“Al paso de sus Majestades”

Los Reyes Magos de Oriente a su paso por El Puerto de Santa María este mismo año. / Poppy Garduño.

Los Reyes Magos de Oriente a su paso por El Puerto de Santa María este mismo año. / Poppy Garduño.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Si algo caracteriza a este día, ya pasado, es el protagonismo de los mas pequeños, nunca criticaré un día así, y mucho menos el empeño, ya sea mayor o menor, que se ponga para que luzca ese día de forma especial, sobre todo, por el esfuerzo y la propia ilusión que ponen todos y cada uno de los que organizan o están involucrados en ese evento.

Comparar un año con otro es todo un error, pues cada año es distinto, y por regla general, el objetivo se cumple. Por ello, independientemente de lo lucida, bien organizada o fantástica que haya sido un año, el tratar de venderlo como un logro político es siempre un error, compararla o decir que se recupera algo, es otro error, pero si un acierto el mejorar cada año.

La amenaza de lluvia transformó lo que podría haber sido un día nefasto en algo fastuoso, y sin que me quepa dudas de los deseos de muchos para que fuera un fracaso, todo salió como siempre, muy bien.

El lucido día con una cabalgata en donde se cambiaron las luces navideñas por el Sol, ayudó a que el aterrado comercio, que veía las ventas de la tarde perdidas, viera como se superaban las expectativas con la gente en la calle. El lamento de muchos por unas horas poco inusuales se vio compensado por la animación de los niños, porque, como podemos esperar que aquellos que se levantan sin despertador el día 6, pusieran reparos a levantarse a las 8 para prepararse a ver a los magos.

El próximo año será, como este, distinta, los Reyes estarán, como siempre a la altura, y como no, la mayoría de los Portuenses, no podremos evitar hablar del Gran Visir como su reencarnación viva en esta ciudad en la figura de Manolo el Polvorón, único enviado por sus Majestades cada año, aunque oficialmente no se le reconozca su justo título.

Por su parte, los destinatarios más importantes del evento, al contrario que algunos políticos, que pretenden hacer de esto algo mas dentro de sus funciones, ya sea para colgarse medallas, merecidas siempre, o para criticar, de manera rastrera e innecesaria siempre, quedaron plenamente satisfechos, disfrutaron desde la banda de música hasta el último Mago, y algunos hasta de los últimos en desfilar, aquellos que borraban el rastro de los camellos de gasoil para que nadie pudiera seguirlos hasta Oriente, y que también son parte importante de dicha marcha, ya que sin ellos, las calles quedarían sucias y cualquier podría ver en donde acaba todo.

Acabadas las fiestas, por fin, volvemos a la rutina, y ojalá que muchos de los involucrados tomen nota de cómo opinan los más pequeños, disfrutando sin preguntarse el porqué, sin comparar y alabando solo el esfuerzo de todos. Por mi parte, Gracias por hacer que la ilusión siga viva.

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