“Caballos blancos”

El Ayuntamiento anunció ayer la autorización para la demolición del Hotel Caballo Blanco.

El Ayuntamiento anunció ayer la autorización para la demolición del Hotel Caballo Blanco.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Corría el año 2007 cuando se anunciaba el cierre del que fuera todo un emblema turístico en la baja Andalucía. El cierre auguraba remodelación, especulación, crecimiento, pero entre la crisis, la desidia y la maravillosa política urbana de la ciudad, el que fuera la principal fuente de conversación de los que ahora tienen mas de setenta años fue cayendo en el olvido. [El Ayuntamiento autoriza la demolición del Hotel Caballo Blanco]

Siempre recordaré cómo se formaron grandes metres en dicho hotel, cómo la coctelería se hizo hueco gracias a sus bármanes, el glamour con que se hablaba de su bar y restaurante, y sobre todo, de cómo se fue quedando anticuado y obsoleto. Sin embargo, ahí ha permanecido diez años, siendo objeto de expoliación, como las Beatillas. Y ahora, tras diez años alojando a ratas se vende como todo un logro de la más versátil y eficaz política su derribo. Está claro que es todo un logro, sin embargo, qué ha ocurrido, qué ha cambiado.

Por desgracia en una ciudad que vive del turismo y que en la que abrir un hotel, una casa de huéspedes, una pensión o un hostal es una tarea aún más titánica que abrir un local, el anuncio del derribo de un hotel es mas para echarse a llorar que para alegrarse, a no ser que dicha noticia vaya avalada por otra que anuncie que el Ayuntamiento ha dado el visto bueno para la creación de esas 300 plazas hoteleras que los dueños del hotel pidieron en su día, y que por supuesto se les negó, ya que no solo querían ganar dinero vendiendo terrenos, además querían dar puestos de trabajo, los muy sirvengüenzas.

El desconocimiento nos hace atrevidos, y sin información quizás sea mejor callarse, mejor recordar sus agradables jardines, los clientes abarrotando las habitaciones y bungalós, los años perdidos y que nadie quiere recordar por eso de la memoria histérica, en las que incluso el turismo debe ser denostado en pro de una buena causa. También es bueno recordar que a los residentes de la zona se les cansó el alma de pedir, de suplicar una actuación, que llega diez años después del cierre.

No me cabe la menor duda de que la noticia es buena, como tampoco me cabe dudas que El Puerto disfrutará los próximos veinte años de un fantástico solar donde anidarán los camaleones en espera de que algún político se atreva a llevar la contraria a alguien y autorice la construcción de alguno de los cincuenta mil proyectos que se presentarán, y que serán tumbados por técnicos rencorosos; por ecologistas que quieren la recuperación de los pinares; por políticos de la oposición que verán algún artificio especulativo y estarán deseosos de denunciar; proyectos que se tumbarán gracias a un sistema político destructivo y absurdo que prefiere no hacer nada a arriesgarse a que le señalen. Caballo Blanco, todo un símbolo caído que no creo que vea levantado de nuevo, al menos en esta vida.

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre