“La Real Plaza de Toros siempre fue nuestro buque insignia”

Plaza de Toros de El Puerto.

Plaza de Toros de El Puerto.

Javier Bello (Tribuna libre).- La Real Plaza de Toros es seña de identidad de nuestro municipio, este motivo y otros muchos son los que me llevan a hacer una breve reseña sobre ciertos aspectos de este tesoro con el que cuenta la ciudad, y que hoy muchos la están denigrando y abandonando, abanderando quehaceres que jamás se imaginaron iban a tener encomendados.

Mi humilde opinión estará basada en este artículo en informaciones recogidas en un escrito por D. Manuel Martínez Alfonso, que fue Alcalde de El Puerto de Santa María en la década de los 70 del siglo pasado, cuando yo aún no había nacido, pero que sin duda alguna podemos utilizarla a día de hoy, porque siguen siendo una realidad palpable.

Como todo portuense, me atrevo a decir que la tauromaquia es un arte que lleva impregnado dentro a la ciudad de El Puerto de Santa María, y no es por caer en tópicos pero es que “quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros” ya lo decía Joselito el Gallo. Y es que la tradición taurina de El Puerto de Santa María es una de las más arraigadas y firmes de España. La afición no desaparece, ni se esfuma, a la afición se la maltrata y se aleja, pero siempre sigue estando.

Podemos recordar que incluso antes de nuestra Real Plaza de Toros, ya tuvimos en El Puerto la antigua forma de ver nuestra Fiesta Nacional en aquella antigua Plaza de las Galeras, que sustituyó a los andamiajes de la más antigua del Polvorista y que fue anticipo de cosos de madera que se fueron sucediendo con los años en el mismo lugar en que hoy se alza nuestra monumental Plaza, que se construyó en el último tercio del siglo XIX, siendo considerada por muchos grande artistas como una de las plazas más bellas de toda España.

Según Martínez Alfonso, con respecto a la construcción podemos decir que su planta es un polígono regular de sesenta lados, con un diámetro de 99,80 metros; y su superficie se reparte entre una galería exterior, un anillo a doble planta que ocupan los palcos y las gradas cubiertas, y la escalonada zona de tendidos, con un total de dieciséis filas, el aforo supera las doce mil localidades (siempre hablando en tiempo del Alcalde, Martínez Alfonso). El redondel es de 60 metros de diámetro y queda separado de los espectadores por dos metros de callejón de barrera.

Pero no puedo basar este artículo en una simple descripción de una grandiosa Plaza, que nos hace darnos cuenta de lo rica que es nuestra ciudad, sino que a todo lo anteriormente descrito hay que sumarle la alegría luminosa y colorista, ese “duende” misterioso que da esa gracia arquitectónica a la Fiesta Nacional en esta ciudad, sin mayor complicaciones, el aire especial portuense que trasmite nuestro coso.

Podemos destacar que esta majestuosa obra de arte arquitectónica fue construida por una Compañía, integrada por un grupo de ilustres patricios a quienes presidia D. Tomás Osborne Böhl de Faber (descendiente de la familia de la ilustre escritora Fernán Caballero).

Es lícito recordar que esta plaza fue inaugurada entre los días 5 y 6 de junio de 1880, con una doble corrida en la que Antonio Carmona (Gordito) de Sevilla y el cordobés Rafael Molina (Lagartijo), lidiaron toros de Anastasio Martín y de Saltillo. Bordador, llevaba por nombre el primer toro que se lidió en nuestra Plaza.

A partir de entonces, todas las figuras habidas en España y el extranjero que hayan destacado en el mundo del toro han pasado por nuestra Real Plaza de Toros. En El Puerto se celebró la corrida de toros en conmemoración del centenario de la Constitución del 12, con una solemne corrida regia, que admiró el toreo sabio del gran Joselito y estalló de emoción ante los ceñidos muletazos de Juan Belmonte, pero es que también tuvo el honor de vivir la corrida en conmemoración del bicentenario de “La Pepa” con una corrida a la que asistió su Majestad el Rey Juan Carlos I, acompañado por el entonces Ministro de Agricultura y Pesca, Miguel Arias Cañete y el Alcalde de la ciudad, Enrique Moresco.

Son muchas las anécdotas que han hecho historia en nuestra Real Plaza de Toros, por eso es importante que los portuenses conozcamos de la importancia de nuestra Fiesta que se ha celebrado siempre en un gran templo taurino que tenemos el honor de tener en propiedad los ciudadanos de El Puerto y que no podemos permitir que sea maltratada por delegados que jamás han sabido lo que se traen entre manos y que están haciéndole un daño irreparable a la intachable historia de nuestra Real Plaza de Toros.

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