“Un balance afortunado”

Terminada la Semana Santa 2018, es el momento de hacer balance y mirar hacia delante.

Terminada la Semana Santa 2018, es el momento de hacer balance y mirar hacia delante.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Con un tiempo que acompañó, a ratos, y unas calles atestadas de gente, llega el momento de los balances, las críticas, las medallas y las culpas. Quién no se atreverá a decir que, gracias a la buena labor del consistorio, la recién terminada Semana Santa no ha sido un rotundo existo turístico para la ciudad, sabiendo venderse bien. No ha faltado quién se haga una foto delante de cada paso, acto que, como es natural, será ampliamente criticado por aquellos que no lo han hecho.

Sin embargo, al margen de todo tipo de comentarios, la realidad es que la ciudad se ha llenado de gente, de aquí, de allí, y de sitios insospechados. Esto demuestra que el potencial de una ciudad turística está presente. Con un tiempo que no acompañó para ir a la playa, con una procesión al día y sin una oferta cultura digna, sin comercios donde ir de compras… cómo podía haber tanta gente en el centro. La respuesta nos la da lo que toda esa gente hacía.

Esta ciudad se ha convertido en una ciudad de servicios, en donde la gente viene a disfrutar de la oferta gastronómica. Mirando las calles atestadas uno se lamenta que no haya más sitios, se lamenta que para abrir un local el empresario se imagine una subida al Gólgota. Pero, sobre todo, quienes se lamentan son los que teniéndolos abiertos ven como se les triplican las tasas si quieren dar un buen servicio colocando barras auxiliares, como ocurrió en la Plaza de España; o viendo cómo tiene que luchar para que no les quiten los toldos;  o esperando años para adecentarse por falta de permisos; y mucho más lamentable la falta de pequeños hoteles con encanto de pocas habitaciones, que de estar abiertos se hubieran llenado.

A pesar de ello, y les pese a quien les pese, durante la Semana santa se ha dejado claro que el motor de arranque  de esta ciudad no está en un polígono, sino en manos de la hostelería en todas sus variantes, quizás los únicos que hoy por hoy tienen algo que ofrecer a quien nos visita. Claro está que en una ciudad caracterizada por la sapiencia innata de las mentes preclaras e hiperlúcidas, no faltara quien diga sin sana envidia que bastante han ganado engañando a los de aquí, que en Sanlúcar o Jerez se puede ir de tapas por cinco euros, que el ayuntamiento está para hacer cumplir las ordenanzas (algunas amparadas en la lógica y otras más bien capricho del último mente lúcida que llega).

Por mi parte, visto lo visto, ojalá se abran cincuenta pequeños hoteles en el centro, ojalá llegue el día en que abrir un establecimiento o coger un traspaso sea una alegría y no una condena… y ojalá, ojalá que cada fin de semana El Puerto disfrute acogiendo a todo aquel que quiera.

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