“El final del verano”

La playa de La Puntilla es uno de los muchos entornos que se pueden disfrutar en El Puerto de Santa María.

La playa de La Puntilla es uno de los muchos entornos que se pueden disfrutar en El Puerto de Santa María.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Con la subida de la Patrona concluye un nuevo verano en El Puerto, no podemos quejarnos de un balance que ha dejado mayores índices de turismo, si bien, cada cual interpretará los resultados como mejor le haya ido.

La oferta lúdica ha sido como otros años, conciertos, encuentros, conferencias, y todo un abanico de opciones que serán duramente criticadas por unos, e injustificadamente sobre aplaudidas por otros.

El conformismo de unos, y el negacionismo de otros, volverán a recordarnos que vivimos en una ciudad gobernada y desgobernada por personas con un único afán de cortas miras, en donde cabe opción de hacer aquello que puede dar resultado muy corto plazo, y solo si es políticamente rentable.

Pasado el verano volverán las calles vacías a la espera de la siguiente campaña, la de Navidad, olvidando que el turismo ha cambiado radicalmente. Julio y Agosto pueden tener mayor concentración de visitantes, pero poca gente, excepto algunos privilegiados, pueden disfrutar de 30 días seguidos de olvido.

Hoy, los fines de semana, los puentes largos y cortos, los días libres, son provechados para descansar, para viajar, para disfrutar. Como es natural, en los meses estivales, son más las personas que se mueven, pero en una ciudad en donde el clima es benévolo incluso en los duros días de invierno;, en donde pasear por la playa en otoño es un auténtico lujo; en donde se puede disfrutar todo al año de productos del mar; no podemos dar la espalda al turismo pasado el verano.

Las playas serán abandonadas, aunque deberían de tener un mantenimiento mínimo durante más meses; los fines de semana se quedarán vacíos de actividades, y todos resoplaran o suspiraran cuando llegado el día 1 de octubre digan “se acabó”. Quizás, solo quizás, alguien con un poco más de vista, vea el potencial del turismo en invierno, observe como hay jubilados, extranjeros y, por supuesto, españoles, que viajan y hacen turismo de invierno.

Ojalá se den cuenta que no todos miran a la sierra, en donde hace frio, ojala aprendan a que en ciudades en donde no hay industria, y en donde el turismo es el caballo que tira del carro, la temporada empieza y acaba el 1 de enero de cada año; ojala se trabaje durante todo el año para potenciar el único valor en alza que nos queda; ojala se hagan menos balances, se deje de vender humo como si hubieran ardido las redes, se deje de hacer propaganda hasta quemar lo poco que se hace y se piense más. Ojalá, todos, sobre todo, todos, dejen de pensar que solo hay que hacer campaña y se dediquen a buscar más objetivos y menos aplausos.

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