.P.M.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- De nuevo hemos visto un centro, pero un centro mucho más amplio, lleno de vida. La música adueñada de las calles, conciertos en patios, en garajes, en locales… terrazas atestadas de gente, y un tiempo que, por fin, se abre a un acogedor verano.

Recuerdo aquellas semanas del Monete, con opiniones parar todos los gustos, con música en vivo y alguna que otra crítica, desde quienes se quejaban de que estaba pensada para gente de fuera, hasta los que, molestos por la música, eran encarnizados detractores. No puedo evitar como me lamenté cuando se lo llevaron, para alegría de algunos, a la vecina Sevilla, y como, cuando el Monete volvió, no dije nada.

Hoy me alegra ver a gente de casi toda la geografía española tomando el sol en nuestras terrazas, recorriendo nuestras calles, disfrutando de un evento concentrado en un fin de semana, pero que nada tiene que envidar a aquellas gloriosas semanas de sol y música.

Seguramente este fin de semana se venderá con enorme rédito para algunos, que se comenzarán a colgar medallas sobre un éxito para la ciudad, pero el Monete está por encima de esas cosas. Y no somos pocos los que sabemos que movilizar a tantos grupos requiere de un esfuerzo poco reconocido.

Seguramente dentro de una semana, el Monete comenzará a mirar al 2019, y, como ha ocurrido este año, el éxito, la afluencia de gente venida de toda España, el buen ambiente, las copas sin guasa y la buena música, nos volverán a inundar.

Igual que en su momento lamenté que El Puerto dejara de ser el planeta de los monetes, hoy me alegra que lo de 2017 no fuera un simple sueño y hoy, afianzado, sea ya cita ineludible en nuestro centro. Pero si algo es destacable en este evento es la integración de la música en la vida de la ciudad, en sus negocios, en sus locales, algo que no solo trae vida al centro sino a casi toda la ciudad, en una progresión que de seguro irá a más.

Siempre habrá quien critique el ruido, pero una ciudad que a estas alturas se ha convertido en centro de ocio no puede aspirar a 365 días de paz y silencio, una ciudad con tanto que ofrecer no puede vivir de espaldas a la cultura, y este tipo de actos son el mejor escaparate para futuras escapadas.

Quizás, y solo quizás, gracias a gente valiente y enamorada de la ciudad, algún día volvamos a ser aquella locomotora que impulsaba la bahía, y quizás, solo quizás, en futuras ediciones el Monete consiga unirse con su río,  las música llene los pantalanes, y desde los patios que acogen los conciertos, se tienda una mano a bandas que recorran el río… siempre es buena la iniciativa privada, mejor cuando la administración se limita a ejercer los oportunos controles, pero sin aburrir y practicar huelgas de celo a la japonesa, y si ganan y ganamos dinero y publicidad, mejor que mejor. Bienvenido a tu casa Monete.

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