“Qué está pasando”

La Borriquita en carrera oficial.

La Borriquita en carrera oficial.

Francisco José Caro Sánchez (Tribuna libre).- Que está pasando, confundimos derechos con libertinajes, donde se encuentra el límite de ellos, y donde empiezan los derechos de los demás. En cuestiones de igualdad de género por lo visto todo vale y todo se acata a ello, aunque se confundan los términos y se utilicen actos verdaderamente reprochables en abusos de libertad, en delitos de igual, para conseguir a toda costa, con esa herramienta, el objetivo que a cada uno nos place.

En esta sociedad todo vale cuando alguien reclama su derecho; ¿donde está la defensa del derecho de la persona contraria, donde está el derecho a la intimidad? Por lo visto la moda es romper contra todo lo escrito contra toda ley, ya sea legislativa desde el término gubernamental, o religiosa. Tendencia muy aflorada últimamente en nuestro país por varios grupos, a los que no pretendo nombrar, pues ya estamos cansados de escuchar todos los días en los noticiarios.

Otra vez nuevamente aparece para seguir liando la cosa nuestros maravillosos políticos, para seguir cogiendo cacho, con perdón de la expresión, de la ocasión. Quien es esta persona para hablar de hermandades, de obligaciones morales, de llamar a la rectificación, cuando si analizamos el verdadero funcionamiento del ayuntamiento de esta localidad, en una gran parte no hay por donde cogerlo (se supone que el ayuntamiento debería de ayudar a la ciudadanía, al desarrollo económico y social; y verdaderamente eso brilla bastante, pero por su ausencia. Cuantos términos no hay ocultos que como afloren dejan indignado a la sociedad.) Señora Teniente de Alcalde Delegada de Igualdad, Matilde Roselló, antes de intervenir en las normas internas de personas que practican una religión, donde tienen escrita una ley a través de la palabra de Dios, a la que a través de la fe libremente deciden acogerse, pues si no es así nada de lo que hablamos tiene sentido. Como bien le digo, antes de ello, por favor empiecen a dar soluciones a muchos aspectos, por ejemplo el famoso Pepriche, que tenéis paralizado durante ya varias décadas, y que tiene paralizada y en verdadera decadencia el centro de nuestra ciudad. Antes de intervenir en cuestiones religiosas, porque no dais soluciones al problema que tenemos en nuestro municipio.

 Permítanme recordarles que ser cofrade, y en este caso costalero, no es solo ponerse un costal, una faja y una zapatilla, y meterse bajo una trabajadera. Ser cofrade y costalero es proclamar públicamente tu fe, una fe verdadera a la que te adscribe libremente sin coacción ninguna y en la que te comprometes desde ese momento a acatar la ley de Dios que fue transmitida a través de la palabra, palabra recogida y escrita en nuestro libro sagrado La Biblia.

En ella misma se diferencia claramente la creación del hombre y de la mujer, ¿cómo podemos permitir que se iguale en todos los términos al hombre y la mujer? ¿Cómo podemos pasar por alto que es una mujer quien trae al mundo a un ser humano, gestándolo en su cuerpo durante nueve meses?

Como podemos pasar por alto todo esto, pues si realmente intentamos igualarnos, también deberíamos de intentar igualar ello, algo que por mucho que nos pongamos es imposible que un hombre pueda llegar a entender al 100% lo que supone ello.¿ Porque habláis de marchista dentro de esta religión?, cuando nuestro propio Dios decidió otorgar ese don a la mujer. Tenemos entonces que revelarnos los hombres contra Dios, contra este Dios al que libremente yo he decidió seguir por mi fe, y que intento tener presente todos los días de mi vida, para poder luchar contra toda esa parte que el hombre nos hace imperfecto, como la ira, la envidia, el odio, el protagonismo, ese genio incontrolable, en definitiva esa maldad, que de alguna manera en una porción y otra todos llegamos a tener, y ante la que todos debemos tener el mismo fin, vencerla y eliminarla. Muchas veces, aun con las armas de nuestra fe no conseguimos vencer.

Soy cristiano, apostólico, católico y romano, y dentro de la iglesia tengo el gran honor de poder ser cofrade y costalero desde hace 22 años. Después de estos años he podido aprender que lo más importante del costalero no es portar una imagen u otra y mucho menos lo que no podemos es caer en el error de idolatrar o adorarla. El verdadero costalero lo que debe realizar es transmitir, transmitir su fe, y a través de esa fe poder conseguir ayudar a personas que necesitan de ella. De una fe que consiga permitirle encontrar una salida a ese problema que lo envuelve, en ese pozo oscuro en el que no ve luz. El costalero permite acercar a todas esas personas que de alguna forma no creen en nada, que por tan sólo un instante en su vida, un instante de esa semana santa, en el momento que ve pasar esa imagen en cualquier calle o rincón de la ciudad; a escondidas de todos los que los rodean, en su interior y sin nada de fe, pero con el, “ y si fuese”, se encomiende a él para que le muestre una pequeña luz ante su día a día, dentro de ese pozo en el que un día cayo y del que por sí solo no puede salir. Por mi propia experiencia se que ocurre y sé que sin tener una explicación racional de ello desde ese momento empiezan a ver esa luz.

