“Acogidos a sagrado”

Lunes Santo en El Puerto 2017, lunes de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos.

Lunes Santo en El Puerto 2017, lunes de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Dicen que lo peor de la guerra de Vietnam no fue la crueldad de la guerra, siempre cruel, sino que por primera vez las personas que no participaban en ella podían ver imágenes casi en directo de que era una guerra, del dolor y del sufrimiento.  Ahora gracias al Facebook, al Instagram y a todos los medios al alcance de todos, lo peor de un problema no es el problema, que siempre es un problema, sino que es público, compartido y objeto de miles de opiniones. [Denuncian “discriminación machista” a dos costaleras portuenses]

Y en estos días, salta a la luz algo que es más que un problema. Si me preguntan si una mujer puede cargar bajo un paso, diré que sí, y en ocasiones incluso mejor que un hombre, ya que bajo unas andas hay elementos que dan más fuerza y pundonor que la propia musculatura que tenga cada cual. Del mismo modo, también pueden jugar al futbol, al baloncesto, gobernar, dirigir empresas, y todo ello, en más de una ocasión no mejor o peor que un hombre, sino de forma magistral, eficiente y profesional.

Hablar de si pueden o no pueden, de si lo hacen mejor o peor es en si un acto un poco estúpido, el hecho de tener que plantearnos el tema demuestra la escasa evolución de algunas personas, que condicionan su opinión a elementos tales. El debate en todo caso debería de estar en la aptitud de la persona y su capacidad. Sin embargo, todo se ha trasladado a un plano mucho mas profundo. Puede una persona que no va a misa y que considera a la Iglesia como algo que no tiene nada que ver una hermandad cargar un paso. Puede alguien que convive con su mujer sin estar casado, o que está casada cargar con un paso. Puede alguien que ni siquiera esta bautizado estar en una hermandad. Todas esas preguntas, absurdas para algunos, tiene sentido si partimos de la base de que la Iglesia Católica tiene una serie de normas, de obligado cumplimiento para aquellos que VOLUNTARIAMENTE, deciden practicar o pertenecer a esa religión.

Tomamos lo que a todos nos conviene, adaptamos las normas como si de un guante de látex se tratase, pedimos respeto para una religión de la que solo cogemos lo que nos conviene, criticamos a los ministros de esa Iglesia y luego, cuando conviene, nos acogemos a sagrado dándonos golpes de pecho, apelando a tradiciones, costumbres y normas… por otro lado, están los que en un alarde de conocimiento esotérico de las escrituras encuentran justificación a su postura haciendo interpretaciones libres y aplaudidas por su clap.

Y entonces surge el problema, ya que, con qué fuerza moral aquel que se acoge al derecho civil para pedir subvenciones, permisos, ayudas y derechos frente a su Iglesia, quebranta ahora la constitución acogiéndose a que se rige por otro derecho. Y a la inversa, con qué fuerza moral, aquellos que hablan de laicidad de sus cargos y del estado, tratan de obligar a los miembros de una confesión aceptada libremente a que respeten aspectos civiles, ya que si no exigen a la iglesia que acepte a mujeres en el Seminario estarían solo siendo unos oportunistas.

El problema es muy complicado, y sin embargo de complicado que es, resulta sencillo desde el momento en que como ya digo, nos acogemos a sagrado cuando nos conviene, y en este caso, lo hacen muy a destiempo y sin motivo pues a estas alturas, visto lo que hay bajo los faldones,  quizás solo deberían decir que no se admiten suplementos en las trabajaderas…

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