“La ordenanza ordenada”

Junta de portavoces en septiembre entre equipo de Gobierno y oposición por las ordenanzas fiscales.

Junta de portavoces en septiembre entre equipo de Gobierno y oposición por las ordenanzas fiscales.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Esta martes nos levantamos con la noticia de la aprobación de las nuevas ordenanzas fiscales, la maravillosa recreación, parecida a Alicia en ‘El País de las Pesadillas’.

Recuerdo aquellos momentos en que hablamos de la diferencia entre tasa y precio público. Recuerdo como, desde la mejor de las voluntades se encargan proyectos, y felicito a este mi Ayuntamiento por ser los próximos aspirantes a la Estrella Michelin en 2019. Al mas puro estilo de hacer chicharrones con merluza y, como no, chorizo de estero, han conseguido la nueva evolución del trampantojo fiscalista. En un afán por demostrar que todo es por nuestro bien, nos dicen que las tasas bajan y se bonifican cuando la realidad es que las ordenanzas son un nuevo galimatías en donde nada es lo que parece.

Aun así, y por poner un ejemplo, de qué sirve bonificar una tasa de adecentamiento de fachada durante un año, si durante un año no se aprueba ninguna porque se necesita permiso de la delegación de Cultura de Cádiz, que tarda año y medio, de forma que quien pidió permiso hace un año se beneficia de una bonificación con la que no contaba, mientras que el que la pida pensando en la bonificación, cuando lo obtiene ya no obtiene bonificación.

Al final, en un extraño alarde de lo imposible y lo absurdo, se aprueban ordenanzas aprovechando ausencias, cuando lo ideal sería el consenso, se adjudican contratos, o se prorrogan navegando por el mismo filo de la navaja, y al final, se gobierna sin gobernar, aprobando ordenanzas bajo orden y mandato en beneficio de no sabemos quién.

Después de todo, un Ayuntamiento tiene que recaudar, y eso lo hace a cualquier precio, pero no para mantener la ciudad en alza, sino porque es tal la carga de técnicos y de personal que vive ‘de y en’,   que se hace necesario que los números salgan, al precio que sea.

Finalmente, todo nos hace pensar en qué lugar vivimos, y simplemente… si vivimos, y es… se puede vivir sin el Plan para el centro, al fin y al cabo a quién le importa… se puede vivir sin presupuestos para un año que esta a punto de acabar, porque al fin y al cabo los sueldos los tienen garantizados, pero como no podemos vivir en sin poder ni tan siquiera poder pintar una fachada o abrir un negocio sin mil y un problemas.

Como ya dije en su momento, entramos en la rampa de salida para las próximas elecciones, y llega la hora de comenzar a contentar a sectores, uno por uno, mientras que al dos por dos le van dando por detrás, de forma que en un compas de tres por cuatro, se aprueban cosas aprovechando que la gente esta en el ambigú, pero ojo, también hay que preguntarse por qué la gente está en el ambigú en lugar de viendo la película… será que no les interesa mucho.

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