Martes de dolor, silencio y misericordia

Martes de dolor, silencio y misericordia.

Martes de dolor, silencio y misericordia. / Poppy Garduño.

EL PUERTO.- Desde la pura emoción, hasta el más íntimo recogimiento. La ciudad de El Puerto vivió, si cabe decir, su día más completo y contrastado. Las hermandades de Los Cerillitos y El Dolor y Sacrificio realizaban sus estaciones de penitencias en una tarde soleada, primaveral y calurosa, donde el olor al azahar se dejaba notar en el ambiente.

Primero fue el turno de la Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericoridia y Nuestra Señora de la Piedad. Desde muy temprano una gran cantidad de fieles esperaron en la Plaza de España, hasta aproximadamente las 18.15 horas, cuando la puerta del sol de la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros se abría para dar paso al Santísimo Cristo de la Misericordia. El paso de misterio, acompañado por la banda de Santa María la Blanca, procedente de Los Palacios (Sevilla), encaró la calle San Juan para, posteriormente, continuar por Meleros, Ganado y finalmente Carrera Oficial, donde llegó aproximadamente a las 19.30 horas.

Posteriormente tomaría dirección hacia la Ribera del Río, para continuar por la bajada del castillo San Marcos, lugar emblemático donde la cofradía se luce, para después proseguir por calle La Palma, San Bartolomé, Federico Rubio, Conejitos y Durango. Concretamente, en esta última parte del recorrido, el ambiente se respiraba más cofrade que nunca y, como ya es tradición, se pudieron vivir momentos especialmente emotivos, como la saeta que se escuchó en la puerta del bar Triana.




Al mismo tiempo que la Misericordia lucía por las calles, El Puerto recibía al Dolor y Sacrificio, una de las hermandades con más devotos y fieles. A las 20.15 horas la puerta del sol de la Iglesia Mayor Prioral se volvía a abrir y la ciudad pasó de la celebración, al más puro de los silencios. En un primer momento esta hermandad realizó su itinerario por calle Palacios, Virgen de los Milagros, Luna y Carrera Oficial. A continuación, el cortejo procesional se dirigió hacía el Barrio Alto, una de las zonas donde más devoción se le profesa a esta cofradía.

Si durante todo el recorrido esta hermandad impresionó ante su disciplina y recogimiento, esta sensación se multiplicó cuando Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima del Dolor y Sacrificio procesionaron por Cervantes, Zarza, Espelete, Yerba, Arena, Cruces, Federico Rubio y Pagador, donde la oscuridad características de estas calles, junto con el golpear de las horquillas de los costaleros y el entonar de los Ave María, hacía presenciar uno de los episodios y recorridos más auténticos, sobrios y sensatos de la Semana Santa portuense.

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