“¿La ruta de los pueblos blancos?”

La burocracia y los 'recaudayuntamientos' tienen mucho que ver con el abandono del centro urbano.

La burocracia y los ‘recaudayuntamientos’ tienen mucho que ver con el abandono del centro urbano.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Seguramente no serán pocos los que recuerden aquellos trozos de piedra blanca que se apagaban, dicho de este modo, resulta no menos extraño que la palabra encalar, muñequilla o zanco. Esas palabras se han ido perdiendo de nuestro argot; pero aun quedamos muchos que en las azoteas apagábamos la cal en grandes barreños de zinc.

De ahí salía la cal que blanqueaba buena parte de esta ciudad, la que impermeabilizaba en invierno y refrescaba en verano azoteas y fachadas. Algunos, la mezclaban con albero o calamocha, dando los que eran los colores más típicos de esta zona de la baja Andalucía. Su uso daba a las ciudades aspecto de limpias, frescas, ‘escamondás’, como dirían algunos, algo que entre tradición y amor a lo propio ofrecían una imagen que dista mucho de la actual.

Actualmente resulta evidente que los nuevos bloques de pisos y las grandes urbanizaciones no pueden emplear el método típico de finca o casa de vecinos. Actualmente, para cualquier actuación se requiere permiso municipal, pero por una sola razón, cobrar la oportuna tasa; los ‘recaudayuntamientos’,  actual sistema de gobierno de cualquier ciudad, prima por encima de todo la seguridad jurídica del ciudadano, obligándole a pagar hasta por retirar los orines de los perros de sus fachadas.

El gran problema, lo que todos observen, lo más criticado, sin lugar a dudas es el abandono del centro urbano, fachadas sucias y descuidadas, pero si analizamos la situación, en una comunidad de propietarios, la burocracia que conlleva casi facilita la labor cuando se exige un proyecto, un presupuesto, un control, un permiso de la Junta, y por supuesto el pago; pero dentro del centro, ese tipo de construcciones pueden suponer una media menor al 50%.

La mayoría de las fincas son casas de vecinos, propiedades individuales, o fincas cerradas. Aún recuerdo cuando el oportuno bando municipal obligaba, exhortaba a los propietarios a que adecentaran fachadas durante dos o tres meses al año, sin más documentación que la voluntad de hacerlo. Actualmente, un bando condona las tasas (de las cuales ya hablaremos largo y tendido), pero obligan a presentar un proyecto, un presupuesto, y como no a pagar ocupación de calzada, gestión de residuos etc., etc., etc.

Lo mejor de todo viene cuando comenzamos el diálogo de besugos, y se le advierte de la falta de documentación: “Perdone, pero le falta el proyecto técnico, las fotografías del entorno, el permiso de la Junta de Andalucía y un presupuesto de empresa autorizada que conste de los oportunos permisos”. Comienza el dilema, porque si alguien tenía pensado pintar él mismo su fachada de dos plantas no sabe ni por dónde empezar. El resto de la historia es conocida por todos, meses y meses de olvido, presupuestos falsos, y todo para pintar una simple fachada.

Decididamente, al próximo que vuelva a insinuar que las fachadas y el centro están abandonados, habrá que recordarle que intente coger una brocha sin que una dotación de la Policía Local, la Policía Urbanística e inspección Fiscal no se la arranquen de la mano por incívico delincuente. Quizás sea hora de crear el movimiento vecinal en defensa de los Pueblos Blancos, de los pueblos marineros que antes se apagaban en cal y ahora se consumen en impuestos y burocracia.

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