No voy a afirmar que sea producto de un milagro ni nada parecido, lo que si tengo claro que es producto de empezar a creer en algo, de empezar a volver a darle sentido a la vida, a través de la fe, de la fe en algo verdadero. No importa que seas católico o decidas pertenecer a otra forma de religión o ética pero la importante es tener fe, creer, dar sentido a todos los días de tu vida y sobre todo, ser humano y dar humanidad, cariño y humildad.

Este mundo cofrade desgraciadamente ha estado durante muchos años mal influenciado y dominado por personas que han buscado siempre su propio beneplácito por encima de todo, su protagonismo, brillar a cualquier precio, sin importar nada ni nadie. Gracias a estas personas hay una gran mayoría de sacerdotes que casi no desean contacto con nosotros y que si pueden, intentan ponernos difíciles nuestro día a día. No se les puede juzgar de ello pues, si se analiza todo lo que se ha hecho en este mundo, llegaremos a la conclusión de que hemos hechos meritos de sobra para ello.

Nosotros mismos nos hemos hecho muchísimo daño saltándonos todas las normas habidas y por haber, no respetando nada ni nadie y sobre todo algunos capataces enfermos por el veneno del llamador, enfermedad que sufre muchos que solo buscan protagonismo.

Por desgracia bajo una trabajadera he podido vivir lo mejor y lo peor de una cuadrilla. He tenido el gran honor de haber formado parte de una cuadrilla en el Puerto de Santa María que rozaba casi la perfección de las cuadrillas, en actitud y aptitud, respeto, jerarquía y fe. Eso se veía transmitido en la forma de estar el Lunes Santo durante la estación de penitencia. También tuve que vivir como el cambio de Junta de Gobierno provoco un cambio de capataz que su propósito por encima de todo fue derrumbar todo ello, promovido por ese sentimiento de impotencia de no poder admitir el trabajo de lo realizado y por el miedo de no poder controlar esa cuadrilla.

He tenido que vetar durante unos años el salir con el costal en mi ciudad por que se dio una época donde solo se promovía el espectáculo, el postureo y el protagonismo, perdiéndose por completo el verdadero sentido de humildad que debe brillar ante todo en una semana santa.

Lo que tengo claro que uno debe de compartir las cosas con personas que deseen compartir libremente las mismas cosas, y permanecer en la casa que así lo haga; en el mismo momento que eso deje de ocurrir coger las cosas salir y buscar otra casa, sin montar ningún tipo de trifulca ni problema ninguno.

Ahora se está viviendo una etapa de cambios dentro de nuestro mundo cofrades, cambios que intenten tan depurar esos errores cometidos y donde se intenta priorizar la humidad sobre toda las cosas. La conducta que muestra las costaleras que han llevado a promover todos los medios en contra de una hermandad con el fin de salirse con su propósito personal a toda costa de portar unas imágenes, que al día la hermandad ha decidido que no es una opción posible, no es sino producto de influencia de ese tiempo de prepotencia, y protagonismo, como así lo muestra en las intervenciones que están realizando incluso de la foto que , para mi ningún costalero que carga con el verdadero sentido de la fe, se realiza bajo una trabajadera y mucho menos la hace pública.

Las hermandades no deciden no dejarlas cargar, sino rompen con la práctica de la cuadrilla mixta, algo que no aporta bien a nadie, pues tal como ellas han comentado en la grabación de Antena 3 nunca han notado tocamiento o roce. Si estas pensando así o analizas eso de esa manera, que pretendes entrando dentro de una trabajadera donde en la gran mayoría de ellas, debido a las dimensiones de la misma, provoca que muchas veces se producen roce con los compañeros que te rodean, a la hora de meterte bajo ella ante la llamada del capataz, o en el momento que más puede llegar a pesar los kilos.

Para acabar solo decir que si aprovecharan todo el esfuerzo que están llevando a cabo con el fin de atentar contra las hermandad, incluso con la amenaza del obispado, del que espero que realmente la pongan en la realidad de la jerarquía a la que se debe toda persona que se pone un costal; si en vez de perder el tiempo así lo aprovecharan y formaran una cuadrilla de mujeres, seguramente la hermandad no se negaría a que portaran a los titulares.

Qué fácil es quejarse de todo lo que se hace mal, ¿pero que aportamos cada uno para que se rectifiquen las cosas?

 No escribo esto para molestar a nadie, solo para que se respete a todos los que trabajamos para conseguir el sueño de tener el mundo cofrade lleno de Costaleros de Fe.

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre