“Infancia”

La Navidad y la infancia están íntimamente relacionadas, dejando bellas e inocentes imágenes como esta.

La Navidad y la infancia están íntimamente relacionadas, dejando bellas e inocentes imágenes como esta.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Cada persona es una infancia, y cada infancia un mundo. Cada cual tendrá sus recuerdos, buenos o malos, pero la infancia es como una “mili”, pasados los años, solo nos quedan buenos recuerdos salpicados de alguna lágrima.

Pero si algo se nos queda en la memoria de forma imborrable, son aquellas épocas de Navidad, para bien o para mal, forman parte de esa ilusión en la que nada puede salir mal, y en la que afrontamos nuestros pequeños problemas y angustias de forma mas alegre.

No sé qué influencia tienen estas fechas, pero lo cierto es que para los mas pequeños son gratos momentos, la inocencia ante ciertos problemas es tal que resulta hasta ridículo cuando dentro de lo que son sus grandes problemas un niño te pregunta porque no se puede comer jamón, o porque no puede ponerse el belén en su colegio. Como es natural, para él no es un problema, es más un hecho insólito, algo tan extraño como comprender que los Magos no existen.

Los más atrevidos tratarán de explicar, sin comprender la amplitud de la mente aún no corrompida, que el respeto y la tolerancia hacia otras culturas obliga a adoptar decisiones que no les hagan sentirse mal. Tras un pequeño análisis, el niño contestará, razonando que si para respetar a alguien que no puede comer jamón el tiene que renunciar a comerlo, dónde está el respeto, porque a él sí le gusta, razonaría diciendo que es más sencillo que al que no le gusta no lo coma.

Respecto a los belenes, los sénecas intelectuales esgrimirían el mismo criterio, alegando igualmente que el respeto, y la laicidad del momento requieren no exteriorizar estereotipos tan vinculados a la Iglesia Católica Opresora. Nuevamente la inocente mente de quien aun empieza a recabar datos se preguntaría algo lógico. Si la Navidad no tiene que ver con el Belén, ni con la Iglesia, entonces con qué tiene que ver, comenzaría a deambular por sus pocos datos, y terminaría por considerar que su interlocutor es un loco descerebrado que no se ha enterado de nada.

Cada persona es una infancia, y cada infancia un mundo, un mundo que se nos pone de manifiesto en estas fechas en su mejor esplendor, así que por un momento dejemos de pensar en los seres queridos que ya no están, pero que están con nosotros todo el año, dejemos de lamentarnos, de buscarle explicación lógica y coherente a todo, miremos a quienes tengamos al lado, sonriamos, y dejemos por unos días llevar por la inocencia de quienes aun carecen de dobleces. Rebusquemos en nuestra mente aquella infancia ya perdida, pero que ojala nunca nos abandone. Felices Fiestas.

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