Bar-restaurante Zaccaría: la gastronomía local como remedio al estrés

Zaccaría es el punto de encuentro perfecto desde donde se le hace un homenaje a la ciudad portuense.

Zaccaría es el punto de encuentro perfecto desde donde se le hace un homenaje a la ciudad portuense.

Zaccaría está situado en calle Luna nº 17.

Zaccaría está situado en calle Luna nº 17.

EL PUERTO.- Para muchos la Navidad simboliza un auténtico rosario de eventos que, aunque no apetezcan, se convierten en compromisos ineludibles. Según muestra un estudio de Nascia, centro especializado en tratamientos contra el estrés, en estas fechas 6 de cada 10 adultos sufrirán ansiedad: El amigo invisible que se organiza en el trabajo (donde siempre te toca el compañero al que no soportas), las tradicionales funciones de navidad (un año más te sientes como Bill Murray en ‘Atrapado en el tiempo’) o la cena de tu empresa a la que también va tu jefe (como si ya fuera poco soportarlo en la oficina). Eso sin contar el jaleo que se forma en el grupo de amigos de Whatsap mientras se intenta cuadrar fecha y lugar para reunirse (que debe ser apto para todos los gustos y bolsillos).

No obstante, este último dilema no será problema este año si, entre zumbido y zumbido, sale a relucir el nombre de Zaccaria. Este nuevo bar-restaurante, regentado por el empresario José Pastoriza, es el punto de encuentro perfecto desde donde se le hace un homenaje a la ciudad portuense. Su carta, -basada en una gastronomía local tradicional y de mercado-, junto con sus detalles y acogedor ambiente, -que en cada rincón esconde un guiño a El Puerto-, lo convierten en la opción perfecta a la que nadie pondrá pegas.

Después de más de 200 mensajes sin leer en el grupo, y tras días y días sin llegar a un acuerdo, finalmente decidís probar allí y quedáis en la calle Luna nº 17 (casi a la altura de la heladería Massimo). Ya el nombre de este local, que abrió en julio, hace referencia al genovés Micer Benedetto Zaccaría (Gobernante de la ciudad y primer gran señor de El Puerto en el siglo XIII). Tras los saludos oportunos en la puerta decidís entrar y, antes de pasar a la mesa, preferís esperar a los que siempre llegan tarde con una tapita en el bar (obligatorio probar las zanahorias y patatas aliñadas con melva). Ya en este primer ambiente del restaurante, que recuerda a las cervecerías locales de toda la vida, el sentimiento portuense se deja notar y desde sus paredes el Carnaval, Rafael Alberti y Pedro Muñoz Seca dan la bienvenida a los comensales.

Su carta está basada en una gastronomía local tradicional y de productos de mercado.

Su carta está basada en una gastronomía local tradicional y de productos de mercado.

Cuando por fin ya ya está todo el mundo, se pasa al comedor, adornado con columnas de mármol y cuadros del pintor portuense Adrián Ferreras. El lugar no es extremadamente grande (lo que lo hace aún más acogedor) y las mesas, aunque cuadradas, están dispuestas de tal manera que todos los comensales pueden verse las caras (esto es un punto a favor si se tiene en cuenta que hay amigos con lo que no hablas desde hace años). El servicio de mesa es exquisito. El jefe de sala, José Manuel Mateo (con más de 20 años de experiencia en el sector), así como el resto de camareros, hacen de su trabajo un verdadero arte. En cuanto al menú, apto para todos los gustos, nadie podrá poner ninguna pega (ni siquiera el amigo más quisquilloso). La carta base, asentada sobre pescados, carnes y guisos típicos de la zona, ha sido ideada por la Jefa de Cocina Isabel Castro (formada en la Escuela de Hostelería del Instituto Juan Lara). Junto a ello también se ofrecen temporalmente distintas sugerencias, como la sopa de tomate (En los días en que ofrece es un pecado irse de allí sin probarla).

Finalmente, el patio es el lugar perfecto para terminar la comida con los postres y copas. En este tercer espacio, mucho más relajado, decorado también con un pórtico de columnas de mármol, se recogen fotos antiguas de la ciudad donde se muestran oficios típicos que ya han desaparecido, o están próximos a hacerlo, como el de redero o tonelero. “Pretendo que este local, aparte de restaurante, se convierta en un punto de encuentro donde se traten cuestiones culturales y se puedan poner en valor todo lo bueno que tenemos”, explica José Pastoriza.

A pesar de lo que pueda parecer en un primer momento el encanto y magia de Zaccaría se propaga más allá de la ansiedad navideña. Por suerte o por desgracia, actualmente, el estrés no entiende de fechas. Quizás sea aconsejable reservar alguna mesita a la vuelta de las vacaciones de verano, durante la cuesta de enero o en la vuelta al cole. Está claro que no hay mal que no se puede arreglar allí con una buena tertulia y una tapa.

 

PRECIO: €€

IMPOSIBLE PERDERSE: El tiramisú, plato de camarones fritos sobre pimientos asados y huevos fritos, arroz con ortiguillas y tapa con muslo de codorniz acompañado con huevo del mismo animal. ¡Pregunten siempre por la sopa de tomate! (Por si acaso).

BODEGA: Gran bodega apta para todos los gustos y bolsillos: desde vinos de la tierra de Cádiz hasta Riberas del Duero, Albariños y Riojas.

AMBIENTE: El bar es ideal para una quedada informal y alguna que otra cerveza con amigos. Si por el contrario se prefiere algo más relajado y familiar el comedor es la mejor opción. En cuanto al patio es el lugar ideal para almorzar o tomar un café durante el invierno (debido a su gran cantidad de luz) mientras que en verano se convierte en el lugar perfecto para una velada nocturna. (En los meses estivales, solo en algunas ocasiones, las cenas son amenizadas con música en directo).

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