“Una fina cuestión”

Publicidad de una bodega de Sanlúcar de Barrameda, con Manzanilla, en el recinto ferial de El Puerto.

Publicidad de una bodega de Sanlúcar de Barrameda, con Manzanilla, en el recinto ferial de El Puerto.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- A las puertas de que comience una nueva Feria del Vino Fino, la polémica está servida.

Es de suponer que como en todo lo que nos rodea la política estará al tanto, y no faltarán quienes la aprovechen para criticar, y quienes la usen para defender sus siglas. Por encima de todo eso está la realidad.

Poner botas del principal competidor de nuestros productos es no solo de poco tacto, sino algo que es muy difícil de comprender. Si unimos eso al famoso cartel de Semana Santa a la entrada de nuestra ciudad, anunciando la de otra localidad, debemos plantearnos si es conveniente defender lo indefendible.

Por no remontarnos muy lejos, el pasado año se dedicó a Jerez, y nadie vio una sola bota de bodegas de Jerez en nuestra feria, por lo que tratar de justificar lo de este año diciendo que como se dedica a Sanlúcar se ponen sus barriles, pues nada, comulgaremos con lo que digan, o no. Decir que las bodegas de El Puerto no se involucran, es tanto como decir que la Portada es el Toro de Jamón Jamón.

Insistiendo con el tema, algunos dicen que las bodegas de El Puerto no están en manos de portuenses, y que da igual, pero es que las de Sanlúcar están tres cuartos de lo mismo, no creo que ninguno de sus dueños viva en Bajo Guía.

Hay opiniones para todos los gustos, criticas, lamentos, justificaciones, detracciones, pero cuando se dedicó a Navarra no hubo encierros, en lugar de paseo de caballos; y cuando Valencia, hubo mascletá, pero no una falla en cada rotonda; cuando se dedicó a la Rioja no se llenaron las calles de andanas de Roble.

Pensemos que la feria es un reclamo turístico, de nuestra ciudad, no de la ciudad a la que se la dediquemos; pensemos que la Feria sirve para promocionarnos, no para promocionar al vecino; pero, aun así, pensemos que la Manzanilla, de manera especial, es un producto competidor, no es Sanlúcar, Sanlúcar es mucho más, pero su producto es negocio, no cultura.

La realidad, no la verdad, la realidad, lo que palpamos, es que nuestra feria, la del Vino Fino, anuncia al visitante que nada sabe de esto, la Manzanilla, la realidad es que cuando un turista va a un bar no pide un fino, pide una manzanillita, y por favor, no empecemos con que la culpa la tiene el abuelo de Heidi o Noe  que aquí enseguida tenemos respuesta para todo; la realidad es que Sanlúcar no es Manzanilla, es muchísimo más, y lo que han colocado son unas andanas de una bodegas de productos que no nos corresponde promocionar, por confundir al que viene, por cabrear al que está y porque tiene el mismo sentido que colocar botas de Ron Dominicano en la Feria del Fino.

No es que se representen a Sanlúcar, es un negocio, y la pregunta clave es cual y de quién es el beneficio económico que saca, sacan o sacara gracias al mente lúcida que ha decidido colocarlas.

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