“Aquellos paseos por el Parque Calderón”

Recuerdo aquellos paseos las mañanas de los domingos por el Parque Calderón... eran otros tiempos.

Recuerdo aquellos paseos las mañanas de los domingos por el Parque Calderón… eran otros tiempos.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- “Aquellos paseos por el Parque Calderón”. Antiguo Vergel del Conde, recuerdo aquellos paseos las mañanas de los domingos, la fea estructura del depósito de aguas que casi no conocí, el almacén de carbón que no dejaba ver bien aquella estructura de los discípulos de Eiffel, y la larga reja que separaba el paseo de la zona del muelle en donde las redes se dejaban secar al sol. Entrando en él y hasta el infinito final que se me antojaba tan lejano, el Santa María, Castroverde, el Murga, la peña taurina y el depósito de sementales de Mancheño… poco más.

A tan escasa edad los recuerdos se confunden hoy con hechos posteriores, pero aquel parque que conocí y en el que jugué, fue mejorando. Desapareció el depósito de agua y la fuente de las Galeras resplandeció. La reja se eliminó para darle más cercanía al río la estructura de hierro fue limpiada pudiéndose admirar diáfana y desafiante… Fue adquiriendo esplendor, pulmón de la ciudad, cercano paseo junto al rio, sin coches, con altas palmeras que proyectaban sus sombras.

Al parecer, como sitio agradecido, poco podía hacerse sobre el que no fuera esplendoroso y de una armonía que encajaba en el entorno urbano, incluidos las atracciones para los niños, sus veladores y bares. Sin embargo, hacía mucho que no paseaba, pasar sí, llegar sí, pero pasear y sentarme a disfrutar de su entorno hacía años que no lo hacía.

Me dirigí a la bancada corrida que delimita su espacio, con cuidado, ya que casi me siento sobre un gargajo. Los pies se me quedaban pegados a un suelo mugriento y el olor a orines era insoportable. Frente a mi tenía una maravillosa vista a las traseras de los barracones de un campo de concentración, lugar ideal para hacer de todo. Giré la cabeza en busca del río y solo encontré coches y camiones, alce la vista y me acorde del picudo rojo, busque la ganadería de Manchego y vi unos coches y a niños saltando…. Resignado me levante eche un vistazo general.

La fuente de las Galeras y la estructura de Eiffel eran un bar de copas, y lejos de ser el hermoso merendero con vistas al río que se proyectó, era una semidiscoteca ruidosa con un señor en la puerta que te decía que el aforo estaba lleno. Pasados unos metros llegabas a la calle del infierno, eso sí, sin palmeras por culpa del picudo, atracciones totalmente integradas en el entorno, y a cual más junta, y a lo lejos, el zoco de Tetuán.

Si hace unos años, me dicen que no reconocería el parque no lo hubiera creído. Y no lo hubiera creído porque se pueden tener mil ideas, pensar de mil formas, tener afinidades o empatía por una u otra actividad, querer potenciar el comercio, la hostelería o el ocio infantil, considerar la ecología como base al desarrollo del espacio, priorizar el entorno cultural con música, destinarlo a espectáculos públicos, todas las ideas son buenas, válidas y bienvenidas, pero…. Cómo hacer compatible dicho espacio con un aparcamiento de superficie; con todo un campamento de casetas de madera dejando los bancos atrás para ocultar la botellona, dejando que se convierta en el servicio público de borrachos; como hacer compatible su belleza conservando un estrecho pasillo central de menos de la mitad de su anchura flanqueado por atracciones de feria y el mercadillo de los martes.

Como decía, si uno en lugar de pasar pasea, se dará cuenta de que, por primera vez en muchos años, podemos decir con orgullo que el Parque Calderón es una auténtica…, bueno dejémoslo en que tenemos un espacio verde a la ribera de un río al que podemos dar un uso mucho más atractivo.

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