Alertan de la aparición de carabelas portuguesas en la playa de Fuentebravía

Una de las carabelas portuguesas halladas en la playa de Fuentebravía.

Una de las carabelas portuguesas halladas en la playa de Fuentebravía.

EL PUERTO.- Vecinos de la zona alertan de la aparición de un gran número de carabelas portuguesas en la playa de Fuentebravía, en El Puerto de Santa María, posiblemente arrastradas debido al temporal que viene azotando la bahía gaditana estos días.

La carabela portuguesa es una especie pelágica cuyas células urticantes pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano. Habita principalmente en aguas cálidas y se mueve impulsada por el viento y las corrientes superficiales. Aunque su aspecto es semejante al de la medusa, no es una medusa, sino un tipo de hidrozoo de la subclase de los sifonóforos, un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia.

A diferencia de las medusas -que se mueven bajo el agua impulsadas por las corrientes-, la carabela portuguesa se desplaza sobre la superficie gracias a un flotador relleno de gas que parece una vela de barco y al que debe su nombre. Tiene forma de globo azulado y transparente, de entre 20 y 25 centímetros, y posee unos tentáculos de hasta 30 metros de longitud repletos de células urticantes. A pesar de ser una especie propia de otras aguas, no es la primera vez que se deja ver en aguas gaditanas, ya que en 2013 hicieron acto de presencia en las playas de Cortadura, Victoria y Santa María, en Cádiz capital, teniéndose que prohibir el baño las playas durante varios días con la bandera roja como alerta.​



En el caso de El Puerto, los vecinos  alertan de un gran número de estas “medusas” junto al espigón de Fuentebravía.

El contacto con los tentáculos de una carabela portuguesa con las personas puede producir quemazón, inflamación y fuertes dolores. En algunos casos, fundamentalmente en individuos alérgicos, dificultad respiratoria e incluso paro cardíaco. Su picadura también puede resultar letal en niños y personas mayores o debilitadas. Sus restos en la orilla pueden herir, aunque estén muertas. De ahí el consejo de Salvamento Marítimo sea el de no tocar los ejemplares aparecidos en Fuentebravía.

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