“Una feliz Navidad”

El árbol de Navidad preside un nuevo año la Plaza de Isaac Peral frente al Ayuntamiento portuense.

El árbol de Navidad preside un nuevo año la Plaza de Isaac Peral frente al Ayuntamiento portuense.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- En estas fechas, además del cariño que todos demuestran, ya sea verdadero o falso, se desatan las críticas, tanto si nos felicitan, por compromiso, como si no nos felicitan, demostrando que no se acuerdan de nosotros.

El espíritu de la buena voluntad y el amor se extiende por todas partes, y gente que jamás vemos, o en las que pensamos de forma poco amistosa, se convierten por unos días en gente tratable.

Cada cual tendrá su propio criterio, y dentro del respeto que toda actitud, que todo recibimiento o que todo acto o hecho ocurra, yo también tengo la mía. A nivel personal hace años que comencé a practicar el abandono de la ensoñación. Todos deseamos, tenemos sueños, esperamos algo de alguien, y ello nos puede llenar de alegría o de ansiedad en fusión de la respuesta que obtengamos a esos pensamientos. De esta forma, pasamos los días ora esperando, ora pasando de largo porque aquello que se nos cruza nada tiene que ver con nosotros. Preocupados por ver cumplidas nuestras expectativas pasamos una Navidad en espera.

Sin embargo, mucho más fructífero es no esperar nada, y recibir lo que nos den, quizás debamos pensar en estas fechas sin pensar, y adoptar la misma actitud durante todo el año, aceptando de buen grado el saludo, no esperando nada de nadie, pero recibiendo de buen grado aquello que se nos otorgue.

Las ilusiones y los sueños siempre serán buenos, pero dentro de un mundo real no podemos vivir en la espera continua, ya que pasarán saludos o gestos de personas a los que no daremos importancia. Más que buenos deseos para todos, espero que por fin comprendamos que todo gesto  debe tener su espacio en nuestra ilusión, sin desechar ninguno, eliminado aquello que nos duela, pues también forma parte de nuestra propia vida, pues, a un mal gesto seguro que hay una mirada que lo reproche y nos reconforte, ante cualquier acto doloroso, siempre habrá algún gesto de aliento, ante cualquier desprecio, siempre habrá alguna mano tendida, pero si la esperamos de alguien no veremos aquellas anónimas que nos acompañan.

Quizás sea un buen momento para recibir, solo para pensar en recibir, pues al final, si con esa actitud demostramos querernos, seremos capaces de dar, sin plantearnos que el receptor de lo que damos lo aceptará o no.

Espero sinceramente que estas Navidades no defrauden a nadie, en ningún aspecto, y que al final se acuerden de los que le felicitaron, de los que le apoyaron cuando esperando un saludo no lo recibió, y sobre todo, debemos pensar en todos aquellos a los que podemos hacer felices con una simple sonrisa o un gesto de apoyo velado y anónimo. Feliz Navidad.

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