“Máster class”

La polémica con el máster de Cristina Cifuentes está siendo protagonista de primera plana estas semanas.

La polémica con el máster de Cristina Cifuentes está siendo protagonista de primera plana estas semanas.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Todo cansa, cada vez más, la mentira, la manipulación, la falsa información, los comentarios soltados como bombas fétidas que siempre, siempre dejan olores nauseabundos; la falsa moral, los gurús que rasgan las vestiduras, y sobre todo, lo que más cansa es vivir en un país, que cada vez es menos España, en donde el postureo, lo políticamente correcto y la mediocridad tienen más valor que el trabajo.

Los ERES dejan de tener importancia, los sobres han pasado a otro plano, y ahora nuestros grandes males son unas pensiones que han esquilmado socialistas y populares, o populares y socialistas –que al fin y al cabo son los únicos que nos han gobernado– y unos máster, los cuales, como todos los que los han hecho, son títulos de posgrado que se sacan a golpe de talonario. Claro está que no todos los máster son iguales, ni sirven para lo mismo… pues mientras que unos capacitan, otros son solo títulos para el currículos sin apenas proyección en la profesionalidad de quienes los obtienen.

Mientras esto ocurre, nos olvidamos de lo que realmente da asco, huele y nos lleva a una caótica situación que nos pasará factura. Nos olvidamos de que unos señores, muchos de ellos sin más titulación que su cara, cobran sueldos más alto que un profesor o un medico por el simple hecho de sentarse a decir que nos representan. Nos olvidamos de que nos hartamos de pagar impuestos y cuotas de seguridad social para que nos queden pensiones de mierda, mucho menores que las que cualquier inmigrante obtiene para que algunos limpien conciencias diciendo que somos solidarios (claro con el dinero ajeno). Nos olvidamos de que, desde tiempo inmemorial, la cuestión no era perseguir a judíos, sino prohibir la usura (o sea aprovecharse de la desgracia y la necesidad ajena), y hoy no solo consentimos que se cobre hasta por conceptos como correo, cuando todas las cartas de extracto no son necesarias, sino que además, se les rescata para que los beneficios de la banca sigan siendo astronómicos. Nos olvidamos de que la Luz y el Agua son de primera necesidad, pero aun así gracias a una primera necesidad hay empresas con beneficios astronómicos.

Por olvidarnos nos olvidamos hasta de nuestros derechos y libertades y solo nos acordamos de un odio que se fomentan con argumentos de hace casi un siglo (ya que el tema guerra civil tiene el mismo sentido que si en 1936 hubieran dicho que la culpa de todo la tenía Fernando VII); solo nos acordamos de la mierda que nos venden criticando a quien gobierne; pero sobre todo, solo nos acordamos que somos libres de elegir a quien quiere jodernos, olvidando que lo importante es elegir quien nos dé un bienestar.

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