“El Puerto, la ciudad de los cien proyectos”

Vista de la calle Palacios con la Basílica menor al fondo, en El Puerto de Santa María.

Vista de la calle Palacios con la Basílica menor al fondo, en El Puerto de Santa María.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Hubo un tiempo, relativamente lejano, en la que esta ciudad fue la de los Cien Palacios, la bonanza económica del Nuevo Mundo trajo riquezas y empresarios que cambiaron el aspecto de la pequeña ciudad pesquera, invernadero de Galeras Reales. Pero, poco a poco, la avaricia, la envidia, la política, fue despojando, quizás por propio devenir histórico, el atractivo de la ciudad, en beneficio de otras más acogedoras.

Así, llegaron tiempos mejores y peores, y sobrevivió, hasta que la falta de libertad trajo el boom turístico, la riqueza para algunos, y el trabajo para otros. Poco a poco, los tiempos fueron cambiando, llegando al punto en el que, con unos presupuestos elevadísimos, el dinero volvió a fluir en manos de los que dirigían la ciudad.

No vinieron comerciantes para engrandecer sus fortunas, vinieron políticos, que en lugar de palacios, crearon los proyectos, y así, a día de hoy, a esta ciudad le sobran proyectos, toda idea que nace da fruto a un proyecto, que se plasma en papeles, se encargan estudios, se invierte, se invierte, y se invierte en proyectos y más proyectos, que naturalmente, al no ser del agrado de quien entra, sobre todo porque el proyecto lo hace algún conocido y es preferible encargárselo a otro conocido de más confianza e imparcial.

Tenemos el proyecto de rehabilitación del centro, el proyecto del Mercado de Abastos, el proyecto del Caballo Blanco, el proyecto del Cangrejo Rojo, el de los parkings, el del desarrollo urbanístico, el de Apemsa, el de participación ciudadana, el del edificio del antiguo Hospital, el de la estación de Autobuses, el de la terminal marítima, el de Bajamar, el del parque, el de los pabellones de la plaza de toros, el de dinamización, el de minimización, el de desatasco, reactivación comercial… y tantos y tantos otros de los que no quiero ni puedo acordarme.

Todos estos proyectos cuentan con su estudio, pagado, claro está, y pendiente de aprobación por técnicos, de dotación presupuestaria, de apoyo político, y de injerencia nacional, europea y beneplácito de Corea del Norte. Mientras, los proyectos de empresarios, ciudadanos, hoteleros y portuenses, todos ellos carente de la subjetividad  y compromiso político, y ante todo financiados con dinero privado, se van chocando contra muros burocráticos, pegas políticas y gusto del cargo de turno, que puede preferir un modelo de ciudad más parecido al de su país de origen que al de alguien nacido aquí, pero que dado el talante democrático de su elección tiene mayor peso al haberle venido la idea por ciencia infusa electiva.

Debemos estar muy agradecidos a todos y cada uno de los que han conseguido convertir esta ciudad, antaño de los Cien Palacios, en la ciudad de los Cien proyectos… más uno, el definitivo; convertirla en la nueva Pompeya.

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre