“Alea jacta est”

Daniel Crespo y Morante. / Fotomontaje.

Daniel Crespo y Morante. / Fotomontaje.

Alamares (Pensión Las Columnas).-  Fue D. Luís Mazzantini quien instauró el sorteo de los toros en las corridas aunque para ello tuvo que enfrentarse al poder de los ganaderos de la época, quienes, al contrario de lo que hoy sucede, mandaban lo suyo en la fiesta. Tal fue la discordia creada que el duque de Veragua consignaba en los contratos: “los seis toros se lidiarán juntos y en corrida entera, por el orden que S. E. designe por sí o por persona delegada al efecto”. Y la viuda de Saltillo ordenaba por escrito: “un encargado de la señora marquesa acompañará a los toros en el viaje, y éste será el único que podrá designar el lugar en que cada toro ha de salir a ser lidiado”.

Evidentemente, no fue un camino de rosas la decisión del torero vasco de padre italiano, pues también tuvo oposición entre empresarios de plazas importantes como la de San Sebastián, Bilbao, y Sevilla, donde no permitieron el sorteo. Hasta algún que otro crítico taurino se alineó en el sector hostil, pero las razones de Mazzantini tenían su fundamento en el hartazgo de tener que lidiar el toro más voluminoso y más descarado de pitones, puesto que los ganaderos acostumbraban ordenar la lidia echando primero el más grande, y así en orden descendente, dejando para el quinto turno el “bombón”, quien traía la mejor nota ganadera, confirmando así el dicho de “no hay quinto malo”. Por su parte, el sexto solía ser el más chico y “cómodo”, para facilitar la labor del diestro más bisoño. Como quiera que Mazzantini, una vez retirados Frascuelo y Lagartijo, era el torero más veterano, siempre le tocaba lidiar con lo más duro.

Parece que en el asunto del manido pliego de la plaza de toros de El Puerto, el “sorteo” está dirigido y será Reyma Taurino quien se hará con la explotación del coso. A esta conclusión he llegado tras mi cita anual con la Real Maestranza de Caballería, ocupando el abono que heredé de mi difunto padre, compañero de localidad de don Luís Bollaín el notario de Coria amigo personal de Belmonte.

En una de las tertulias previas a las corridas de la feria de abril de Sevilla, en el hotel Colón coincidí con Manolo Lozano, apoderado de Morante y taurino de los de antes. En el transcurso de nuestra conversación, y antes de partir hacia la plaza, me desveló algunos secretos del toreo, y de la temporada. Ante mi insistencia sobre si Morante vendría a El Puerto, Manolo me confesó que sí. Y es que, los toreros se guardan fechas para plazas y ferias en las que quieren estar, aunque como el caso de El Puerto, aún no haya empresa. Pero, también los empresarios, sobre todos los del top seis, tienen apalabrados carteles más o menos cerrados, pues es evidente que no se puede dejar todo para última hora. En esas cábalas entra El Puerto, hasta el punto que Morante reaparecerá en la plaza real el próximo 5 de agosto, para dar la alternativa al novillero local Daniel Crespo, en presencia de José María Manzanares. Eso es lo que masculló Manolo Lozano durante la distendida charla, tras mucho tiempo sin coincidir y mientras apuraba una copa de Gran Duque de Alba.

Parece que “alea jacta est”, vulgo la suerte está echada. Para el destino de la plaza real, y para los aficionados a las entradas de convite, puesto que con la merma de boletería de pescuezo recogida en el pliego, el alcalde, como hacían los ganaderos de antaño, tiene ya establecido el orden. Y como consignaba en los contratos el duque de Veragua: “las entradas de gañote serán repartidas por el orden que su ilustrísima designe por sí o por persona delegada al efecto”.

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre